Música

Desde España, dos joyas belcantistas en DVD (Primera Parte)

Desde el Liceo barcelonés y el Real madrileño –casas de ópera representantes de la gran tradición lírica española seguidos por Valencia, Bilbao, Oviedo y Sevilla– llegan respectivamente dos títulos en DVD que denotan el interés por testimoniar la rica actividad en ambas salas rivales. Belcanto puro, Norma desde el primero y Roberto Devereux desde el segundo abordados por dos famosas primadonnas, una en plenitud y otra en el ocaso de su carrera, coincidentemente compartiendo el mismo tenor, también veterano.

Es bien sabido que cantar la sacerdotisa Norma es escalar el Everest, por las demandas imposibles del papel y por las ilustres antecesoras que de algún modo condicionan crítica y disfrute. La indiscutible reina del belcanto romántico halla en Sondra Radvanovsky una artista que viene trabajándola concienzudamente hasta haberse convertirse en el más completo exponente actual del personaje, aunque le venga pisando los pies la recientemente aclamada Sonya Yoncheva.

Desde su debut en Oviedo pasando por el continente americano a esta Norma liceística ha pasado mucha agua bajo el puente y afortunadamente se nota. Radvanovsky reúne todas las condiciones. Su voz se ha liberado, ha crecido, apiana exquisitamente, la emisión mórbida, a sus condiciones histriónicas suma un porte imperial. Sorprende la voz inmensa, el timbre no siempre es grato (tampoco era el de Callas, la más famosa de todas las Normas) y en más de una ocasión se la siente apenas debajo de la nota. Mas allá de todas sus virtudes, no termina de emocionar, quizá por eso no sea la soprano número uno del mundo, capaz de cantar tanto Aida, Norma, Amelia y Tosca como la hazaña de personificar las tres reinas de la trilogía Tudor que acaba de completar en el Met, la primera en hacerlo. Con todo, Radvanovsky es una importante Norma, digna sucesora de una tradición y merece la ovación que corona la velada.

A su lado, no desentona la Adalgisa de Ekaterina Gubanova, la versátil mezzo rusa que canta Brangania en el Met o Amneris en Berlín. Textura y timbre se unen armoniosamente en el célebre dúo Mira O Norma. El “malo de la película”, léase el proconsul romano Pollione es Gregory Kunde, a sus 62 años asombra con una batería de recursos intacta; recuérdese su primera carrera como eximio belcantista y la actual con ambos Otello, Cellini y Eneas, entre otros roles dramáticos. Si por momentos el Otello verdiano asoma en demasía, Kunde tiene a bien regresar a la línea estilística de Bellini. Los tres protagónicos están bien secundados por el Oroveso de Raymond Aceto y las participaciones de Ana Puche (Clotilde) y Francisco Vas (Flavio). Desde el podio, Renato Palumbo dirige la orquesta del Liceo, aunque algo anodino es un aporte eficaz que deja espacio a los cantantes para redondear una noche altamente satisfactoria.

La puesta de Kevin Newbury, presentada también en San Francisco, Toronto y Chicago, propone el camino intermedio, coherente entre el despropósito presentado por la Fura en Londres y lo estrictamente convencional. En un marco mítico y anónimo, Newbury se concentra en lo que llama “símbolos de sacrificio y castigo”. Lo ayudan el vestuario de Jessica Jahn y la escenografía de David Korins inspirada en un mundo antiguo de cuento rayano con la ciencia ficción, cercano a Game of Thrones, un elemento atractivo mayormente a público nuevo.

Bellini, Norma, dvd Cmajor 737208.

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de enero de 2017, 10:01 a. m. with the headline "Desde España, dos joyas belcantistas en DVD (Primera Parte)."

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