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OLGA CONNOR: El lenguaje de los signos religiosos y políticos

El árbol de Navidad nacional, frente a la Casa Blanca, en Washington D.C.
El árbol de Navidad nacional, frente a la Casa Blanca, en Washington D.C. AFP/Getty Images

Se acerca el Día de la Navidad, el 25 de diciembre, y en Estados Unidos, aunque es un estado laico, se observa como día de fiesta nacional. En la Casa Blanca se ha levantado un árbol gigante y también en Rockefeller Center en Nueva York.

Esos árboles y guirnaldas alusivas, y los Nacimientos con las figuras de la Natividad, aunque hayan surgido del mundo pagano como una transculturación a nuestra tradición judeocristiana, son símbolos, señales de la cultura occidental, que trasmiten corrientes de creencias generales de nuestra civilización. Incluso las figuras de María, José y el Niño, los pastores y los ángeles, son todas de origen judío, de una secta que adoptó el Occidente.

En contraste, los de la cultura judía que rechazaron a esa secta en particular, y siguieron con la tradición de la Torah, han querido celebrar una fiesta por estas épocas, en parte, para complacer a sus niños con juguetes y jolgorio. También exhiben un signo, la menorah, ese candelabro de siete brazos símbolo tradicional del judaísmo junto con la estrella de David, que en esta época lleva nueve brazos con nueve velas para celebrar los ochos días de Hanukkah. Esta fiesta recuerda una historia antigua y casi desconocida, de los macabeos, pero que señala un lenguaje cultural diferente para los que no son cristianos. Hoy aparece por esta época en la Casa Blanca y en otros edificios públicos junto al arbolito de Navidad. Hanukkah comenzó el domingo 6 y terminó el lunes 14 con la puesta del sol.

Ahora, sin embargo hay otras señales que pueden llenarnos de preocupación, y que afectan nuestro inconsciente, porque se convierten en símbolos, como expondría Carl G. Jung en su libro Man and his Symbols. Estas son las “hiyabs” de las mujeres musulmanas, un velo que cubre la cabeza y el pecho. Las nuevas oleadas de terror por los radicalizados del mundo islámico hacen que de pronto esta prenda femenina de otra cultura nos pueda asustar. Esto es lo que revela un artículo de Rachell Zoll de la AP (The Miami Herald, 13 de diciembre), que informa de las preocupaciones de las mujeres que siguen esta religión al destacarse por sus rebozos sobre la cabeza.

La exageración del uso de la “hiyab” es la “burka” que vi por primera vez en un ejemplar de la revista de la Unesco, anterior a la guerra de Afganistán, en el que se señalaba que era una prenda represiva de la mujer, con una red sobre los ojos como si fuera una cárcel de tela y todo el cuerpo cubierto. En una cultura donde se considera que la mujer tiene sus derechos muy limitados, para ellas debe de ser una prenda de protección, sin embargo. Pero cuando vi a algunas mujeres en Egipto usándola me llenó de terror. Representaba la represión más absoluta, mientras el esposo estaba tan libre, como si nada.

Lo curioso es que antes eran las monjitas católicas las que llevaban un atuendo similar, dejando solo la cara y las manos al descubierto. Hoy la mayoría de las órdenes religiosas femeninas ya no visten el hábito religioso que antes parecía tan romántico. Por ejemplo, como se ve en aquella película de Audrey Hepburn, The Nun’s Story, o en la de Ingrid Bergman, The Bells of St. Mary's. A mí misma, cuando iba a la escuela de las Siervas de San José, me encantaba ese hábito y deseaba vestirlo. Era inspirador. Lo mismo confiesan algunas creyentes del islam, que se cubren con la “hiyab” para señalar que pertenecen a esa religión.

Sin embargo, ¿cuán peligroso les será de ahora en adelante? ¿Cuánto les vale desde el punto de vista religioso ir vestidas de un modo que las señale? Es similar al caso de la swástica, que en la tradición hindú es un símbolo que proviene del sánscrito y significa buenos auspicios. Pero desde que la usaron los nazis se convirtió en un signo del horror.

Hay que recordar que hace algún tiempo hubo muchas protestas de los que profieren una actitud laica, atea o de otra religión en este país insistiendo en que se retiraran las señales religiosas de los edificios públicos. En 1989 la Corte Suprema determinó que el despliegue en público de la menorah o del árbol de Navidad son símbolos que no respaldan solamente la fe cristiana o judía, sino de la temporada de fiestas de invierno, que hoy día tienen un estatus secular en la sociedad norteamericana. ¿Qué les parece? Aunque en octubre de este año hubo una disputa con respecto al despliegue de los 10 Mandamientos en un monumento de granito en los terrenos del Capitolio de Oklahoma, que fue retirado ante el dictamen de la Corte Suprema del estado como inconstitucional, porque apoyaba una secta o iglesia o sistema religioso. El estado de Oklahoma ha gastado casi $5,000 para remover el monumento.

En nuestro dólar, la pirámide y el ojo encima rodeado de rayos luminosos, es una señal del Ojo de la Providencia, que viene originalmente de los egipcios –el Ojo de Horus– y luego de los masones, según se ha comentado por los investigadores, porque apareció en la iconografía masona desde 1797. Pero nadie sugiere que se cambie el símbolo del Ojo de la Providencia del dólar, porque está en el reverso del Gran Sello de Estados Unidos de América.

No se nos escape tampoco que el ataque de San Bernardino a la congregación de personas en un edificio público se hizo durante una fiesta de celebración de la tradición navideña. Del mismo modo ya se han reportado actos en contra de mezquitas y otras representaciones de la religión musulmana.

Vivimos rodeados de señales que significan algo más profundo, porque se convierten en símbolos que reverberan emocionalmente en el inconsciente.

El origen de la palabra cultura viene del vocablo cultivo. Trasladado del plano agrícola al humano tiene que ver con el cultivo del alma, con la civilización. No ha habido cultura que se conozca sin que haya un culto o cultura religiosa que la respalde. Es por eso que los radicales islámicos están poniendo en peligro, no solo nuestra cultura occidental, sino también la de su procedencia. Están llamando a una confrontación más que peligrosa que se inserta en lo más irracional de nuestro comportamiento. Las señales están a la vista desde hace tiempo, pero no hemos querido reconocerlas. Ha llegado la hora.

olconnor@bellsouth.net

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de diciembre de 2015, 6:11 a. m. with the headline "OLGA CONNOR: El lenguaje de los signos religiosos y políticos."

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