El ‘Brexit’, nacionalismo frente a universalismo
La separación de Inglaterra de la Unión Europea es un índice, una señal, de los estertores que causan los nacionalismos, ya en decadencia, frente a la globalización. Es parecido al final de la Edad Media, cuando se enfrentaron los feudalismos a las monarquías.
A pesar de que en las ciencias astronómicas anuncia Stephen Hawking que antes de mil años dejaremos el planeta (en declaraciones que hizo en Arona, Tenerife, el miércoles.) Y a pesar de que según los astrólogos y las comedias musicales estamos en la Era de Acuario, una etapa de expansión global a la que estamos abocados antes de entrar en la universalidad verdadera: hacia las galaxias, de lo que tanto trata nuestra ciencia ficción.
Entrevisté en 1984 al economista Arthur Laffer para la revista Aboard, y entonces no solo hablamos de su famosa curva del “Supply Side Economics”, sobre la rata más favorable para los impuestos, que dibujó en una servilleta en un restaurante en 1974 (en una reunión con Dick Cheney y Donald Rumsfeld), sino de la ventaja para el consumidor de tener una economía global. Aún hoy esto es lo que afirma Laffer, quien propone que la gente no trabaja para pagar impuestos, sino para consumir.
En 2015 Laffer le dijo al periodista Jim Mctague en Barron’s, que “los políticos no se dan cuenta de que el consumo es tan deseable como la producción en ayudar a una economía nacional saludable. Los políticos tienden a pensar de manera mercantilista, y concluyen en creer que la prosperidad descansa solamente en una mayor cantidad de exportaciones”.
Es todo lo contrario de lo que plantea Donald Trump hoy día. Y es también contrario a los lineamientos populistas nacionalistas frente al euro de Unidos Podemos en España, lo que causó su descalabro político después del Brexit. (Sus tuits decían: “Día triste para Europa. Debemos cambiar de rumbo. De una Europa justa y solidaria nadie querría irse. Tenemos que cambiar Europa”. De Pablo Iglesias, Podemos. “El referéndum del Brexit no es el problema, sino el síntoma. El síntoma de una UE para los mercaderes, y construida contra los pueblos”. De Alberto Garzón, Izquierda Unida.)
Los políticos no se dan cuenta de que el consumo es tan deseable como la producción en ayudar a una economía nacional saludable. Los políticos tienden a pensar de manera mercantilista, y concluyen en creer que la prosperidad descansa solamente en una mayor cantidad de exportaciones
Arthur Laffer
economistaEn 2005 entrevisté para este diario al gran empresario cubano de las importaciones George Feldenkreis, en sus almacenes de Miami. En ese momento unos fabricantes de ropa peruanos visitaban su oficina y estaban realmente preocupados por las incrementadas relaciones comerciales de Estados Unidos con China y cómo les estaba afectando. Por cierto, ese fue el año en que Bernie Sanders y otros representantes trataron de quitarle al país oriental su posición de PNTR (Relaciones Comerciales Permanentes Normales con Estados Unidos), para favorecer a los trabajadores norteamericanos. Made in China, Made in Japan, Made in Korea, Made in India, son los membretes de nuestras ropas, autos, y gadgets para todo lo del hogar.
Pero hay más, la inclusión en todas nuestras vidas, en nuestra mano de obra en Estados Unidos, de gente de otros países. Es este país el que está globalizado. De ese aspecto en esta nación habló Octavio Paz ya en 1995, como parte de la Olimpiada Cultural organizada por The Georgia Review con ocho ganadores del Premio Nobel, en diálogos moderados por Ted Koppel sobre “los particularismos y los universalismos”. Sus palabras fueron proféticas: “Este país nació en contra de la tradición europea de feudalismo, aristocracia y jerarquías, y se fundó en dos ideales diferentes: la igualdad y la libertad, que han chocado a lo largo de toda la historia de Estados Unidos”.
Por eso idearon “un instrumento para describir el universalismo asimilador enfrentado a la pluralidad de lenguas y de diferencias culturales de los inmigrantes, sobre todo europeos, que fue el llamado ‘crisol’ ”, dijo Paz. De ahí la importancia de la lengua inglesa para la unificación.
“Es claro que la idea del ‘crisol’ no basta para enfrentar los problemas de este siglo”, apuntó. “Estados Unidos se ha convertido no solo en un estado pluralista, sino también en un país multicultural y multirracial. Aquí abundan pueblos –asiáticos, latinoamericanos, mexicanos, negros, etc.–que con claridad no pertenecen a la tradición occidental”. Sin embargo él estaba optimista. Habría, subrayó Paz, que enfrentar estas diferencias ante el ideal de que este país fue fundado “como utopía universal, un sueño universal”. Sin duda, no se puede ir contra un destino histórico.
olconnor@bellsouth.net
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de julio de 2016, 2:53 p. m. with the headline "El ‘Brexit’, nacionalismo frente a universalismo."