El dúo Carlos y Marta se separa
Carlos Gómez tenía 4 o 5 años cuando escuchó en su ciudad natal, Trinidad, en la parte central de Cuba, una serenata que cantaron al pie de la ventana de sus padres.
“Desperté con aquellas guitarras sonando en medio de la noche. Se oía que parecía una catedral, y dije: Quiero un día sonar así. Creo que esa noche marcó mi vocación porque toda mi vida se la he dedicado a la música, al arte de trovar y a la poesía”, recordó Gómez, que el sábado 27 volverá a ser “un trovador solitario” cuando ofrezca su primer concierto sin Marta Ramírez, su esposa e integrante del binomio musical que formaron durante 25 años.
Para aquellos que han seguido al dúo de Carlos y Marta por numerosos clubes y teatros de Miami, la noticia de que se separan después de dos décadas interpretando los temas más conocidos de la trova tradicional cubana representa, sin duda, un golpe a la escena musical local.
La pareja, que hizo suyas joyas del cancionero como Longina, de Manuel Corona, o La tarde, de Sindo Garay, conquistó un grupo de admiradores que asistía a sus presentaciones desde la Trova de Amado Rafael en La Playa, un bohemio espacio en Miami Beach en el que se reunían para cantar trovadores y cantautores latinoamericanos a principios de los años 1990.
“Lo hablamos y lo lloramos en todos los tonos posibles”, contó Gómez sobre lo difícil que fue tomar la decisión de separarse profesionalmente. Ramírez lo acompaña en esta entrevista en la casa que comparten en el suroeste de Miami.
“Esto es un ‘divorcio musical’ ”, añadió Gómez en tono de broma llevando la conversación por un rumbo optimista y destacando los retos que les esperan.
“Ahora quiero desarrollar mis habilidades como compositor. Tengo una obra que nunca la hemos explotado”, reconoció Gómez, que el sábado, en el espacio íntimo de Delio Photo Studio en Coral Way, volverá a sus orígenes, a cantar solo con su guitarra, como en los comienzos de la Nueva Trova cubana, de la que es miembro fundador.
“Voy a buscar siempre espacios pequeños, donde haya una intercomunicación directa con el público, y que me digan: ‘Carlos, ¿te acuerdas de aquella canción? Un poco como era en la peña antes”, prometió, adelantando que planea dividir el concierto en dos partes.
La primera la dedicará a canciones que reflejan los momentos anteriores a su salida de Cuba, entre ellas Tiéndanme puentes, que compuso en ese compás de espera entre 1980, cuando quiso irse por el puente del Mariel y no lo dejaron por su vinculación con la Nueva Trova, y 1985, cuando finalmente le dieron el permiso de salida a España.
“Yo la pasé bien porque ya me había quitado la careta y era libre por dentro”, dice sobre la época en la que musicalizó poemas como País de la ausencia, de Gabriela Mistral, y Al partir, de Gertrudis Gómez de Avellaneda.
“Lo que más disfruto es tomar poemas y convertirlos en canciones. Aparte del placer que me da, esto cumple una función: que la gente tenga acceso directo a la poesía”, recalcó Gómez, que ha musicalizado poemas de Jorge Luis Borges y Tagore, y de los poetas cubanos más importantes.
De esa época también interpretará Habana piso 20, que compuso para su segunda esposa y habla de una noche inolvidable en una habitación del antes llamado hotel Habana Libre.
“Todas esas canciones se quedaron atrás cuando conocí a Marta y tuve el gran deslumbramiento de su voz y de ella”, contó Gómez, probando que la historia del dúo es también la de un romance, ese que comenzó con el encuentro de un músico cubano, Gómez, y una joven estudiante de canto canaria, Ramírez, en el Madrid de mediados de los años 1980.
“En la segunda parte voy a ser más universal. Me voy a mover hacia la poesía española y latinoamericana que he musicalizado y a algunos textos míos de amor”, adelantó Gómez, prometiendo cantar algo tradicional, como La Bayamesa, de Céspedes y Fornaris –“quizás la canción más antigua dentro de la canción tradicional que conozco”–, y Son a Matamoros, su homenaje al famoso trío y a la trova tradicional.
“El homenaje a la trova está en todo el concierto porque soy netamente un trovador. No admito que me llamen cantautor; al trovador lo identifica su profunda identificación con la guitarra”, afirmó Gómez, que es un estudioso eterno del instrumento.
Ramírez, por su parte, continuará en la enseñanza de la guitarra y más adelante explorará otras sonoridades y un nuevo repertorio.
“Hemos trabajado mucho esa canción estilizada a guitarra y voz. Eso no quiere decir que yo no haya amado ese trabajo. Lo he disfrutado y he aprendido muchísimo. Simplemente tengo curiosidad, y a veces hay que salir al encuentro de ella, eso es simplemente lo que me mueve”, expresó Ramírez contando sobre un suceso reciente que la lanzó a reflexionar sobre el cambio.
En julio del año pasado, en las afueras de Nueva York, sufrió la picada de una garrapata de ciervo, por la que contrajo la enfermedad de Lyme, y como consecuencia, se le afectaron las cuerdas vocales.
“Hay que sentirse enfermo a veces, con incapacidades físicas, para entender ciertas cosas. La vida, como siempre me ha recordado mi madre, se vive solamente una vez”, expresó Ramírez sobre esa necesidad de explorar otros caminos.
Hoy, con la voz ya recuperada, quiere ir al rescate del “sentido de cantar”.
“Queremos agradecer al público, a tantos seguidores que después de tanto años ya son amigos, el apoyo y el cariño que siempre han tenido con nosotros”, concluyó Ramírez.
‘Tiéndanme puentes’, concierto de Carlos Gómez, sábado 27, 8:30 p.m. en Delio Photo Studio, 2399 Coral Way, Coral Gables.
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de julio de 2013 a las 0:56 a. m. con el titular "El dúo Carlos y Marta se separa."