La MISO y la NWS cierran sus temporadas con esplendor beethoviano
La Miami Symphony Orchestra (MISO) y la New World Symphony (NWS) cerraron sus temporadas este fin de semana con estupendos conciertos que tenían como atractivo principal al inmortal Beethoven.
Con evidente emoción se dirigió el director de la MISO, Eduardo Marturet, al nutrido público que acudió el sábado 6 al Knight Concert Hall del Arsht Center para recordar el terrible momento que vive su país de origen. Comentó que la primera pieza de la noche, la Obertura Leonora, no. 3, de Beethoven, es un trabajo musical que finalmente daría lugar a la única ópera de ese compositor, Fidelio, un canto a la libertad y al heroísmo, especialmente, de una mujer.
La emotividad de su alocución permeó todo el programa, enteramente dedicado al genio de Bonn. Seguidamente, su Concierto, no. 1, para piano y orquesta, donde actuó como solista la niña Patricia Zhuge, precocísimo genio del piano, ganadora de la MISO-Steinway International Young Pianist Competition, quién demostró su inusitado talento con una entrega estupenda de esta obra.
Finalmente, y con toda el alma, la Séptima, en la que Marturet se lució con una tersa lectura de los hermosos pasajes evocadores del inicio y el Allegreto, para luego desbocarse sin reservas en el movimiento final Allegro con brio, tan turbulento y apasionante con sus recapitulaciones, sus fanfarrias y falsos finales. Inolvidable. Gracias, maestro Marturet, por un concierto estupendo, y el sentido homenaje al heroico pueblo venezolano.
La New World Symphony
El concierto de la NWS en la tarde del domingo 7, en el New World Center, de Miami Beach, tenía el sabor agridulce que imponen las despedidas, pues significaba la partida de un tercio de la orquesta que cumplía sus años de fogueo en la orquesta escuela y se irían a desarrollar su carrera por el mundo.
Abrió la tarde con The Walk to Paradise Garden del polifacético Delius, que entre sus aventuras vitales tiene el haber ensayado con el cultivo de las naranjas en la Florida. Este viene siendo un intermezzo en la ópera Romeo y Julieta en el pueblo, dulce y bucólica, la pieza tiene también su dejo trágico, pues preludia la muerte de los protagonistas. Dean Whiteside, del programa de la NWS para jóvenes directores hizo un trabajo correcto, pero su gestualidad en el podio deja mucho que desear. Aunque dirigió de memoria, a veces parecía como que la orquesta se adelantaba, ya que los músicos prestaban más atención a las partituras que a sus indicaciones.
Alisa Weilerstein es una maga del cello y su trabajo en la injustamente olvidada Sinfonía para cello y orquesta, de Britten resultó brillante. Compuesta para Rostropovich, la obra es un verdadero despliegue de dificultades y alardes técnicos para virtuosos probados, pero la joven pasó con gracia por la dura prueba. Tan ovacionada fue, que regaló como encore la Sarabanda de la Suite para cello no. 3, de Bach.
Pero sin duda lo mejor de la tarde fue la Sinfonía no 3 (Heroica), de Beethoven. Michael Tilson Thomas, director y maestro de la NWS, es un especialista en este compositor, y uno de los más frecuentes en sus actuaciones; su trabajo en esta obra resultó como una clase magistral. Dada la intimidad que proporciona este teatro, el acercamiento minucioso y como de orfebre de MTT puede apreciarse mejor. Sin restar altura a las evidentes connotaciones épicas, ni profundidad a los toques fúnebres y sombríos, el director se preocupó de hacer evidentes los contrastes y de destacar las voces individuales, los apuntes melódicos que parecen evocar la vida cotidiana, las vidas personales, y los momentos apacibles entre guerras y glorias, esas luces de la cotidianidad humilde alejada de tronos, fanfarrias y campos de batalla.
Con músicos como los de la NWS una obra como esta brilla en todo su esplendor. Especial mención para clarinetes y flautas, para el protagonismo de la percusión y para el lustre impecable de los metales. Esta fue una lectura muy especial de esta obra, donde a veces orquestas y directores prefieren afincarse más en la grandeza y la monumentalidad. Ambas visiones son validas, pero esta entrega de MTT hace evidente que se supone que el objetivo de las guerras es hacer más duradera la paz.
Sin duda dos finales de temporada memorables, y curiosa coincidencia que ambos directores hayan escogido a Beethoven, un compositor cada día más necesario en este mundo tan revuelto que estamos viviendo.
Información y entradas para la MISO: 305-275-5666 y themiso.org; sobre la NWS: 305-673-2303 y www.nws.edu.
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de mayo de 2017, 0:45 p. m. with the headline "La MISO y la NWS cierran sus temporadas con esplendor beethoviano."