Bryan Hymel, flamante héroe en disco y en Miami
El esperado debut de Bryan Hymel en Miami –con Seraphic Fire el próximo 17 y 18 de abril en Das Lied von der Erde, de Mahler– no solo viene a paliar el desolador panorama local de esta temporada en lo a visitas de cantantes famosos se refiere (sólo Dawn Upshaw y Thomas Hampson). También puede marcar un hito. Apostar a que el joven Hymel es el “Jonas Kaufmann americano” tiene cierto asidero aunque sea un artista por derecho propio cuyo ascenso meteórico está respaldado por condiciones superlativas. De hecho, su consagración internacional llegó al reemplazar a Kaufmann en Les Troyens, en Covent Garden y luego a Giordani en el Met en el mismo papel de Eneas, ese temido personaje de Berlioz, un verdadero “caballo de Troya” para todo tenor. A ese triunfo se sumaron Robert le Diable, de Meyerbeer y Les Vêpres Siciliennes, de Verdi, acreditándolo como el nuevo tenor para seguir de cerca.
Y Bryan Hymel no defrauda con Heroique, su primer recital discográfico, sorprende. En primer lugar por la elección de un repertorio aguardando exhumación; por una vez un tenor ascendente no se apoya en caballitos de batalla destinados al mercado fácil y la feroz comparación con ilustres antecesores. Y luego porque el recital no sólo es una exploración valiosísima donde hasta el texto del libreto adjunto merece leerse sino que las versiones son de primerisimo nivel. En todo sentido, Heroique es un disco importante y exitoso. Y la evocación implícita a los legendarios Jean de Reszke, Edmond Vergnet, Adolphe Nourrit y Gilbert Duprez, está a la orden del día.
El cantante neorleanés inicia el programa ordenado cronológicamente con el célebre Asile héréditaire, de Guillaume Tell, de Rossini, saliendo airoso de una de las arias más difíciles para su cuerda, suerte de Di quella pira francés. No se está en presencia de un estilista como Nicolai Gedda o de la belleza vocal de su contemporáneo Piotr Beczala –que acaba de lanzar un excelente compacto de arias francesas con DG– Hymel posee un sonido bruñido, imponente y oscuro, amplio e apasionado, no libre de impurezas, más cercano a un Heppner, Vickers o Kaufmann, como éstos es un “gusto adquirido”, diferente a la homogeneizada industria actual de cantantes en serie. Vale decir que el Arnold de Hymel no es un mero despliegue de agudos, es un estudio del personaje vertido eficazmente en el recitativo, aria y cabaletta. Después ataca con elegancia y estilo la invocación a la naturaleza del Fausto, de Berlioz, y los Verdis “franceses” de Jerusalem –adaptación de I Lombardi– y Vepres hasta llegar al impactante Inutiles Regrets de Les Troyens. Queda mucho mas en este generoso compacto, el Adoniram de La reina de Saba de Gounod, el O paradis, de Vasco da Gama de L’Africaine Meyerbeer, popularizado por Caruso en italiano, y el aria de Juan el bautista de Herodiade, de Massenet.
Para el final, tres arias de fin del siglo XIX y del siglo XX, abandonando la Grand-Opera e introduciéndose en el wagnerismo de la época con Sigurd –versión francesa del Nibelungenlied, de Reyer, cuyo héroe es una curiosa combinación vocal del mundo galo y teutón– L’attaque du moulin, de Bruneau, y la canción de las cigarras de Rolande et le mauvais garcon, de Rabaud, ópera olvidada compuesta en 1934.
A todo pulmón, con dicción notable y un manejo irreprochable de la altísima tessitura y particularidades del estilo francés sale airoso Hymel de cada asignación. Lo secunda otro estilista, Emmanuel Villaume al frente de la filarmónica de Praga. Un menú sin concesiones, tan exótico como irresistible para un disco valioso, por un tenor único en la música actual. Un disco tan recomendado como la imperdible versión de cámara de La canción de la tierra de Mahler donde Hymel cantará junto a Suzanne Mentzer bajo la tutela de Patrick Quigley. Ambos imperdibles.
‘Heroïque’, Warner Classics 0825646179503) (www.seraphicfire.org)
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de marzo de 2015, 8:00 a. m. with the headline "Bryan Hymel, flamante héroe en disco y en Miami."