Música

‘Tesla’, una ópera para homenajear a un genio

Kenneth Mattice en el rol titular.
Kenneth Mattice en el rol titular. Sobe Arts Presents

Con una excelente puesta y voces magníficas tuvo su estreno mundial, en la noche del 28 de septiembre, en el Colony de Miami Beach, la ópera Tesla, de Carson Kievman, con libreto de Thomas Babe y el propio compositor.

Kievman explicó en sus palabras introductorias que la obra había tenido unos 30 años de gestación, y tanto él como los otros oradores, entre los que se contaba el alcalde de Miami Beach, Philip Levine, destacaron la importancia del gran inventor, cuyo genio es finalmente reconocido por la historia.

Empresa encomiable la de honrar la labor pionera de este inmigrante que, nacido en Croacia, en 1856, legó al mundo, entre muchos inventos y patentes, la corriente alterna. La épica de su lucha contra la envidia y los grandes intereses capitalistas representados en la obra por Edison, J.P. Morgan y Westinghouse, no está efectivamente expuesta por el libreto. La ópera es pasión, intensidad, emociones…, y la dramaturgia de Tesla carece de esos elementos fundamentales para este tipo de espectáculo.

Una pena, porque el tema es muy interesante y la música de Kievman, autor de otras óperas y espectáculos multimedia, es muy agradable al oído y ostenta momentos de belleza, aunque no deja de ser derivativa: Una secuela minimalista con dejos de melismas y gamelanes en sintetizador, que denotan la influencia de uno de sus maestros, el genial Messiaen. Principio y fin con robots que hacen la historia a lo atracción de Walt Disney o avatares en los que se convierten los personajes, le restan más que aportan a una historia que merecería un final apoteósico y un tono menos didáctico. Cierto que la historia de Tesla no presenta grandes momentos, pero eso nunca ha sido obstáculo para los libretistas que han escrito la historia de reinas, reyes, santos, héroes y casi toda figura histórica.

Peca de didactismo una obra que a los pocos minutos ya ha dicho todo lo que tiene que decir. Sin un personaje femenino fuerte, sin un drama personal, Tesla se vuelve repetitiva al cabo de media hora, sobre todo, si ya en la presentación se explicó hasta la saciedad la intención y el argumento. En ese punto se empezaron a levantar algunos en el público, y después del intermedio, apenas se quedó la mitad. Menos aun se quedaron al brindis final.

Tres horas es demasiado para la historia de Tesla y la música de Kievman en los tiempos del Twitter y el Whatsapp. Una pena, porque la puesta es excelente, fruto del trabajo conjunto de Stephan Moravsky, en la escenografía; Jeffrey Bruckerhoff, en las luces; Nuria Carrasco Domínguez, en el vestuario, Rosa Mercedes, en la coreografía; y sobre todo, Jeffrey Buchman, en la dirección escénica.

Aplauso especial para Kenneth Mattice en el rol titular, cuya voz y excelencia dramática hizo más soportable la obra. Trevor Martin, como Mark Twain, y Kyle Albertson, como J.P. Morgan, también estuvieron muy bien, al igual que Emily Solo, como Huckleberry Finn y Tommie, bella voz, junto a las destacadas Courtney Miller y Anastasia Malliaras. La orquesta estuvo impecable bajo la dirección de Mary Adelyn Kauffman.

Quizá con una reducción de una hora, algo más de tensión entre los personajes y finales más memorables, esta obra podría convertirse en lo que pretende, un vehículo que popularice la vida y la obra de uno de los grandes genios de la humanidad.

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de octubre de 2017, 4:51 p. m. with the headline "‘Tesla’, una ópera para homenajear a un genio."

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