La recompensa de ser padre
Hace tres días los Canela aún no habían decidido si quedarse en su casa de Miami Lakes o viajar a Los Cayos para celebrar el Día de los Padres. Pero de lo que no cabe duda es de que no pasarán la fecha por alto.
"Hay veces que nos hemos reunido hasta 160 miembros de la familia. ¡Somos tantos, que no podemos invitar las amistades!'', afirmó Heriberto Canela, un empresario cubano de 55 años que si no hubiera sido por la fama de sus hijos Jencarlos y Jason, hoy no figuraría en la lista de los cazatalentos más exitosos de la ciudad.
"Descubrí que mis hijos serían artistas cuando todavía eran muy pequeños. Recuerdo que Jencarlos tenía siete años de edad cuando me pidió que lo dejara cantar en una de nuestras fiestas familiares. Yo no me opuse. Sin embargo, no imaginé que después de aquel debut, mi hijo me diría que quería ser artista por el resto de su vida''.
Aquella confesión no cambió "el método de los 30 días'' creado por Canela y Lissette, su esposa, para encaminar a sus hijos. "Si querían aprender a tocar guitarra, les advertíamos que tenían 30 días para probar si de verdad les interesaba lo suficiente. Pero si al día número 31 decidían arrepentirse, ya era tarde, porque ya habíamos invertido tiempo y recursos en aquel deseo y no habría excusas para echarse atrás''.
Parece que el sistema funcionó. Con sólo 22 años, Jencarlos Canela ha participado en las telenovelas Pecados ajenos, Doña Bárbara, Más sabe el diablo, y el filme Hunted by Night, sin contar su participación en los conciertos, festivales y galas benéficas que llenaron su currículum antes de que su tema Amor quédate, de Rudy Pérez, se impusiera en los mercados donde se trasmite Más sabe el diablo.
"Es un privilegio tenerlo como mánager. Su mayor virtud es que tiene un carácter muy fuerte, y eso me ha obligado a cumplir las metas que me he propuesto en mi carrera'', comenta Jencarlos a pocas semanas de emprender una gira por varios países de Centroamérica y el Caribe.
Desde mucho antes de que su hijo se graduara con honores del New World School of the Arts del downtown, Heriberto tocó mil y una puertas para llevarlo al lugar que hoy ocupa. Como carecía de experiencia en el negocio del entretenimiento, aprendió sobre la marcha cómo lidiar con productores, abogados y publicistas, en tanto perfeccionaba su manera de decir "no'' a ciertos sujetos que le proponían "el oro y el moro'' cuando descubrían el diamante que tenía entre sus manos. Lo mejor de todo es que aquella etapa ya pasó y ahora vierte su arsenal en la incipiente carrera dramática de su hijo Jason, de 18 años recién cumplidos, que ahora centraliza uno de las historias más atractivas de la telenovela ¿Dónde está Elisa?
"Jason es ‘el bebé de la casa'. Es tan impulsivo como yo. Tiene a su favor que como es tan trabajador y organizado como Jencarlos, no tuvo dificultades para graduarse de Pace High School con un promedio altísimo pese a que al mismo tiempo le dieron el papel de Santiago en la telenovela. Sin embargo, pese a tener esas ventajas, siempre les insisto a él y a Jencarlos que sean genuinos, porque el público detecta enseguida cuando un artista no es transparente'', destacó el patriarca, quien junto a su hija Annette y el resto de la familia reorganizó sus horarios para acompañar al benjamín a las grabaciones de ¿Dónde está Elisa? cuando aún no había arribado a la mayoría de edad.
"¡Gracias a Dios que yo sí tengo una familia unida!'', exclama Jason en su recién adquirido acento mexicano con el que habla su personaje. "Yo no tengo nada que ver con Santiago. En mi caso, yo sí tengo un padre con el que puedo contar'', dijo convencido.
Lo mismo afirman Annette y Erick, sus hermanos mayores, quienes coinciden con el joven en que su padre siempre los enseñó a ser honestos para poder caminar con la frente en alto. "El siempre ha sido un maestro para nosotros. Y el hecho de trabajar en familia nos permite mantenernos unidos'', agregó Annette, de 29 años, quien lleva la documentación de Trader of Miami, la compañía de importación y exportación creada por Heriberto hace más de dos décadas en su propia casa y que hoy cuenta con oficinas en varios países.
Para Erick, de 25 años, estudiante de leyes de St. Thomas University y propietario de un dealer cibernético de carros, su padre fue quien les enseñó a los cuatro a poner pasión en todo lo que hacen. "El siempre ha estado en las buenas y en las malas'', afirmó tajante.
Mantener la armonía entre sus hijos es una de las artes del Canela mayor, si se tiene en cuenta que él llegó a la vida de su esposa cuando ésta ya tenía a Annette de un matrimonio anterior y él venía con Erick. "Nunca hemos establecido diferencias. Todos son nuestros hijos'', aseveró Heriberto, un nativo de la barriada habanera de Luyanó con madera de poeta, inventor y autor de canciones, que llegó a Miami a través del éxodo del Mariel en 1980, y que no duda de que "algún día'' sus temas se escucharán en la voz de Jencarlos.
"No existe la escuela para ser un buen padre. Pero si mis hijos me respetan es porque yo siempre los he respetado. Recuerdo que cuando Jason me pidió permiso para fumar en una escena de ¿Dónde está Elisa? sentí ganas de llorar y luego me dije: 'hice algo bien' ''. Frase que completan Erick y Jason cuando recuerdan que su progenitor supo ser muy buen hijo.
Heriberto no sólo alude a los momentos felices como padre de familia. En su relato también hay espacio para recordar al pequeño Giovanni, gemelo de Jason, que falleció a los 10 meses de nacido, víctima de una variante de distrofia muscular. Un episodio tan doloroso como la muerte de Aquiles, el hijo de Lissette, a los 10 años, al caerse de un caballo.
"Eso no impide que el corazón siga latiendo, pero con una herida dentro. Ellos son ángeles que tenemos en el cielo. Hay que seguir'', comentó, reflexivo, Heriberto Canela.
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de junio de 2010, 0:36 a. m. with the headline "La recompensa de ser padre."