Música

Explosión operística en Miami

Laura Martínez-León como la Princesa Loula en una escena de ‘L'Etoile’, presentada por FIU.
Laura Martínez-León como la Princesa Loula en una escena de ‘L'Etoile’, presentada por FIU. Daniel Fernández

Miami cuenta ya con una gran tradición operística. La Florida Grand Opera, donde hiciera su debut en este país Luciano Pavarotti, cumple sus 74 años. La Miami Lyric Opera cumple 11. De aquí han salido grandes cantantes como Eglise Gutiérrez y Elizabeth Caballero. Y el taller de canto de Manny Pérez tiene prestigio internacional.

Quizá por eso las universidades y la New World School of the Arts (NWSA) cuentan con un sólido programa que se ha convertido en una cantera creciente para los nuevos talentos vocales. En esta ciudad, a pesar de la imagen generalizada de balneario, se escucha más ópera que en muchas capitales europeas. No solo producciones completas, sino puestas en concierto, corales y recitales con uno o varios cantantes abundan en esta “Capital del sol”, que se podría también entender ese “sol” como la alegre tonalidad musical; porque lo del canto aquí es ya en sol sostenido y mayor.

Desde las salas escolares hasta los teatros de mil butacas, pasando por templos y parques, la ópera y el canto lírico se imponen. Recientemente reseñé dos producciones de la Frost Opera de la Universidad de Miami, hoy me ocuparé de sendas producciones de la Florida International University (FIU) y de la NWSA.

Con deliciosa gracia presentó el FIU Opera Theater, en el Wertheim Performing Arts Center, los días 21 y 22 de febrero, L'Etoile “opera comique”, de Chabrier, que ha vuelto a cobrar popularidad. El recurso de hacer los parlamentos en inglés le daba mayor fluidez a la trama y realzaba los aspectos cómicos, mientras que conservar el canto original en francés mantenía la autenticidad y el sabor necesario. Gracias a la calidad de los cantantes principales y el excelente apoyo de la orquesta, dirigida por Darwin Aquino, más que una producción universitaria, el espectáculo resultó bastante profesional.

Las mayores palmas son para Edgar M. Abreu, que encarnó al Rey Ouf con un derroche de talento vocal y dramático que le supo sacar a su papel toda la comicidad necesaria. Se ganó al público desde el inicio, logrando una larga ovación al final.

Laura Martínez-León, de voz hermosa y bien modulada, también estuvo muy bien como la Princesa Loula. El resto del reparto se desempeñó con eficiencia en sus papeles, con especial mención para Beatriz Murray como Aloes, Monique Galvao como Lazuli y Rohan Smith como Siroco. Aplausos para Robert B. Dundas por su efectiva dirección dramática y para Darwin Aquino, que logró que la orquesta sonara con nivel profesional.

Con menos lauros, pero no menos entusiasmo, la NWSA presentó los días 7 y 8 de marzo, Lo Speziale, divertida ópera de Haydn. Aquí el mayor lauro va para la mezzo Erika Vasallo, no solo por el excelente despliegue de su hermosa voz, sino por su divertida caracterización como el personaje masculino de Volpino.

Andrés Lasaga, a quien aplaudimos el año pasado en El matrimonio secreto, ahora como asistente del boticario, no se lució tanto. Kristianna Jones cumplió con su papel de joven asediada por varios pretendientes, aunque aún le queda mucho por recorrer en el terreno dramático y el musical. Herman Díaz, en el rol titular, se mostró muy defectuoso en la entonación y emisión, aunque su actuación no estuvo exenta de gracia, especialmente al final, cuando el elenco pasa del italiano al “Spanglish”, acierto del prestigioso director dramático Jeffrey Buchman, quien también traspuso la acción a Miami Beach, con la ayuda de la colorida escenografía de Sean McClelland.

La orquesta de alumnos, bajo la dirección de Alfred Gershfeld, tuvo sus aplausos, aunque no fue una buena noche.

Dos producciones interesantes que se suman a la vibrante vida operística de Miami. • 

daniel.dfernandez.fernandez@gmail.com

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