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Raíces ancestrales de Holguín en el este de Cuba

María Dolores Espino y William Navarrete en la presentación del libro entre miembros del Club de Genealogía Cubana en la casa de Espino.
María Dolores Espino y William Navarrete en la presentación del libro entre miembros del Club de Genealogía Cubana en la casa de Espino. María Dolores Espino

Al sufrir una diáspora, totalmente inesperada para los cubanos, que casi nunca emigraban antes de 1959 durante la República, el interés en las familias y los antepasados se hace más vital hoy día para todos los desterrados.

El que lee la Biblia se habrá fijado en la multitud de datos genealógicos, reales o mitológicos, en las historias de los hebreos. Pero hay que darse cuenta de que un pueblo nómada, como lo eran ellos en un principio, y luego varias veces desterrados y devueltos a la tierra prometida, tendrían que mantener cierta fidelidad a los ancestros, para mantener la cohesión y un sentido de su procedencia. De ahí las historias de la Torah y todas las referencias, de poemas, dramas y crónicas históricas, que hoy se reúnen en el Antiguo Testamento de la Biblia que usamos en la cultura judeo cristiana.Un devoto y dedicado a estas gestiones genealógicas fue el cubano Félix Enrique Hurtado de Mendoza, que donó todos sus libros y documentos a la Universidad Internacional de la Florida, FIU. Hay un blog que se debe consultar sobre este tema en particular: http://dloc.com/iFiuHurtado

Con ese mismo empeño se ha presentado recientemente entre los miembros del Club de Genealogía Cubana el libro de l escritor y periodista William Navarrete, en colaboración con la economista y profesora de la universidad floridana de Saint Thomas, María Dolores Espino González-Longoria, Genealogía cubana. San Isidoro de Holguín (Aduana Vieja, Valencia, 2015), que se enfoca en una región muy fascinante de Cuba, la del primer poblado base de la ciudad de Holguín, que era parte del empadronamiento de Bayamo en la parte oriental de Cuba.

Está basado en el censo o padrón efectuado por un funcionario del Cabildo de la Villa de San Salvador de Bayamo, en febrero de 1735, en una época en la que Holguín, hoy día la tercera ciudad de Cuba en población y recientemente bendecida por el Papa Francisco en su viaje pastoral a la Isla, no era más que un caserío con 114 viviendas que no había obtenido aún, por parte de la Corona, el título de villa. Véase también este blog de Navarrete sobre Holguín y Banes. http://genealogiaholguinera.blogspot.com/

El documento original se conserva en el Archivo de Indias (Santo Domingo, 497) y es el primero en que se mencionan los fundadores de la futura villa. En él aparecen encabezando cada núcleo familiar: el pater familias, su esposa, los hijos que viven solteros bajo su mismo techo, otras personas vivientes, así como los esclavos y sirvientes de las casas que disponen de ellos. Entre paréntesis el funcionario añade la edad para cada uno de los empadronados y, en ocasiones, el grado militar de quienes se desenvuelven en este ámbito.

Genealogía cubana tiene una introducción de Navarrete que explica el procedimiento que siguieron en la edición, consultando muchos documentos afines, aclarando errores y añadiendo información, por ejemplo, el Padrón de vecinos de San Salvador de Bayamo de 1864, donde aparecen abuelos y padres de los holguineros inscritos en 1735. Y también el trabajo de Peter E. Carr sobre censos de los siglos XVI, XVII y XVIII publicado en el 2004. El volumen, que es de 280 páginas, corrige datos, los comenta y amplía, según cada caso.

Hoy se da uno cuenta de que muchos apellidos, como el de Batista, Echaverría, o Chaverría, Fonseca, Escalona, Peña podrían indicar a antecesores de personas que conocemos hoy en otras ciudades. Y de ahí el interés que pueda generar no solo entre los holguineros, sino entre los cubanos todos. Pero también se pueden buscar siguiendo otros métodos, como indica este sitio en la red: http://www.cubangenclub.org/about.php, donde se explica cuál es la forma de encontrar a los ancestros.

Holguín le fue otorgado como hato, encomienda o naboría de indios, a principios del siglo XVI, al extremeño Diego de Holguín el Viejo, también llamado García de Holguín, quien participó en la expedición de Francisco de Grijalba, enviada por el Adelantado de Cuba Diego Velázquez de Cuéllar a México, para detener el empuje de Hernán Cortés.

Este hato permaneció durante todo el siglo XVI y parte del XVII en manos de la descendencia de Francisco de Holguín y empezó a poblarse lentamente, con sus nietos y bisnietos, hasta que la pérdida por parte de la Corona española de la isla de Jamaica (1655) ocasionó una “explosión demográfica”, debido a que las villas cubanas de Santiago de Cuba y San Salvador de Bayamo asimilaron buena parte del éxodo. Por eso se puede leer aquí que muchos españoles nacieron en Jamaica. Cosa incomprensible si no se atiende al hecho de que esa isla era española anteriormente.

Este libro es una fuente bibliográfica de gran interés, pero también una muestra de la composición social de un asentamiento español típico en el Caribe antillano.

olconnor@bellsouth.net

Más de esta historia en http://www.elnuevoherald.com/entretenimiento/ent-columnistas-blogs/

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