‘Dirty Dancing’, danza limpia y de primera
Nada atrapa el espíritu de una época como la música; entre otras cosas, porque más que con las palabras o las modas, se puede revivirla al cantar o bailar las melodías pasadas. El vals, el tango, el danzón, mantienen presentes los tiempos en que surgieron. En el musical Dirty Dancing, de Eleanor Bergstein, estrenado el martes en la serie Broadway in Miami del Arsht Center, son el mambo, el cha cha cha, el merengue, swing, soft rock y hasta los boleros hispanos de los 1950 y 1960, los que desfilan por la escena para revivir un “tiempo pasado” que, como dijera Manrique, “a nuestro parescer” es siempre mejor.
Esta producción cuenta con protagonistas de primera: Bronwyn Reed y Christopher Tierney, que se desempeñan con gracia y energía inagotable en las complejas y exigentes coreografías. Aplausos especiales para Jennifer Mealani Jones, Jordan Edwin Andre y Mathew Amira que los siguen de cerca. Aunque todos cantan y hay coros de gran belleza, las estrellas vocales son Chante Carmel y Andre, que llevaron al público que abarrotaba al teatro a un verdadero delirio en números bien conocidos. Aplauso especial para la graciosa versión bilingüe de Bésame mucho que entregó el veterano Alan Scharf.
El espectáculo se enaltece con el trabajo impecable de las luces de Tim Mitchell y la excelente escenografía de Stephen Brimson Lewis que, con paneles movibles, escenario giratorio y proyecciones en 3-D permite cambios de decorado con velocidad cinematográfica. Un prodigio de precisión y efectividad, gracias a la dirección de James Powell, que hace que las dos horas del espectáculo parezcan breves.
Pero todo este trabajo de multifacéticos actores-bailarines-cantantes se perdería si no contaran con un estupendo apoyo musical, que en este caso está a cargo de una pequeña pero excelente orquesta bajo la dirección de Alan J. Plado, también responsable del teclado. Aunque también se usa música grabada.
A pesar de un libreto flojo, personajes esquemáticos y una trama simplista, Dirty Dancing se mantiene en el repertorio por su excelente música, que en el año del filme –1987– que la originó, como soundtrack, ganó a Michael Jackson y a Bruce Springsteen en popularidad. También por sus danzas de primera y su poder evocador de una época vibrante; la juventud de los “Baby Boomers”, una generación y una música que se han negado a envejecer.
(Hermoso gesto del programa Playbill al dedicar una página de recordatorio al inolvidable Charlie Cinnamon, fallecido el 3 de noviembre, al que tanto le debemos los amantes del teatro y la música en Miami).
daniel.dfernandez.fernandez@gmail.com
La próxima producción de Broadway en Miami será ‘An American in Paris’, del 27 de diciembre al 1 de enero. Info. y entradas: 305-949-6722 y arshtcenter.org.
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de diciembre de 2016, 5:03 p. m. with the headline "‘Dirty Dancing’, danza limpia y de primera."