La musicoterapia nos estimula y beneficia de muchas formas
La música nos acompaña siempre, comenzando por la alarma del reloj en la mañana, en el trabajo, la escuela, el cine, la radio, la televisión, etc.
No estamos continuamente alertas a ella, pero vivimos bajo sus efectos. La música nos ha asistido desde nuestros orígenes y forma parte de nuestra identidad, como seres humanos tenemos musicalidad natural. La música ha estado presente en la cultura de casi todas las sociedades humanas, por lo cual es reverenciada como el auténtico lenguaje universal.
Desde tiempos ancestrales la música se ha utilizado como terapia para la sanación física y espiritual. Civilizaciones antiguas reconocieron su uso terapéutico de forma significativa. Sumerios, egipcios, romanos y chinos sustentaron algunos de sus fundamentos médicos en la práctica melódica para tratar cierto tipo de patologías normalmente relacionadas con anomalías psíquicas. Pitágoras dijo que la música sanaba el insomnio, Platón dijo que era obligada junto con la gimnasia para formar al hombre perfecto, y Aristóteles especuló sobre la música que se oía en el universo producida por el movimiento de los planetas, la llamó “Música de las esferas”.
El término musicoterapia hace alusión a la terapia a través de la música, y su finalidad es desarrollar potenciales o restaurar funciones del sujeto. La musicoterapia constituye una aplicación funcional de la música con fines terapéuticos y su esencia es promover a través del sonido una completa circulación energética en la persona.
La música produce efectos beneficiosos en el sistema sensorial, cognitivo y motor, estimula la creatividad, el pensamiento, el lenguaje, el aprendizaje y la memoria. La música posee componentes que ejercen beneficios en nuestro cerebro, estimula la producción de serotonina, conocida como hormona de la felicidad, facilitando que se produzcan cambios en la química cerebral y generando sensaciones de bienestar. Otro efecto es que hace reaccionar el hipotálamo, que ejerce su función en las emociones y regula las hormonas del estrés, liberando oxitocina.
Está demostrado que a nivel cognitivo mejora la orientación, la capacidad de atención y la concentración. Los adolescentes que sufren depresión a través de la musicoterapia les disminuye significativamente los niveles de cortisol, los cuales se elevan durante el estrés. A nivel físico ayuda al mantenimiento de la movilidad de las articulaciones y la relajación. A nivel socioemocional aumenta las interacciones sociales ya que a través de la música se mejoran las relaciones con nuestro entorno, impulsando la creación y acentuación de vínculos afectivos.
Mejora la autoestima y ayuda a recuperar el habla después de un daño cerebral. Disminuye los efectos de la demencia en ancianos, los episodios de asma en niños y adultos, y aumenta la función motora en personas con Parkinson.
La musicoterapia ha alcanzado un progresivo interés como terapia complementaria no farmacológica para aliviar el dolor y reducir la necesidad de altas dosis de drogas sedantes y analgésicas, fundamentalmente en pacientes hospitalizados tras una cirugía. También se ha demostrado que la musicoterapia tiene utilidad en pacientes con cáncer ya que reduce la ansiedad y aumenta la relajación.
“La música constituye una revelación más alta que ninguna filosofía”. — Ludwig van Beethoven, compositor.
Astróloga e instructora espiritual que ejerce en Miami. Contacto: 305-987-3817, astralrain29@gmail.com; Facebook: Rubi Astrologa; Instagram: alinarubiastrology; www.abundanciaenergia.com.
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de diciembre de 2019, 2:13 p. m. with the headline "La musicoterapia nos estimula y beneficia de muchas formas."