Gobierno cubano suspende contrato de famoso dramaturgo
Hace poco más de un mes al reconocido realizador cubano Juan Carlos Cremata le fue censurada la puesta en escena de El rey se muere, de Eugène Inoesco, que acababa de estrenar como parte del proyecto El ingenio. La pieza que provocó la ira de los funcionarios presenta la decadencia de un personaje aferrado al poder por más de 200 años.
Cremata vuelve a ser noticia al hacer pública la resolución Número 10 del Ministerio de Cultura y Consejo Nacional de las Artes Escénicas, donde dan cuenta que cesa el proyecto teatral El Ingenio y disponen la terminación de su contrato como director. El realizador y cineasta fue citado el pasado lunes 7 a las oficinas de Centro de Teatro de La Habana, donde se le notificó la drástica disposición.
En una carta dada a conocer en el portal digital 14 y medio, que dirige la activista Yoani Sánchez, expresó que la medida “también quiere decir: se me elimina cualquier posibilidad de hacer teatro en Cuba”. Tal vez, hasta de hacer cine, pues la resolución señala en el segundo acápite, que: “Disponer, mediante el documento necesario, la terminación del contrato de trabajo en la rama artística del Director Juan Carlos Cremata Malberti”.
Tras la censura de su versión de El Rey se muere, Cremata hizo declaraciones que parece incomodaron a los funcionarios de Cultura. En aquella ocasión expresó a este periódico: “La propuesta de hacer pensar, disentir, polemizar y, sobre todo, el poder de convocatoria que tiene nuestro grupo, es a lo que más le temen”; añadiendo: “Todo el mundo tiene todavía mucho miedo. El miedo ha sido y sigue siendo parte fundamental del mantenimiento de todo ‘esto’, de la defensa de las mismas sinrazones, del escondrijo a sus verdaderas intenciones y de esa actitud hipócrita y amoral que los alimenta y los sostiene”.
Expresiones como las citadas parecen haber influido en la decisión del Ministerio de Cultura, que en su resolución afirma que Cremata “provocó un conflicto ético-profesional […] al realizar ataques desmedidos a estas instituciones a través de la prensa extranjera y las redes sociales”.
El promotor del cine cubano Alejandro Ríos estima que estas medidas van contra “una persona admirable, que ha sido consecuente, con su manera de ver la realidad cubana y denunciarla”. Ríos recuerda filmes que han levantado ronchas en el gobierno cubano como En fin el mal. Menciona el corto Oscuros rinocerontes enjaulados, más a la moda premiado en la isla, que provocó una llamada del en su momento poderoso funcionario Carlos Aldana, para preguntar por qué se había premiado una obra tan irreverente. Cremata ha vivido en Argentina y Nueva York, pero siempre regresa a la isla para, afirma Ríos, “proseguir con su trabajo, porque su arte trata de explicar qué ha ocurrido en ese país”.
Cremata, de 54 años, tiene una larga trayectoria, incluso rescatando obras destacadas que han ido quedando en el pasado, como El premio flaco (2010), y Contigo pan y cebolla (2014), ambas de Héctor Quintero. También de autores contemporáneos, como el dramaturgo Abel González Melo, de la que llevó al cine la polémica obra Chamaco (2012).
La censura a los artistas en Cuba se remonta prácticamente a la llegada al poder del régimen castrista, lo que provocó que numerosos creadores partieran al exilio. En años recientes destacan las continuas represiones a creadores, como los artistas plásticos Tania Brugueras, encarcelada y retenida contra su voluntad en la isla por varios meses; el pintor Pedro Pablo Oliva, reprimido por los comisarios de cultura; así como al cantante Gorky Águila del grupo Porno para Ricardo y el grafitero El Sexto, actualmente preso.
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de septiembre de 2015, 9:47 p. m. with the headline "Gobierno cubano suspende contrato de famoso dramaturgo."