Primarias abiertas o cerradas
En mi licencia para votar como ciudadana norteamericana aparece que no estoy afiliada a ningún partido. Esto quiere decir que no soy ni del Partido Demócrata ni del Republicano. En realidad no soy de ningún partido, porque también hay un partido de la Independencia en la Florida y muchos otros, de distintas denominaciones, como el Partido Verde, el Ecológico, el Socialista, etc. Por esa razón no puedo votar ni por un republicano ni por un demócrata este 15 de marzo, que son los dos partidos que están llevando a cabo elecciones primarias, y que están cerradas a los que no están afiliados a esos partidos.
Que conste que en otros estados sí se podría votar libremente, aunque siguiendo ciertas regulaciones que son distintas en cada estado. Alrededor de 20 estados dan esa opción. Esto es algo que yo quisiera que se adoptara en la Florida y en toda la nación. Me parece que todos los ciudadanos tendrían que poder decidir a los que quieren postular para la contienda. Ya que este es un paso esencial para eliminar a los que no son favoritos. Y de todos modos, a la hora de llegar a la votación final los no afiliados podemos votar por el candidato de nuestra preferencia y de cualquier partido.
Los que quieren que se mantenga este statu quo de primarias cerradas arguyen que una primaria abierta se hace vulnerable a la manipulación, porque un partido podría organizar a sus partidarios para que voten en la primaria de otro partido escogiendo al candidato con el que más están de acuerdo o que piensan que podrían derrotar más fácilmente. Dicen que es inconstitucional supuestamente eliminar el derecho de un partido a asociarse en privado para votar entre ellos, porque es parte del derecho a la libre expresión. Pero también tiene algo de inconstitucional no permitir votar a todos libremente cuando se está decidiendo el futuro de quiénes serán postulados.
Uno se pregunta por qué algunos que son decididamente conservadores se declaran independientes y viceversa. No quieren comulgar en principio con ningún partido. Pero yo sí sé por qué no pude escoger entre uno y otro. Por ejemplo, no estoy a favor de que se eliminen las armas entre la población. Esto es un tema favorito del Partido Demócrata. Pero vengo de un país, Cuba, en que lo primero que hizo el dictador Castro fue preguntar “armas para qué”, con el objeto de quitarles los medios de defensa a los civiles. Y es obvio que este es uno de los derechos humanos, justificados por la Segunda Enmienda de la Constitución, para garantizar la posibilidad de la defensa propia contra los dictadores o contra cualquier desmán. Aunque no implica que no sean necesarias ciertas regulaciones para controlar el abuso de este derecho.
Sin embargo, estoy en contra de aquellas cosas por las que optaría un conservador, como la tortura “waterboarding”, con la justificación de combatir el terrorismo, o entrar en los teléfonos de cualquier ciudadano, sea este sospechoso o no. Por eso comulgo con lo que ha defendido Apple, cuando el FBI le pidió que ayude a decodificar el teléfono de un terrorista. Si eso se puede hacer, entonces nadie está seguro de la privacidad de sus teléfonos.
Y podría enumerar muchísimos postulados que no suscribo característicos de los partidos. Hay personas que me han preguntado por qué estuve a favor de la guerra en Vietnam, al ser yo tan liberal y haber apoyado a los que por razones religiosas se libraron de ir a la guerra. Y es que esa era una guerra contra el comunismo. Y yo estoy contra esa ideología, aquí y en Pekín.
Del mismo modo me lastimó que enviaran al Niño Elián a Cuba, y a pesar de que voté dos veces por Bill Clinton, decidí votar por los republicanos en esa ocasión para protestar contra tamaño ensañamiento. Como ven, hay miles de razones por las cuales no puedo ser ni demócrata ni republicana, sino de un posible partido Independiente que debiera tener sus propios delegados y sus propios juicios a la hora de votar.
Sin embargo, aplaudo la decisión del ex alcalde de Nueva York Michael Bloomberg de no ir a las elecciones como independiente, para evitar que gane Donald Trump, aunque confiesa que han sido amigos. Cualquier persona decente, sea de cualquier partido, no puede darle el voto a un hombre que se comporta como un energúmeno. Los medios le han dado todo el poder con tiempo libre para expresarse. Creo que ha sido solamente para divertir al público, para ganar ratings, a costa de la razón moral. Las noticias se han convertido desde hace mucho rato en medio de entretenimiento. Pero lo de Trump, ya se ha dicho, es una especie de reality show en movidísimo escenario, con analistas a granel y detalles sobre cada “adalid” en los debates, en los que él es el protagonista. Y es la propia prensa televisiva la que ha organizado este extravagante y peligroso espectáculo circense, disfrazado de político. Es la guerra de los tomates y los huevos podridos.
Es posible, se podría dudar, que todo haya sido una conspiración de las primarias. Precisamente. Que se abran las primarias a todos los votantes de una vez. Y se sabrá la verdad. Porque cada vez hay más gente independiente que vota, y de muchos de ellos no hemos oído todavía su opinión.
olconnor@bellsouth.net
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de marzo de 2016, 2:27 p. m. with the headline "Primarias abiertas o cerradas."