Yu-An Chen y David Effron pusieron al público de pie en estupendo concierto
El Miami Music Festival (MMF) sigue cosechando triunfos. El sábado 15 ofrecieron otro concierto de su serie Winners, en el Broad Performing Arts Center de la Barry University, que cerró con el público de pie en larga ovación.
La ganadora que se presentaba esa noche, la pianista Yu-An Chen, de Taiwán, quien también ha sido laureada en prestigiosas competencias de América y Asia, lució un toque impecable, un acople sin falla y sentida interpretación del primer movimiento del Concierto no. 3, en do menor, op. 37, de Beethoven. Sin reproche alguno para su ejecución musical, la joven debería tomar en serio cultivar su repertorio gestual, sofisticarlo. Muchos intérpretes desarrollan amaneramientos (como el de murmurar la melodía) que después es tarde para corregir. Pero ese es un detalle, que aunque mella la parte visual de la intérprete, no afecta para nada el resultado musical que recibió merecidos y largos aplausos.
Aunque sin duda, la gran estrella de la noche fue el director de orquesta David Effron. Con más de cuarenta años de carrera y una larga experiencia en podios operísticos, el maestro supo sacarle a la Obertura de El Corsario, de Berlioz, en el comienzo de la noche, y a la Sinfonía no. 1, en re mayor (Titan), de Mahler, el plato fuerte del concierto, todos sus elementos dramáticos, sus contrastes, sorpresas y desafíos.
Si bien la primera ostenta el carisma romántico y elaboradas texturas, la segunda exige un trabajo más minucioso, no solo por su longitud, sino por el constante juego temático de repeticiones, variaciones y alusiones. La obra de Berlioz juega con lo explosivo y ardiente, mientras que la de Mahler es fundamentalmente como un paseo por la nostalgia, la evocación, y es tan auténtica, que al cabo de escucharla muchas veces, uno la siente como propia, porque con el tiempo y las oídas, las nostalgias del compositor se amalgaman con las nuestras y la música klezmer que evoca sutilmente se corresponde con algún alveolo en el que reside, tal vez, la memoria colectiva de la especie y uno siente en el compás que pudo ser el del domador de osos y su tamboril (que nunca vimos) un regusto de un pasado muy distinto y una música otra. Esa es la grandeza de la música y de Mahler, y por supuesto, de este director, que supo usar todos los elementos dramáticos posibles en la partitura, desde instrumentos fuera de la escena hasta una verdadera orfebrería en los planos sonoros.
Aunque dura casi una hora, en las manos de Effron se hizo corta, y su intensa versión del cuarto movimiento (Movimiento tempestuoso) con un arranque en fortissimo de cuatro efes, especialmente en el volcánico bombo, fue de antología. La ovación de pie, tan larga, y los gritos de Bravo y Bravi daban la sensación de que aun querían más. ¿Que hubo algunos deslices entre estos músicos noveles? Cierto. Pero eso pasa también en las más famosas orquestas. El sábado tocan a Wagner en el Arsht, no se lo pierda.
El Miami Music Festival presenta fragmentos de ‘La Walkiria’, de Wagner, el 22 de julio en el Arsht Center. Información y entradas: 305-482-3783 y miamimusicfestival.com/2017/concerts-and-events/.
Esta historia fue publicada originalmente el 17 de julio de 2017, 2:08 p. m. with the headline "Yu-An Chen y David Effron pusieron al público de pie en estupendo concierto."