Música

Iván Acosta se lanza de nuevo, ‘Con una canción cubana en el corazón’

Iván Acosta.
Iván Acosta.

Seguramente el lector no se puede imaginar que el autor de la cubanísima y neoyorquina película El Súper se entrenó como paracaidista en el ejército norteamericano.

“Me tiré 26 veces”, cuenta Iván Acosta, sobre su entrenamiento en la División 101-Airborne. “Estuve dos años activo en el ejército, y cuatro en la reserva”.

¿Lo hizo por aquello de combatir el comunismo? “No, qué va, el sargento, que era un hawaiano, me instó a quedarme 18 meses más, para ir a Vietnam [cuando comenzó la guerra en el 64], porque yo hablaba tanto de luchar contra el comunismo, pero él no comprendía que yo no quería hacerlo en Vietnam, sino en Cuba. Y él se quedó mirándome cuando le contesté, no sabía de lo que estaba hablando”.

También narra esta anécdota en una de sus viñetas, Cuba Sí: Vietnam no, de su nueva obra, Con una canción cubana en el corazón / With a Cuban Song in the Heart (Editorial Un/Gyve Press, 2016), que presentó en la galería de la emisora WDNA de Miami, y en Baruch College, patrocinado por el Instituto Cultural Cubano de Nueva York.

Es un libro sobre la música, con música –dos elepés, o dos cedés–, pero es también un collage de sus memorias. Porque así es como se recuerda. ¿No es cierto? En fragmentos, a pedazos y sobre todo con anécdotas. En este caso, gloriosamente ilustradas con la copia de las carátulas de elepés de su extraordinaria colección de música cubana en vinilo.

Eso es lo que lo hace tan interesante, ya que va desde su partida de Cuba en el “Prefacio”, en un barco robado del INRA hacia Jamaica, con solo dos elepés escondidos, y todos en trajes de baño para ocultar el verdadero propósito de la huida. Luego nos habla de los recuerdos de Santiago de Cuba, donde nació y se crio, y de su familia. Después, de La Habana, por ejemplo cuando se oía la música de Freddy en el restaurante donde trabajaba, Las Avenidas. Y más tarde de todo lo que logró en Nueva York.

También se relata lo que era reciente cuando comenzó a armar el libro hace varios años, la visión de las dos torres quemándose en la fecha fatídica del 9/11 del 2001. Lo vio y lo filmó aterrado, desde su balcón en el Manhattan Plaza, un edificio de artistas en el famoso barrio Hell’s Kitchen.

“Ya no me volvería a lanzar de un avión, quizás lo haga por diversión”, confiesa. Sin embargo, sí se atrevió muchas veces a lanzarse, haciendo lo que a ningún latino se le ocurría en aquellos momentos. Su primera obra es también la primera comedia musical “rockanrolera” en español, Grito 71, con canciones de su cosecha. Se estrenó en el Teatro de las Américas de Nueva York, que dirigía Miguel Ponce.

“De aquella no había videos, teníamos tres proyectores de películas, y una banda de cinco músicos, con jóvenes actores de menos de 25 años, cuatro actores y dos actrices”, recuerda Acosta. “Era una obra muy dinámica, porque los actores corrían por el teatro, y aunque era en español, nos hicieron unas críticas buenas en The New York Times, y The Village Voice y muchos otros periódicos. Luego la obra se puso en el Henry Street Playhouse, en Washington D.C. y en Connecticut”. Su vida, como el libro, parece regida por la música, a la que se lanzó, como él mismo dice en otra viñeta, siguiendo su entrenamiento en el ejército, con una canción compuesta para su esposa Teresa, Ser tu amor y no tu dueño, un tema que está grabado en el disco Iván Acosta, cantautor, y que le ganó el segundo lugar en el Festival de la Canción Oti, de Nueva York, en 1981. Frente a millones de televidentes por Univisión hizo lo que aprendió de paracaidista: “Me apreté el cinturón y me lancé –al escenario–”, escribe. Abdala, basada en la obra de José Martí fue del año 1972, con la colaboración de Omar Torres. “Después vino El Súper, como obra grande ya”, comenta Acosta. ¿Tenía un ejemplo? “Sí yo vivía en Washington Heights, de la 180 y Broadway, y había muchos súpers, cubanos en su mayoría, y se ponían a hablar de la pelota. Y yo quería escribir sobre lo que pasaba en Nueva York, los cubanos hasta entonces escribían de lo que pasaba en Cuba”. La obra El Súper, aunque para el teatro, estrenada en el Centro Cultural Cubano de Nueva York en 1977, parecía también un libreto cinematográfico. Y fue la película basada en esa comedia-drama que dirigió León Ichaso y Orlando Jiménez Leal, con Raimundo Hidalgo Gato, en el papel principal, y Zully Montero, Reynaldo Medina y Elizabeth Peña, la que le dio inmortalidad a Iván Acosta. Por cierto, el personaje lo llamó Roberto, porque ese era el nombre del Súper de su edificio.

“Así es como yo escribo casi todas las obras de teatro, son como para hacer una película. Y en ella yo quería ventilar una serie de cosas”, subraya Acosta. “Al final yo digo: ‘Adiós Nueva York, tierra de frío y de trabajo, aquí te dejo mi abrigo, que yo me voy pa’l carajo”. Sin embargo, él nunca se fue de Nueva York. Y es ese sentido del humor que tiene, y que lo define como bitter sweet, al estilo italiano, el que transpira en sus obras. “Yo admiro a Lina Wertmüller como cineasta”, admite. “Es humor negro, es como Life is Beautiful [La vita è bella, de 1997], que está riéndose de algo impresionante, yo lo trato de hacer en Amigos [película de 1983], nos reímos de nuestra tragedia”.

Lo más reciente que hizo fue una obra que se puso aquí en Miami patrocinada por el Museo Cubano, el American Museum of the Cuban Diaspora, Cuba Punto X, en 2014. Y ahora está pensando en filmar una película titulada Guantánamo. Se anunció que la pensaba hacer en Cuba, pero el plan no resultó.

“Después de 50 y pico de años de irme de Cuba, les envié una sinopsis al ICAIC y al Ministerio de Cultura, pero me dijeron al cabo de seis meses, que por qué no hacía otra película primero y luego hacía Guantánamo”, dice Acosta. “Está basado en un hecho real: era un negro albañil en Oriente, revolucionario del proletariado, obrero ejemplar, que se escapa nadando a través de la Bahía de Guantánamo con sus dos hijos amarrados a la espalda”, narra. “Escribí el libreto hace un millón de años, y lo guardamos. Estoy en conversaciones en República Dominicana y con cineastas dominicanos y cubanos”. A todo esto hay que añadir que Acosta –que ha trabajado siempre como publicista creativo con grandes compañías–, es también empresario del arte, pues fundó en 1972 el Centro Cultural Cubano de Nueva York, del que fue director por 10 años, y es actualmente presidente y director general de Latin Jazz USA Productions.

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de agosto de 2017, 11:34 a. m. with the headline "Iván Acosta se lanza de nuevo, ‘Con una canción cubana en el corazón’."

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