Homenaje a la fundadora del Miami City Ballet, Toby Lerner Ansin
A principios de la década de 1960 el histórico estado de Pensilvania no tenía una compañía de ballet. Sin embargo, Barbara Weisberger, una protegida de George Balanchine, decidió fundar el Pennsylvania Ballet, que, por cierto, dirige hoy un español famoso, Angel Corella. A fines de la década le dieron un doctorado honoris causa a Weisberger en una escuela universitaria de reputación nacional, Swarthmore College, y al mismo tiempo recibía otro el celebrado lingüista y filósofo Noam Chomsky. Pero este se excusaba por dedicarse al estudio de la lingüística, en vez de estar más “comprometido” con algo relevante, como la política. Weisberger rechazó esta premisa, dijo, porque una sociedad sin ballet y sin las artes era la de una humanidad perdida. Yo estaba allí ese día, y me sentí orgullosa de ella.
Hoy tenemos a alguien que respondería en Miami totalmente a ese punto de vista. Se trata de Toby Lerner Ansin, a quien tuve el inmenso gusto de conocer al llegar a esta ciudad en 1981. En aquel entonces entrevisté al rabino Sol Landau, por ser director de Mid Life Services, y a quien ella representaba voluntariamente. Pero, ¿cómo imaginaría yo que unos años más tarde me estaría reuniendo con ella de nuevo, porque se le había ocurrido montar una compañía de ballet? El Miami City Ballet, que cumple ahora 30 años de excelentes presentaciones, se debe a su imaginativa decisión de fundarlo con solo $7,000 al comienzo y con un grupo de ilusos colaboradores.
Es una historia que comenzó cuando ella era niña. “Nací en Boston [en 1941], pero nos mudamos cuando mi padre [el doctor Henry H. Lerner] fue invitado a Salt Lake City en Utah, como jefe del departamento de radiología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Utah. Yo tenía cinco años y como tenía los pies ‘pronados’ [torcidos al caminar] el ortopédico recomendó que me pusieran a recibir clases de ballet. Desde ese momento quise ser bailarina de ballet. Cuando volvimos a Boston entré en una escuela profesional, yendo a cinco clases por semana. Pero a los 13 o 14 años me miré en el espejo, y me di cuenta de que no tenía el talento ni la técnica necesarios; decidí entonces que debía enfocarme en otros estudios. Aunque seguí estudiando ballet, y este ha sido siempre una parte importante de mi vida. En 1961 me casé con Ed Ansin, director del Canal Siete de televisión en Miami, y me mudé aquí, pero seguí tomando clases con Thomas Armour. Mi nieta estudia allí ahora, porque vive en Coral Gables. Pero yo seguía estudiando entre embarazo y embarazo, y cada vez que tenía un hijo volvía a estudiar ballet. Tengo tres: Andrew, James y Stephanie”.
Pasaron más de 20 años y a principios de los años 1980 Toby estaba trabajando conjuntamente con David Eden que presidia Dance Umbrella, del Dade County Council of the Arts and Sciences. Eden le dijo a Toby que era necesario crear una gran compañía de ballet en Miami y le recomendó a Edward Villella como fundador. Así fue cómo, en la mesa del comedor de su casa, se reunió el renombrado bailarín norteamericano, también discípulo de Balanchine, el 14 de mayo de 1985, con la fundadora del Miami City Ballet.
“Estuvimos allí por tres horas, discutiendo, y me di cuenta de que sí, que él iba a venir como director artístico”, comenta Toby. “Tomé notas y recuerdo que las pasé a máquina. Nos dimos cuenta de que estábamos procurando este negocio, hablábamos en serio. Reuní a seis amigos y cada uno dimos $1,000 para empezar: con esos $7,000 comenzamos el MCB”.
Esos seis amigos que ofrecieron el primer aporte monetario para la compañía fueron: Charlie Cinnamon, Nancy Davis, Rose Ellen Greene, Jacquie Kott, Joanne and Joe Mercurio y Barbara Singer. Más tarde ella se dio cuenta de que para ser presidenta de una junta había que tener conocimientos de negocios y nunca llegó a serlo, siempre buscó a otros. Los primeros que se asociaron y que hicieron viable la compañía fueron Stuart S. Danoff (Fundador presidente de la Junta de Directores), Mark S. Steinberg (segundo Presidente de la Junta de Directores), Robert S. Hosman, Rhoda Levitt, Rosalind Richter, la juez Patricia Seitz, Frosene Sonderling, y Nora Weinreich, entre muchos otros.
“Esa fue la progresión”, anota Toby con gran sentido del humor, “de pies torcidos a la creación de una gran compañía de ballet”.
Pero también hubo latinos en esa fundación y bailarines de todas las procedencias desde el comienzo, que nos menciona Toby. Patrocinadores latinos en los años iniciales: Suzanna y Octavio F. Verdeja, Brookes McIntyre, del Banco Santander, Rosario y Alberto Vadía, Carlos Arboleya, Leslie Pantín, Jr. y Lydia Díaz Cruz de León, ambos en la Junta de Directores al principio. La familia Codina se ha sumado, entre otros, y desde hace años a esta lista de cubanos de Miami que han colaborado con la organización del MCB.
Y pido a todos que donen $75 para comprar zapatillas de los bailarines, que se gastan enseguida, y nos cuestan medio millón de dólares
Toby Lerner Ansin
El peruano Jimmy Gamonet de los Heros fue uno de sus coreógrafos, y como bailarines, comenzaron con el MCB Marielena Mencía y Yanis Pikieris desde el principio, y la cubana María Verdeja y los venezolanos Ileana López, Franklin Gamero y Mary Carmen Catoya. El cubano Luis Serrano y la mexicana Katia Carranza también llegaron pronto. Ahora están los cubanos Carlos Miguel Guerra, Reyneris Reyes, Nieser Zambrana y Damián Zamorano; la puertorriqueña Helen Ruiz, y los brasileños Renato Penteado, Renan Cerdeiro, Nathalia Arja, Mayumi Enokibara, Andrei Chagas, además del colombiano Julián Duque. Hay procedentes de Europa y de todas partes, porque esta es una compañía multicultural. Su nueva directora Lourdes López es cubanoamericana de Miami, y también dos de sus estrellas, Jeanette y Patricia Delgado.
Toby se enorgullece además de las becas que ha creado su familia, el Toby Lerner Ansin Scholarship Fund, que ayuda a crear becas para estudiantes de ballet en la escuela del MCB.
“Y pido a todos que donen $75 para comprar zapatillas de los bailarines, que se gastan enseguida, y nos cuestan medio millón de dólares. Y si alguien quiere costear un ballet que me consulten en la oficina del Miami City Ballet o por Facebook”, dice prontamente y con entusiasmo, como la gran recaudadora de fondos que ha probado ser.
“El Ballet de San Francisco tiene $49 millones y nosotros solo $17 millones, el New York City Ballet tiene 100 bailarines, y nosotros 50; pero el 13 de abril estaremos en el Lincoln Center de Nueva York, por primera vez, ya antes habíamos estado en NY pero no en ese teatro”, dice Toby con gran entusiasmo. “Necesitamos ahora llegar a tener un endowment de $40 millones, para que no nos falte el dinero cuando la economía fluctúe. Y si no fuera por el apoyo que hemos recibido de esta comunidad y de los bailarines tan dedicados que tenemos no habríamos podido triunfar”, afirma la fundadora, pero quiere advertir también que Lourdes López le ha traído “gran energía al ballet que todos sienten en la compañía, ella es una bailarina internacional, un producto de esta ciudad, que ha sido directora ejecutiva de la Fundación George Balanchine, antes de volver a su ciudad”.
Este año se presenta un ballet completo en marzo, A Midsummer Night’s Dream, que es el tema de la Gala del MCB que honrará a Toby el sábado 23 de enero en La Playa. Y quiero añadir que todo lo que hemos publicado en el Herald a través de los años sobre el Miami City Ballet se puede reproducir en volúmenes. Nosotros somos también parte de esta historia. Somos sus cronistas, sus felices contribuyentes al éxito de la compañía, a veces su críticos, pero siempre sus fieles amigos. Y ¡Hurrah! por Toby Lerner Ansin. Ella es una de mis personas favoritas de siempre.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de enero de 2016, 11:32 a. m. with the headline "Homenaje a la fundadora del Miami City Ballet, Toby Lerner Ansin."