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OLGA CONNOR: La magia de los Reyes

Los Reyes Magos en el Evangelio de San Mateo son solos magos, una palabra griega que designa a sacerdotes o científicos.
Los Reyes Magos en el Evangelio de San Mateo son solos magos, una palabra griega que designa a sacerdotes o científicos.

El vocablo rey es de un valor poderoso. Y el apelativo de mago también. Porque los reyes pretenden dominar a los hombres y los magos, la naturaleza. Es muy posible que por ello los llamados magos, por San Mateo, hayan adquirido el sobrenombre de reyes. Pero no fueron reyes hasta el siglo sexto después de Cristo.

En el Evangelio de San Mateo II solo son magos, que es una palabra griega que viene del lenguaje elamita, persa y acadio para referirse a los sacerdotes o científicos: “Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta” (Mateo 2: 1-5).

Aunque todo esto es leyenda, porque los relatos de la niñez de Jesús son una elaboración posterior al mensaje principal, que fue el de los dichos, y el de la pasión y muerte. En Mateo este relato parece indicar que astrónomos, astrólogos o científicos de otros países, quizás Babilonia, es decir, gentiles o paganos, vinieron a respetar, a adorar a Jesús. Y como se sabe que el Evangelio de Mateo fue escrito para que lo leyeran los judíos, se ha especulado que sea probable que el autor usara esta historia particular con poder simbólico. Ya que no se puede olvidar que los Evangelios están llenos de símbolos, y no son historias las que aparecen ahí de forma racional, sino crónicas dramáticas y filosóficas adaptadas al objetivo de enseñar y trasmitir un mensaje específico.

Sin embargo, en toda leyenda o saga hay una semilla de verdad. Esto se descubrió en tiempos modernos por Heinrich Schliemann al excavar y encontrar el nivel de Troya VIIa, que hemos visto todos los que viajamos a Troya en Turquía. En este caso se deduce que hay historia militar y de costumbres antiguas de la Edad de Bronce de los griegos del siglo XII A.C. en La Ilíada.

Por lo que también podemos creer que alguna verdad habrá en esa historia de los magos y que algún fenómeno celeste ocurrió en ese tiempo. Se sugiere que hubo una conjunción de Júpiter y Saturno, probablemente con Urano, que se vería como una forma muy luminosa moviéndose delante de ellos al trasladarse la Tierra alrededor del Sol en su movimiento por el espacio. Al mismo tiempo, darle significado a un evento celeste es cosa de astrólogos. E indudablemente, los babilonios tenían fama de serlo. La innovación más famosa de la cultura antigua babilonia fue la astronomía, que comenzó como astrología. Ellos crearon catálogos estelares y un calendario casi perfecto, el cual copiaron más tarde los judíos.

Nuestro deseo de seguir en contacto con esa magia de la astrología de los babilonios se ha visto en la afición a la lectura diaria del horóscopo de Walter Mercado, quien a primeros de año nos hace unos pronósticos especiales para cada uno de los 12 signos zodiacales, que aparecen en este mismo diario. Un astrólogo famoso puede superar a muchos otros astros en su popularidad. Y lo que nos hace pensar que los Reyes Magos eran astrólogos, es el hecho de que interpretaron un evento celeste. Este pudo haber sido una nova, una conjunción estelar o cualquier otro fenómeno luminoso al cual Mateo llamó “estrella”, y ahora la llamamos estrella de Belén, como indicio de una ocurrencia divina que los impulsó a actuar. Nuestra necesidad de dominar la naturaleza se manifiesta con todos los estudios científicos. Hoy se ha vertido el hombre hacia la Física al punto de que la Filosofía que partió de los griegos y siguió elaborándose por siglos por una importante casta de filósofos, prácticamente falleció en el siglo XX, cuando los físicos se adelantaron con la búsqueda de la verdad en el descubrimiento de cómo funciona el universo.

Pero haya física subnuclear, descubrimiento de supernovas, teorías sobre el Big Bang, y hasta 10 dimensiones según la teoría de cuerdas, o viajes de robots a través del espacio, los seres humanos queremos seguir poseyendo los secretos de la naturaleza a través de la magia. Leemos los horóscopos y creemos en ellos. Y podemos creer también en la magia de los Reyes que siguen trayendo regalos, como el oro, el incienso y la mirra que le llevaron al niño Jesús. Es una tradición demasiado bella, y quizás un signo para darnos permiso de seguir jugando al caminar por el sendero de las estrellas.

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de enero de 2016, 2:34 p. m. with the headline "OLGA CONNOR: La magia de los Reyes."

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