Música

La Bamberg con Eschenbach y Chen, en el Knight Concert Hall del Arsht Center simplemente gloriosos

La Orquesta Bamberg debutó en el Knight Concert Hall del Arsht Center, el sábado a las 8 p.m., bajo la batuta del legendario Christoph Eschenbach.
La Orquesta Bamberg debutó en el Knight Concert Hall del Arsht Center, el sábado a las 8 p.m., bajo la batuta del legendario Christoph Eschenbach. Bamberg Symphony

Pocas veces se ha visto el Knight Concert Hall del Arsht Center tan repleto. Una multitud desafió el tránsito infernal del sábado 11 por la noche para no perderse el tan esperado debut en Miami de la Bamberg Symphony con Christoph Eschenbach en el podio y Ray Chen como solista.

Abrió la noche con la Obertura de Don Giovanni, de Mozart, obra muy cercana a esta legendaria orquesta pues hace unos 200 años, sus antecesores estrenaron la obra en Praga. Un aperitivo elegante no falto de dramatismo y lucimiento.

Seguidamente el mayor atractivo de la noche, el Concierto no. 1, en sol menor, op. 26, de Bruch, uno de los caballos de batalla del instrumento en el que Chen lució su pericia y excelencia técnica. El joven intérprete brilló en los momentos rápidos y muy especialmente en los arpegios delirantes de los finales del primer y tercer movimientos. Sin embargo, el temperamento fogoso de Chen no le permitió perfilar con mayor tino las sutilezas del segundo: Adagio, abundante en serenas melodías. No obstante, su vigorosa entrega y su empatía con la orquesta fueron premiados con larga ovación de pie, que el solista correspondió con el Capricho no. 21, de Paganini, como encore. Aquí Chen dio muestras de su virtuosismo al desplegar su total dominio del staccato a gran velocidad. La caprichosa y difícil pieza volvió a ganarle a Chen una larga ovación.

La segunda parte de la noche estuvo dedicada a la monumental Sinfonía no. 3, mi bemol mayor, op. 55 (Heroica), de Beethoven. Confieso que es una obra que generalmente me resulta larga; pero en esta ocasión resultó todo lo contrario. Incluso el solemne segundo movimiento, con su Marcha fúnebre, cobró nuevas luces bajo la batuta de Eschenbach. El gran maestro alemán renovó con sensibilidad y sabiduría esta partitura a la que muchos se acercan con excesiva reverencia. Eschenbach se atrevió, sin profanar el espíritu del compositor, a dar una visión más dramática acentuando tempi en ambos extremos y jugando audazmente con los planos sonoros, las familias, grupos y hasta instrumentos inusitadamente individuados. Por momentos me decía: “¿Pero cómo no había escuchado este piccolo antes? ¿Y este silencio, esos timpani? Comenté con una amiga: “Me siento como si hubiera escuchado esta sinfonía por primera vez en tercera dimensión”.

Eschenbach y la Bamberg dieron una visión de esta famosa obra con una frescura y un sentido de la aventura que puso al público en un estado de exaltación similar al de los músicos. Y tanto, que al final la ovación de pie no cesaba, y generosamente, después de semejante entrega, director y orquesta regalaron un delicioso encore, del propio Beethoven, la obertura del ballet Las criaturas de Prometeo, para cerrar por todo lo alto.

Triunfal debut de esta orquesta y de su director honorario, que esperemos nos visiten todos los años.

daniel.dfernandez.fernandez@gmail.com

‘Los próximos conciertos ‘clásicos’ en el Arsht Center serán el 22, por el 30 aniversario de la New World School of the Arts, y el sábado 25, el recital del famoso pianista Lang Lang. Información y entradas: 305-949-6722 y www.arshtcenter.org.

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de febrero de 2017, 11:19 a. m. with the headline "La Bamberg con Eschenbach y Chen, en el Knight Concert Hall del Arsht Center simplemente gloriosos."

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