Música

Anna Litvinenko derrocha talento en cierre de temporada de St. Hugh-Steinway

Muy emotivo el dúo de madre-hija (Cánovas-Litvinenko) en el ‘Andante’ de la ‘Sonata para cello’, de Rachmaninof.
Muy emotivo el dúo de madre-hija (Cánovas-Litvinenko) en el ‘Andante’ de la ‘Sonata para cello’, de Rachmaninof. Daniel Fernández

La joven cellista Anna Litvinenko fue la estrella del cierre de temporada de la Serie St. Hugh-Steinway, en la noche del 28 de abril, en el acogedor recinto de la iglesia St. Hugh, en Coconut Grove.

La solista viene precedida de un largo pedigree de premios, distinciones y becas. Sus estudios abarcan prestigiosas instituciones y famosos nombres, desde Julliard a Joshua Bell. Los asistentes pudieron comprobar que la fama se apoyaba en el sólido talento de la joven, que entregó como primera pieza Omaramor, de Golijov, un ejercicio moderno con reminiscencias del tango que Litvinenko supo dar de memoria y con acerada maestría.

La segunda oferta fue la sabrosa Sonata para cello y piano, de Poulenc, en la que fue acompañada por el prestigioso pianista Roberto Berrocal, director de la serie. Epítome del posimpresionismo francés, Poulenc es una fuerza renovadora de la música que supo romper moldes sin divorciarse de la melodía y por eso sus obras siguen siendo muy bien recibidas. Aquí los intérpretes dieron muestras de impecable acople y de especial gusto por una obra pieza de bellas referencias a la Belle Époque.

Una sorpresa, con referencia al cercano Día de las Madres, anunció Berrocal, pues la solista habría de tocar el Andante, de la Sonata para cello, op. 19, de Rachmaninov, acompañada por su mamá, la pianista Sahily Cánovas, de origen cubano. Hermosísima pieza que fue un enlace aun más hermoso en las manos de estas dos excelentes intérpretes.

Cerró la noche con brillo y gracia las Siete canciones españolas, de De Falla, y aquí la parte cantada tocó al cello, que suele decirse que es lo más cercano a la voz humana. Ritmo, sabor autóctono, melancolía y humor abundan en esta colección que cellista y pianista entregaron con un evidente disfrute que fue compartido por el público que habría de premiarlos al final con larga ovación de pie.

Para corresponder, Litvinenko y Berrocal regalaron como encore, Requiebros, de Cassadó, igualmente disfrutada y ovacionada. Sin duda un bello fin de temporada del que se hablará posiblemente hasta la temporada que viene.

Para información sobre los conciertos de la Serie St. Hugh-Steinway: 305-318-5008 y en el sitio www.sthughconcerts.org

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de mayo de 2017, 1:35 p. m. with the headline "Anna Litvinenko derrocha talento en cierre de temporada de St. Hugh-Steinway."

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