Música

Pavel Urkiza: quizás el reggaetón es lo que más suena pero no es la mayoría de la música cubana

Siete horas con Olga Guillot en un café de la calle Reina, pero no la de La Habana, sino de Madrid, componen el maratón de anécdotas de la Reina del Bolero que Pavel Urkiza tiene grabado en la memoria.

Ella es la protagonista, pero a veces el Beny, el gran Bartolomé Maximiliano Moré, tiene una aparición especial, como uno de los momentos más memorables de su vida.

“Guillot era la Reina de la gracia, directa, segura de sí misma, dicharachera y glamorosa a la vez. En esos instantes siento que fui dichoso y sonrío con ella porque pude saborear, casi tocar, el alma de ese tiempo”, dice Urkiza sobre una de sus experiencias de 32 años como músico, compositor y testigo de la historia de la música cubana.

Guillot recordaba la gloria, los ojos se le achinaban aún más y su personalidad desbordante conquistaba a Urquiza.

“Se le notaba la ausencia, la lejanía de su tierra del alma a la que nunca pudo volver. No se cómo llegó el final de la velada, creo que en un momento se dijo: ‘Bueno , hasta luego’ y los que estábamos nos fuimos yendo poco a poco. Podría haberme quedado otras siete horas escuchándola, invocando y evocando cada segundo, cada paso y cada nota de ese tiempo colgado en la memoria donde se inventó eso que hoy todos llaman ‘la música cubana’ ”.

Él mismo ha sido protagonista de una parte fundamental de la historia musical de la isla fuera de sus fronteras. A principios de los años 1990 surgió el dúo Gema y Pavel, y con su salida de Cuba a España, comenzaron a conquistar escenarios, desde los cafés más íntimos hasta los teatros.

Toda una generación canta desde entonces los temas que popularizó el dúo: Parar de fumar, Esa lengua tuya y Corazones errantes, entre otros.

Hoy cada uno por su lado, pero muy bien llevados, Gema Corredera y Pavel Urkiza siguen conservando ese público que se ganaron desde muy jóvenes.

Urkiza ha colaborado con medio mundo, desde Miguel Bosé, Ana Torroja y Ketama, hasta en el surgimiento de otro grupo clave en la música cubana: Habana Abierta.

Hoy tiene en planes otro proyecto, Miami Abierto, para agrupar a músicos en la ciudad donde vive desde el año pasado.

“Fue una decisión logístico emocional climática, afianzada sobre todo por el capital social de Miami”, dice.

Para no perder el gusto por los aplausos cercanos, las caras agradecidas y las peticiones atropelladas de temas como Bolero filin, Urkiza se encuentra este viernes con el público en Lekoké Wines and Bites de la Pequeña Habana.

¿Qué te propones con Miami Abierto?

Miami Abierto surge como un concepto, haciendo una especie de analogía con Habana Abierta, y en la práctica, la idea era intentar reunir en una página de búsqueda a artistas de todas las disciplinas a la inmensa mayoría de músicos, bandas, fotógrafos, pintores, escritores, proyectos artísticos, etc que viven en Miami, de cara a contrataciones para eventos de todo tipo.

Un proyecto ambicioso que por ahora está detenido en la parte práctica, no así en el concepto, hasta que podamos encontrar apoyos para seguir adelante.

¿Qué te sorprende, qué hay de nuevo y qué se repite en la escena musical de Miami?

Me sorprende positivamente el aumento de conciertos y festivales de gran diversidad en cuanto a estilos de música. La programación de lugares como el Bandshell en la avenida 72 de La Playa, donde, además de los festivales que se están haciendo y la programación habitual, los últimos miércoles de cada mes hacen eventos musicales con entrada libre y en la calle se montan quioscos con un escenario en el que se realizan pequeños espectáculos.

Siento que hay más espacios de ocio y arte en zonas como Wynwood, Midtown, Brickel, Downtown, Coral Way, etc, además de restaurantes con un corte más europeo o neoyorquino. Hay cosas que se mantienen inamovibles, por ejemplo, en la escena cubana, desde hace muchos años, propuestas que obviamente cuentan con un amplio público, fiel, consumidor y amante de una manera de hacer que responde a una idiosincrasia, a un estilo. Todo eso además de la nostalgia que padecemos los cubanos y que nos aferra a unas raíces que viajan con nosotros y a las que intentamos sembrar, hacer crecer y mantener donde quiera que vayamos.

¿Cuál es el atractivo de esta faceta de productor?

Esta surge como una necesidad cuando me di cuenta que el único que podía llevar a cabo la producción de mi música era yo. No había dinero para contratar arreglistas, productores, etc, así que me puse a estudiar música y además a aprender de los grandes músicos con los que tuve la suerte de trabajar desde mis comienzos.

Poco a poco fui encontrando un camino personal, más vinculado al World Music, partiendo de mis raíces cubanas y ampliando el espectro con colores y matices sonoros iberoamericanos después de 23 años viviendo en España. Creo que he logrado dibujar una sonoridad a la que hoy le llamo Música Iberoamericana del Mundo (MIM), en mi caso de raíces caribeñas.

¿Qué otros proyectos tienes entre manos? ¿Estás rescatando la trova y la tradición?

Uno de los proyectos que he desarrollado y que sigue rodando es Congrí Ensemble. Se ha presentado en varios escenarios, como la Iglesia Auditorio de Santa María de Albarracín, en España; dos conciertos en el marco del Intersection Festival, organizado por The Atlas Performing Arts en Washington DC, y un concierto en el centro cultural Espacio Ronda de Madrid.

Está programada una presentación para el próximo 9 de noviembre en el Texas Performing Arts en Austin. Es una reinterpretación de la cancionística cubana de finales del siglo XIX y comienzos del XX, específicamente entre 1851 y 1941. Un momento de la historia en el que se consolida la identidad cubana desde las múltiples influencias musicales y culturales que fueron definiendo el sonido y el color de esta música.

En este caso específico se ofrece una perspectiva sonora diferente a lo que suele conocer el público en general. La utilización de instrumentos antiguos como el cornetto muto, las flautas barrocas, la guitarra romántica, además de percusiones del Oriente Medio y el Mediterráneo entrelazadas con las típicas de la música cubana, dan como resultado una sonoridad que establece esa relación entre pasado, presente y futuro. Esta ilustra la conexión entre la música criolla y sus raíces españolas con todos sus componentes y las africanas.

Además estoy preparando un nuevo proyecto bastante ambicioso, una especie de continuación de La ruta de las almas, del cual te hablaré en otro momento cuando se concrete una posible ayuda para llevarlo a cabo.

¿Cómo calificas la etapa del dúo Gema y Pavel?

Fue una etapa fundamental y crucial en mi carrera como artista, un momento de definición conceptual, musical, de crecimiento en todos los sentidos y creo que la autenticidad, la sinceridad y la fuerza de la propuesta hizo que una generación, e incluso alguna más, se identificara con nuestro planteamiento estético.

Se dice que toda la música cubana de hoy es reggaetón y sus variantes. ¿Estás de acuerdo?

Quizás la que más suena, sí, pero no la mayoría. El abanico de la música cubana sigue siendo muy amplio, sólo hay que querer descubrirlo y disfrutarlo. No está a flor de piel.

Pavel Urkiza se presenta el viernes 23, 8 p.m, en Lekoké Wines and Bites, 1225 SW 8 St., (305) 848-5656.

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de marzo de 2018, 4:29 p. m. with the headline "Pavel Urkiza: quizás el reggaetón es lo que más suena pero no es la mayoría de la música cubana."

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