Christian Tetzlaff y la New World Symphony, un derroche de virtuosismo
Los melómanos miamenses han tenido la suerte de observar de cerca –por sus frecuentes visitas– el ascenso al virtuosismo de Christian Tetzlaff (1966), sin duda uno de los más brillantes violinistas de su generación.
En su más reciente concierto en la ciudad, en el New Center de la Playa, en la tarde del domingo 22, ofreció al fascinado público dos de las obras con las que suele identificarse, el Concierto para violín y orquesta, en mi menor, op. 64, de Mendelssohn, y luego como encore, lo que es prácticamente su sello, la Sonata para violín solo no. 3, de Bach.
En la primera, posiblemente uno de los conciertos más gustados de su instrumento, por su intenso romanticismo, el siempre joven intérprete dio rienda suelta a su fogosidad, sin perder una nota. Tocando como siempre, de memoria, el intérprete se acopló impecablemente con la orquesta, que bajo la batuta de su director, Michael Tilson Thomas (MTT) brindó un brillante marco al solista.
Ante la ovación de pie, el solista regaló como encore su distintiva entrega de la Sonata para violín solo no. 3, de Bach.
La segunda parte de la tarde estuvo dedicada por completo a la Sinfonía no. 5, en do sostenido menor, de Mahler. Este concierto formaba parte de la serie Mahler Legacy, pues el maravilloso compositor austríaco es uno de los favoritos de MTT y no solo ha grabado todas sus sinfonías sino que ostenta una larga tradición de interpretarlo en distintos escenarios y al frente de prestigiosas orquestas. A pesar de la longitud y complejidad de la obra, el maestro no precisó de partitura para entregar una versión minuciosa y sentida.
Es de señalar que MTT dio muestras evidentes de cansancio, incluso se lo vio tomar agua durante una pausa entre movimientos, y se demoró mucho para entrar a escena, lo cual levantó sospechas con respecto a su salud. Esperemos que haya sido un malestar pasajero consecuencia del clima inestable de Miami, y aclaramos que, al menos, a los oídos del que escribe, su entrega fue tan impecable y brillante como siempre, especialmente en el Finale: Allegro con que cierra esta obra, un verdadero desafío por su complejidad y textura, del que orquesta, músicos y público salieron todos triunfales.
daniel.dfernandez.fernandez@gmail.com
El próximo concierto de la New World será el domingo 29 a las 2 p.m., con obras de Brahms, Mendelssohn y otros. Inf. y entradas: 305-673-3331 y nws.edu/events.
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de enero de 2017, 1:33 p. m. with the headline "Christian Tetzlaff y la New World Symphony, un derroche de virtuosismo."