Música

Dos extraordinarios conciertos en el Knight Concert Hall del Arsht

Osmo Vänskä, director de la Minnesota Orchestra
Osmo Vänskä, director de la Minnesota Orchestra el Nuevo Herald

La temporada de conciertos del Arsht Center está en su mejor momento, y los melómanos de Miami siguen llenando casi a tope el Knight Concert Hall de ese complejo cultural, pues saben que con el verano vendrá la larga temporada de descanso.

Primero, el martes 10, la Minnesota Orchestra, con su director Osmo Vänskä, ofreció un programa muestra de las posibilidades de este prestigioso grupo musical. Abrió la noche con la doblemente exótica Gejia, Imágenes chinas para orquesta, del finlandés Kalevi Aho. Esta hermosa pieza, comisionada por la Orquesta Sinfónica de Beijing, combina percusión alegre y palpitante con evocadores pasajes en las cuerdas, bucólicos, inspirados en la música tradicional china. Exquisito el trabajo de Vänskä al perfilar los contrastes de esta obra de un joven compatriota.

Luego, un clásico de siempre, la Sinfonía no. 1, de Beethoven. Aquí el maestro se dio gusto con un refinado uso de las dinámicas y los tempi que pusieron en evidencia su estilo minucioso y su extraordinario dominio de la orquesta como si de un solo instrumento se tratara.

Finalmente, la Sinfonía no. 5, de Sibelius. Esta es una obra monumental, quizá la más hermosa del genio finlandés, y quizá por eso muy temida, tanto, que es infrecuente en las salas de concierto. Aquí la orquesta y el director se lo tomaron muy a pecho. La emoción podía sentirse como si hubiera aumentado la temperatura en la sala; porque Finlandia será un país de hielo, pero esta obra es candente y apasionada. Exquisitas las estepas en los pianos adagiosos, las suaves melodías evocadoras del paisaje invernal, rutilantes las fanfarrias que reconstruyen la épica nacional. De notar la exacerbación de los pianos, al borde de lo inaudible, y de los fortes, casi ensordecedores. ¿Sería justo decir que nunca la había escuchado tan bien?, ¿tan intensa, desbordante, cercana? Fue un momento de alta creación colectiva que al público puso de pie y al maestro Vänskä lo dejó al borde del desmayo, quizá por eso no hubo encores.

Una New World fantástica

El sábado 14, ocupó el escenario del Knight Concert Hall la New World Symphony con el director invitado Roberto Abbado y el pianista Jean-Yves Thibaudet como solista, para otro concierto memorable.

Abbado es una de las fuerzas de relevo del nuevo podio. Imposible resumir su apretada carpeta al frente de prestigiosas orquestas ni sus aplausos bien ganados a cargo de la música de producciones operísticas. Su estilo combina lo fresco y audaz con el rigor de la excelencia. Su entrega del Preludio a la Siesta de un fauno, de Debussy estuvo cargada de magia desde las primeras notas de la flauta. Como de un ensueño, la música se fue armando con virtuosismo y belleza para una de las versionas más extraordinarias que imaginar se pueda.

La segunda oferta, el Concierto en fa mayor para piano y orquesta, de Gershwin, fue todo lo contrario. Vibrante, rítmico, lleno del vigor jazzístico que caracterizó la época, este concierto posiblemente sea el epítome de la unión entre clásico y jazz; un favorito de todos los públicos que tanto Thibaudet como Abbado supieron sacar con todo su brillo. Si algo se podría reprochar es que a veces la orquesta obliteraba totalmente al piano. Cuestión de acústica tal vez, pues este intérprete es un gran apasionado de su instrumento y tocó con desbordante energía y de memoria. El público dio una gran ovación de pie, especialmente al pianista.

Para finalizar, la Sinfonía Fantástica, de Berlioz. Esta, una de las primeras obras sinfónicas “con argumento”, donde cada movimiento lleva el nombre de la escena que sugiere, fue un instrumento ideal para que Abbado destacara su experiencia operística. El público se mantuvo en vilo, y tan satisfecho, que hubo conatos de aplausos después del primer y el segundo movimientos. Ahora no se estila aplaudir los movimientos, pero bien que se lo merecían.

La New World Symphony, no importa que su elenco cambie en un tercio todos los años, sigue siendo uno de los orgullos de la ciudad, del estado, del mundo, tal vez, y con un director como Abbado lograron de esta seminal obra una interpretación simplemente inmejorable.

Aplauso especial para el último movimiento: Sueño del Sabath de las Brujas, con su toque socarrón de aquelarre y sus ominosas fanfarrias con campanas del amanecer. Casi se las veía volar en sus escobas. Podrá haber interpretaciones similares a esta, pero mejores, es imposible. Sencillamente insuperable. La larga ovación de pie dejó constancia de que el público tenía esa misma opinión.

daniel.dfernandez.fernandez@gmail.com

Próximo concierto en el Arsht Center: Cleveland Orchestra y Seraphic Fire, Bach-Bruckner, 27 y 28 de enero. Entradas: 305-949-6722 y arshtcenter.org. Para la New World Symphony: 305-673-3331 y www.nws.edu.

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de enero de 2017, 4:14 p. m. with the headline "Dos extraordinarios conciertos en el Knight Concert Hall del Arsht."

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