Música

Sister Act: con toque celestial


Wonu Ogunfowora, Kerissa Arrington y Renée Veronica Freeman en ‘Sister Act’.
Wonu Ogunfowora, Kerissa Arrington y Renée Veronica Freeman en ‘Sister Act’. Joan Marcus

Con larga ovación recibió el público el martes en Adrienne Arsht Center, el estreno de "Sister Act", musical de Cheri y Bill Steinkellner con música de Alan Menken y canciones de Glenn Slater. Basada en la película de igual título que protagonizó Whoopi Goldberg, la obra conserva mucho del dinamismo y la gracia del original, aunque su mayor acierto son los números musicales.

Kerissa Arrington brilla con luz propia como la perseguida y talentosa Deloris Van Cartier. Su voz, calidad actoral y presencia escénica son unos de los principales elementos que garantizan el éxito de esta producción itinerante de la serie Broadway in Miami. Maggie Clennon Reberg, como la Madre Superiora, comparte cartel y aplausos con Arrington, a pesar de que su papel es, lógicamente, más sobrio. De igual manera, Lamont O’Neal en el rol masculino de mayor importancia, demostró una versatilidad extraordinaria como el tímido y enamorado Eddie Souther con sueños de cantante famoso. Le sigue de cerca en interpretación y gracia Kolby Kindle como el gánster de caricatura Curtis Jackson.

A pesar del sustrato violento de la trama, en la que hay un asesinato y delincuencia, la violencia se suaviza con un acercamiento caricaturesco muy bien llevado por el director escénico, el experimentado Jerry Zaks. Personajes menores de gánsteres y monjas también tuvieron su momento de relieve y de merecidos aplausos, en especial Emily Kay Shrader que ganó una ovación por su The Life I Never Led.

La obra tiene matices y subtramas que le dan especial relieve, aunque evita el ser demasiado cruda con su comicidad. Lo mejor de la puesta es el canto, el baile y la música, que la orquesta, bajo la dirección de Christopher Babbage, supo llevar a buen ritmo sin atropellar a los cantantes. Meritorio el trabajo coreográfico de Anthony Van Laast y el vestuario de Lez Brotherston, que son la base para reconstruir la época delirante de la música disco y sus modas estrafalarias.

La escenografía de Klara Zieglerova, sin embargo, aunque tuvo su acierto de los telones vitrales, pudo ser algo más ostentosa. De mal gusto sinceramente la enorme estatua de la Virgen Maria con brilladera de discoteca.

Una producción exitosa de una obra divertida que demuestra cuán tolerante se puede ser con los temas religiosos, y cuanto se puede hacer reír sin faltar al respeto de la fe de otros.

‘Sister Act’ en el Arsht Center hasta el 19 de abril, 1300 Biscayne Blvd.

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de abril de 2015, 8:00 a. m. with the headline "Sister Act: con toque celestial."

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