Música

Las modernas valquirias vienen de Hong Kong

Precedida por la fenomenal grabación de Das Rheingold, el sello Naxos se lanza a la primera jornada de El Anillo del Nibelungo wagneriano con otra espectacular toma sonora de la versión de concierto de Die Walküre en vivo registrada en Hong Kong. Del prólogo –El oro del Rhin– a La Valquiria hay un paso decisivo y Jaap van Zweden lo salva con creces liderando su Orquesta Filarmónica de Hong Kong, una formación notable que ilumina cada aspecto de la partitura e incluso deslumbra en los clímax sin contar con la óptima tarea de los ingenieros de sonido. El polémico flamante director de la New York Philharmonic (director de las de Dallas y Hong Kong) lleva curiosos tempi de admirable flexibilidad, dejando respirar a los cantantes, alterando el fluir del discurso musical, creando un aura camarística bienvenida en este coloso.

El sólido equipo de cantantes está encabezado por el soberbio primer Wotan de Matthias Görne en su segunda intervención del ciclo. Al revés que otros, el barítono alemán aún se lo advierte como un Wotan joven, apenas mas maduro que el de Rheingold. Sedoso, noble, monolítico, su voz redonda no posee el filo ni el poderío de ilustres antecesores; Görne canta, encarna al dios desde el Lied y su enfoque llega como una brisa bienvenida, como podía esperarse bien lejos del “ladrido wagneriano”. En instancias, podría achacársele cierta falta de inercia dramática, lo compensa con una belleza tímbrica como pocas veces se ha escuchado. En contraste, la imperiosa Fricka de Michelle De Young se aviene como marco adecuadísimo. Menos prolija, más carnosa y definitivamente apasionada, es una consorte de armas tomar.

La desobediente Brunilda es menos afortunada que su padre. Con toda sus virtudes, Petra Lang no ha dejado de ser una mezzo que empuja su instrumento a las alturas de soprano (habrá que ver cómo resuelve la altísima tesitura en Siegfried), algo que se aprecia como común denominador amén de algunas notas caladas. Pese a estos reparos, Lang resuelve valientemente los momentos cruciales con una entrega total, en este sentido –y también en la velada, incluso gutural, cualidad de su voz– por momentos (So sah ich Siegvater nie por ejemplo) evoca a su legendaria compatriota Martha Mödl, una intérprete tan controvertida como admirada.

El reciente Tristan metropolitano es Siegmund, es la mejor sorpresa de la grabación. Stuart Skelton canta un Valsung de lirismo arrebatador y musicalidad irreprochable, el timbre brillante y cálido impone un metal necesario y fogoso. A su lado, si Heidi Melton emerge menos personal que otras Sieglindes, sale airosa con una lectura minuciosamente trabajada de primerísimo nivel. El Hunding de Falk Struckmann, como el Wotan de Görne, acude a la tradición cantada, pleno de matices e inesperados detalles en un papel generalmente interpretado a brochazos.

En síntesis, una admirable entrega capaz de competir con las mejores del catálogo sumado a la electricidad de una toma en vivo en deslumbrante sonido.

WAGNER, DIE WALKÜRE, VAN ZWEDEN, NAXOS, 8.660394-97

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de diciembre de 2016, 10:16 a. m. with the headline "Las modernas valquirias vienen de Hong Kong."

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