Columnistas & Blogs

Rosa María Payá a contracorriente

Rosa María Payá Acevedo, el 12 de mayo, en el Wolfson Campus del Miami Dade College.
Rosa María Payá Acevedo, el 12 de mayo, en el Wolfson Campus del Miami Dade College. adiaz@miamiherald.com

Desde la visita a Cuba del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, con suegra, mujer, e hijas, y toda su comparsa adicional, ha habido un “recholateo” de la gente, principalmente en La Habana. Van pensando que este mulato vale más que una alta clase dirigente, toda blanca. Después de todo, es el jefe elegido de la nación más poderosa del planeta, la Yuma. Y hay una gran diversión, con Chanel, los Rolling Stones, et al. Ya hace rato que en la isla la gente se hace de casas, se compran y se venden, se heredan de quienes no eran sus dueños, se visitan las discotecas, como Sarao, en lo que fue mi hogar.

Y también muchos cubanos de afuera, es decir “del guion”, Estados Unidos, España, Venezuela, etc., se han instalado en mansiones reposeídas, y vueltas a comprar. Además, ya muchos cubanos de la isla viven más afuera que allá, y se llevan ropas y objetos de marca para lucirlos o de regalo. Son los nuevos semiburgueses.

Pero “el cuartico está igualito, como cuando te fuiste”. Están allí los Castro y su sistema, pidiendo sacrificios de los de abajo, que los de arriba andan muy bien, y enviándonos balseros al por mayor.

Creemos que con todo esto quizás cambie lo que sucede del lado de allá del malecón. Antes “de que se seque”. Yo lo anhelo por lo menos. Y es una filosofía igual que la de los que aspiran a vivir con las ideas de los epicúreos, la que propone el “Carpe Diem” de Horacio: “Aprovecha este día”.

Hay, sin embargo, una contracorriente. Es una línea de austeridad moral. En la que para alcanzar la libertad hay que guiarse en la vida por los principios de la razón y la virtud, sin hacerle tanto caso a lo material.

De abril a julio sigo los mensajes de Rosa María Payá, quien ha comparecido en diferentes foros para defender la libertad del pueblo de Cuba a decidir en unas elecciones generales sobre el futuro de su gobierno y del sistema que rija el estado. Ella, como saben los cubanos, es la hija del fallecido líder Oswaldo Payá, jefe y fundador del Movimiento Cristiano Liberación, en 1987. El inició el Proyecto Varela a fines de los 1990, para solicitar un plebiscito, pidiendo la pluralidad de partidos y otros derechos ciudadanos. Aprovechó una cláusula de la Constitución cubana vigente en aquel momento y pudo recoger hasta 25,000 firmas dentro de Cuba que garantizarían que le concedieran lo que pedía.

Yo lo oí hablar por la televisión y me preguntaba si no sería una jugada del propio gobierno cubano, infiltrando la disidencia, porque en Cuba no hay prensa libre. ¿Cómo les llevaba el mensaje?

En abril, en un encuentro auspiciado por Frank Calzón, director ejecutivo del Center for a Free Cuba, en la Casa Bacardí de la Universidad de Miami, sede del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano Americanos, le pregunté a Rosa María si ella estaba enterada de estas dudas del exilio sobre su padre. Y ella respondió que sí. También ahora de su proyecto heredero “Cuba decide”.

Sin embargo, no se arredra. Desde junio de 2015 le viene pidiendo a Luis Almagro, secretario de la OEA, que se ocupe del plebiscito cubano. “No me dio ni el sí, ni el no. Aunque sí pidió al gobierno venezolano que respetara la constitución”, afirmó Rosa María. Pero el régimen de los Castro es íntimamente codependiente del gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela. Los últimos sucesos políticos en Argentina y Brasil, dijo, y todos los otros cambios que se han dado contra “la explosión de los autoritarismos en la región”, son una pauta a seguir.

Como se sabe, en 2002 se adulteró la Constitución Cubana, precisamente “para declarar la irrevocabilidad del sistema económico político y social”, recordó Rosa María, invalidando los principios legales en que se basó su padre. Pero ella tuvo que serle fiel a la lucha de su padre, después de morir de modo sospechoso en un accidente hace cuatro años.

En junio, en Santo Domingo, en un foro organizado por la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia, que ella preside, volvió a pedirle a Almagro: “No se quede en el referendo venezolano y apoye también el derecho a decidir de los cubanos”. Y de nuevo en Washington, en el Cuarto Foro de Juventud y Democracia.

Este fin de semana pasado volvió a Miami presentándose con la revista Caritate del mes de julio, en la que hay una entrevista de ella por Rebeca Ulloa titulada: Rosa María Payá, una mambisa del siglo XXI, en la que declaró que “La campaña por la realización de un Plebiscito Vinculante fue lanzada por mi padre en el año 2011, en el documento Plebiscito ahora”. Fue en el Centro Cultural y Museo CubaOcho, auspiciada por la Fundación Apogeo para el Arte Público y la Fundación de las Américas. Allí, contestó preguntas de Baltasar Santiago Martín, director de la revista y la fundación. Una de las dudas del público era la mía: cómo trasmite su mensaje en Cuba. “De puerta en puerta”, respondió, “como mi padre”.

Aquí o en la isla. Disfrutando de lo que se pueda alcanzar en el día a día, van los epicúreos. Vibrando en busca de la dignidad y libertad, a contracorriente, camina fielmente una estoica: Rosa María Payá.

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de julio de 2016, 3:25 p. m. with the headline "Rosa María Payá a contracorriente."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA