La New World Symphony ofrece delicioso banquete barroco con el prestigioso cellista René Schiffer
A pesar de la apretada agenda de estos días, el delicioso banquete barroco ofrecido por la New World Symphony (NWS) con el prestigioso cellista René Schiffer, en su concierto de la tarde del domingo atrajo a un considerable público.
El Concerto Grosso en si bemol mayor, op. 3, no. 2, de Handel, abrió la programación con la brillantez que caracteriza a este gran exponente de lo barroco en todos los renglones. Aunque se trata de una obra temprana, ostenta bellas complejidades que los miembros de la NWS supieron destacar con sensibilidad y brillantez.
No menos brillante fue la segunda oferta, una bellísima obra del injustamente olvidado Johann Friedrich Fasch, el Cuarteto en fa mayor para Trompa, oboe d’amore, fagot, violín y bajo continuo, ejecutado con gracia por Nick Castellano, Kristin Kall, Darren Hicks y Sarah Peters en sus respectivos instrumentos, con Gabriel Benton en el clavicordio.
Telemann no puede faltar en un ramillete musical barroco, y esa tarde estuvo representado por su animada Sonata no. 4 en sol menor, a cargo de Kelly Zimba, flauta; Jennise Hwang, violín; René Schiffer y Meredith Bates, cello; y Benton nuevamente en la clave. Pero sin duda lo más brillante de la primera parte y quizá de toda la tarde fue la rutilante Sonata a 5, en re mayor, para trompeta piccolo, cuerdas y órgano, de Torelli. Este compositor era un fanático de la trompeta y dejó obras bellísimas como esta en la que brilló, con una pericia y gracia desacostumbrada en alguien tan joven, Mark Grisez.
La segunda parte de la tarde estuvo dedicada a dos obras mayores y luminosas. Primero el Trío sonata en fa mayor, para recorder bajo, viola, cello y continuo, de Carl Philipp Emmanuel Bach. Este hijo mayor de J.S. Bach fue uno de los creadores de lo que habría de llamarse estilo clásico posteriormente, pero en esta obra aún conserva el gusto por el contrapunto cargado del barroco. Exquisitas melodías y el uso de un instrumento poco frecuente como el recorder (flauta dulce) bajo, a cargo de Amy Pikler, dieron a esta entrega un sabor muy especial. Andrew François y Michael Frigo fueron los otros excelentes solistas, con Benton en el clave.
Por último, el Triple concierto en la menor, para flauta, violín, clavicordio y orquesta, MWV, de Bach dio un opíparo final a este banquete de buena música barroca, que no pasa de moda. Masha Popova, Jennifer Hsieh y John Wilson se lucieron en sus instrumentos solistas en el orden mencionado. Un grupo de la NWS al que se unió nuevamente Schiffer dieron el más exquisito marco a esta obra que recuerda los famosos Conciertos de Brandemburgo. Lógicamente, cerró la tarde con una larga y merecida ovación de pie.
daniel.dfernandez.fernandez@gmail.com
Los próximos conciertos de la NWS serán los días 6 y 8 de enero. El 6 con la cellista Hilary Glen, en una noche con vino y música muy especial. El 8, será gratis, pero hay que separar la entrada, con obras de Ginastera, Reicha, Salonen y Akiho. Entradas: 305-673-3331 y www.nws.edu/events.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de diciembre de 2016, 3:56 p. m. with the headline "La New World Symphony ofrece delicioso banquete barroco con el prestigioso cellista René Schiffer."