Música

Dos conciertos gloriosos con la Cleveland, en manos de su director, Franz Welser-Möst

Welser-Möst, el prolijo director trabajó los planos sonoros con pulcritud transparente en el concierto del viernes 2.
Welser-Möst, el prolijo director trabajó los planos sonoros con pulcritud transparente en el concierto del viernes 2. Justin Holden/The Cleveland Orchestra

Con dos gloriosos conciertos abrió el mes de febrero la Cleveland Orchestra (CO) en el Knight Concert Hall del Arsht Center. Primero, los días 2 y 4, una refrescante y desacostumbrada brisa nórdica, con el Concierto para violín y orquesta, op 33, del danés Nielsen y la famosa Sinfonía no. 2, op 43, del finlandés Sibelius.

La obra de Nielsen, posiblemente estreno en esta ciudad, es de una complejidad anímica y estructural poco frecuente. Aunque en solo dos movimientos, se subdivide, tanto en atención a los tempi como a la intención y el sentimiento. Concierto largo y sólido que se da gusto con la espaciosidad y cuyo Largo podría escucharse como una especulación sobre el silencio de un paisaje solitario y nevado.

En manos de su director, Franz Welser-Möst, la CO se lució como siempre con un trabajo perfilado hasta en sus mínimos detalles. Nikolaj Zneider, quien también es director de orquesta y danés como el compositor, brilló como la estrella indiscutible de esta difícil obra, pero sin perder un sensible acople con el resto de los músicos. Al final el público lo premió con larga ovación de pie.

La “Segunda” de Sibelius sigue siendo la favorita de este compositor, y en la entrega que hiciera el viernes 2, Welser-Möst, posiblemente haya logrado que gane más devotos. El prolijo director trabajó los planos sonoros con pulcritud transparente y supo dejarse llevar por el espíritu danzario del último movimiento.

En cuanto al concierto del sábado 3, el éxito y la ovación no pudieron ser mayores. Con una estrella como el cellista Yo-Yo Ma, es común llenar la sala a tope, hasta los asientos del coro estaban ocupados por el público. Pero nadie saldría defraudado.

De aperitivo la sabrosa Obertura de La novia vendida, de Smetana, una de las óperas más divertidas de todos los tiempos y cuya música ha sido usada con frecuencia en temas de cine y hasta comerciales. El público aplaudió satisfecho el brillante final con toda la orquesta y lujo de fanfarrias y percusión, pero más habrían de aplaudir la oferta siguiente.

Yo-Yo Ma es la estrella reinante del cello y en el Concierto para cello y orquesta, op. 104, de Dvorak, volvió a hacer gala de su toque preciso, su entrega sin límites y su gracia personal. Tanto lo aplaudieron de pie, que solista y director decidieron regalar como encore, del mismo autor: Bosques silenciosos, una exquisitez del repertorio.

Para cerrar la noche (no hubo intermedio), el Capricho italiano, op.45, de Chaicovsky, un tremendo contraste con las obras anteriores, pero no por ello menos disfrutable. La vitalidad desbordante caracterizó esta entrega de director y orquesta y no fue de extrañarse la larga ovación con que fueron premiados. Dos noches, sin duda, inolvidables.

El próximo concierto de la Cleveland Orchestra será los días 24 y 25 de marzo a las 8 p.m., en el Arsht Center. Info. y entradas: 305-949-6722 y asrshtcenter.org/cleveland.

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de febrero de 2017, 5:58 p. m. with the headline "Dos conciertos gloriosos con la Cleveland, en manos de su director, Franz Welser-Möst."

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