Farándula

¿Dios nos importa?

Father Alberto Cutié in a Miami Herald file photo.
Father Alberto Cutié in a Miami Herald file photo. Miami Herald file

No hace mucho tiempo recibí a una pareja joven muy agradable que quería casarse en la iglesia. Al igual que hago con todas las parejas, hice el intento especial de escuchar atentamente cada palabra que hablaban al reunirnos por primera vez. Rápidamente revelaron que estaban un poco ansiosos porque la novia era cristiana y el novio era judío. Ambos dijeron que querían la bendición de Dios, pero estaban temerosos de “cuán religiosa” yo haría la ceremonia. Les expliqué que he tenido el privilegio de ayudar a parejas interreligiosas a casarse por más de 20 años como sacerdote, y les aseguré que no era la ceremonia de la boda lo que sería un reto para ellos, sino cómo esperaban manejar el tema de su disparidad religiosa y las diferencias que estas puedan traerles en el futuro, especialmente al comenzar su familia. Al escucharlos me di cuenta de que venían a la iglesia más bien forzados por sus padres, y que el tema religioso no era muy importante para ellos. Este tipo de escenario es cada vez más común.

Durante varios años, el paisaje religioso estadounidense ha estado pasando por un gran cambio. Y este parece afectar a todas las tradiciones religiosas por igual. Me refiero a lo que algunos sociólogos contemporáneos están llamando el crecimiento de los “nones” –un término en inglés que se refiere al creciente número de personas que dicen no creer en Dios y que no quieren ningún tipo de filiación religiosa. Independientemente de cual sea nuestra filiación espiritual o tradición religiosa, es probable que usted o alguien que usted conoce pertenezca a esta categoría.

Hoy en día los líderes religiosos y los creyentes tienen el reto de esforzarse más para permanecer relevantes y presentes, especialmente en un mundo que ve lo que antes eran momentos reservados como tiempos tradicionales para el culto (es decir, por ejemplo, los domingos por la mañana) como “cualquier otro día” –y esto es muy evidente por la actividad de nuestros parques locales, centros de comercio y tantas otras distracciones que ocurren en el momento en el cual en el pasado “todos iban a misa” o al “servicio religioso”. Me preocupa el pensar que tantos padres han reemplazado la educación religiosa para sus hijos, con juegos de fútbol y de béisbol –los cuales entiendo que son importantes, pero que se pueden llevar a cabo en cualquier otro momento de la semana.

Si bien estoy seguro de que hay 1,000 razones por las que los “nones” o no creyentes siguen creciendo y no están formalmente “afiliados” a ningún grupo religioso, también estoy convencido de que hay 10,000 razones por las cuales los que decimos tener fe debemos usar nuestro tiempo, dones y talentos para compartir el amor de Dios con todos en nuestra comunidad –incluso con quienes se sienten lejos de Dios. Si es que Dios nos importa, tenemos que dar testimonio del amor de Dios en esas situaciones difíciles que surgen en nuestras comunidades día tras día; especialmente los estacionamientos congestionados y llenos de gente, cuando surge el comportamiento agresivo de algunos padres en los juegos deportivos de sus hijos, e incluso en la locura que puede surgir en la cola de cualquier tienda, especialmente cuando hay ofertas especiales en tiempos de fiesta.

¿Quién sabe? Tal vez el péndulo oscilará de nuevo. Tal vez un líder religioso en un futuro no muy lejano escribirá un artículo sobre el resurgimiento de quienes están volviendo a la fe y a las prácticas religiosas. Mientras tanto, si es que Dios realmente nos importa, los que nos consideramos creyentes de verdad debemos hacer todo por animar a nuestros hermanos –independientemente de cual sea su tradición religiosa– a regresar a casa y a conocer lo que, quizás sin saberlo, les falta; el increíble apoyo espiritual que viene con ser parte de una familia espiritual– una comunidad donde Dios realmente importa.

El Padre Alberto Cutié es sacerdote episcopal/anglicano en la Diócesis del Sureste de la Florida y rector de la iglesia Saint Benedict en Plantation, www.saintbenedicts.org

Siga a Padre Alberto en Twitter: @padrealberto

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de abril de 2017, 4:40 p. m. with the headline "¿Dios nos importa?."

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