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Néstor García Canclini y su ‘extraño mundo’


El escritor e investigador Néstor García Canclini.
El escritor e investigador Néstor García Canclini. George Yúdice

Un libro que se titule El mundo entero como lugar extraño tiene que dar que pensar. ¿No somos gente a la que el mundo parece no pertenecernos, especialmente en este lugar, Miami, de inmigrantes y exiliados, que hemos convertido en hogar?

El autor del libro, editado por Gedisa en Barcelona este año, es Néstor García Canclini, director de la Serie Culturas, bajo la que se publica. Un simposio celebrado en la Universidad de Miami el mes pasado, titulado Global Imaginaries, Media and Aesthetics, recibió a este filósofo y antropólogo cuyas obras fueron discutidas por varios críticos.

Se celebró en la Wesley Gallery de UM, organizado por George Yúdice, profesor de Estudios Latinoamericanos de esa universidad y director del departamento de Modern Languages.

Globalización de procesos culturales

La introducción a la Serie Culturas resume la necesidad de este nuevo filosofar que tiene que ver con “la industrialización y la globalización de los procesos culturales”. Esto no solo modifica el papel de intelectuales y artistas, dijo García Canclini, sino que provoca a interesarse a empresarios y economistas y a los animadores de la comunicación y la participación social. Son desafíos culturales del desarrollo, explica. El caso es que el mundo se está reconfigurando rápidamente, y nos cuesta adaptarnos a esta transformación, porque hay redes tecnológicas en todos los ámbitos de la experiencia humana. ¿Cómo adaptarnos a esos cambios sin sufrir en el intento?, nos preguntamos.

El consumo, por ejemplo, se ha constituido en un lugar de derecho, algo que se comentó en las discusiones, y eso es una responsabilidad del estado. Hay expectativas que se crean a partir de las ciudades, y ese es otro problema. La ciudad produce la democracia, pero si se deteriora da lugar al delito y a la mafia, que es a su vez un efecto de la globalización. Se discutió también la alternancia de autos y motos en grandes ciudades y la ascensión de 40 millones de habitantes a la clase media en Brasil, que da lugar al aumento del consumo, y a opciones nuevas que dificultan las relaciones urbanas.

Todo ello tiene una repercusión en las artes que tienen más capacidad de captar esta problemática de forma global, dijo García Canclini, quien se formuló la pregunta: “¿por qué hay arte y no más bien nada?” Lo que es una reformulación del título de ese capítulo ocho: “¿Por qué existe literatura y no más bien nada?”

En el contexto actual hay que plantearse la relación de los lectores con un nuevo régimen simbólico que es la página digital. Eso tiende a desmaterializar las obras, dijo. Es una reconformación en la pantalla de las obras escritas. Y se transforma en una conexión de la literatura con la nada. “Más radicalmente se ha dicho que la literatura, el arte, el cine y la cultura entera son una operación de encubrimiento de este vacío que es la vida”, escribió en el libro.

Leibniz formuló la pregunta de esta manera “¿Por qué hay algo y no más bien nada?”, que fue después replanteada por Heiddegger, poniendo el nombre de “ente” en lugar de “algo”. Pero todo esto se reduce a cuál es el fundamento de la existencia humana, explicó. • 

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de noviembre de 2014, 7:00 a. m. with the headline "Néstor García Canclini y su ‘extraño mundo’."

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