Música

El escándalo del #MeToo sacude la música local

James Levine fue despedido debido a “evidencia creíble” de conducta sexual abusiva.
James Levine fue despedido debido a “evidencia creíble” de conducta sexual abusiva. AP

Cada verano gran parte de la “audiencia clásica” miamense emigra hacia frescos destinos favoreciendo aquellos donde la buena música es ingrediente fundamental de la dieta vacacional; en tanto, la pausa estival genera proyectos, motiva balances y cambios. Sin embargo, este año esa tradicional calma ha dado paso a cierta inquietud.

Sucede que tampoco Miami pudo escapar al #MeToo que sacude a la música clásica y que ha arruinado las carreras de James Levine, Charles Dutoit y ahora Daniele Gatti. Vale aclarar que si de “monstruos sagrados” del pasado se trata, mejor no indagar demasiado porque acarrearía la estrepitosa caída de muchos ídolos. Muchos comportamientos de antaño dejarían de ser indulgencias (en última instancia “anecdóticas”) para llamarlas por su nombre: conductas inadmisibles. Más allá de genios y genialidades, hubo y seguirá habiendo abusadores, acosadores y déspotas, el talento nada justifica. En tanto más de uno debe estar rezando no ser el próximo, no sorprendería un efecto boomerang de hombres denunciando mujeres. Lo cierto es que la música está dejando de hacer la vista gorda y las víctimas hablan, un rasgo de sanidad a destacar. La “purga” no está exenta de venganzas por motivos ajenos, y en el camino, inevitablemente, paga algún justo por pecador. Esta marea reivindicadora alcanzó a la Florida Grand Opera, de un tiempo a esta parte aquejada por una seguidilla de tropiezos.

La muerte de uno de sus mas fieles y generosos mecenas añadió una cuota de incertidumbre frente a las deudas que la compañía no logra liquidar, un déficit de tres millones y medio según SFC en su artículo del 23 de julio donde también anuncia la partida de su directora general a California. Después de seis años, Susan Danis deja el cargo (otros miembros del equipo original ya habían emigrado a otras compañías) amén de una serie de renuncias en la comisión directiva a finales de esta temporada.

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Después de seis años, Susan Danis deja el cargo (otros miembros del equipo original ya habían emigrado a otras compañías) amén de una serie de renuncias en la comisión directiva a finales de esta temporada. Nick Garcia

Si el balance de su gestión provoca controversias y debates, vale mencionar algunos de sus logros artísticos, como los estrenos locales de una ópera contemporánea cada temporada que desafortunadamente no contaron con el entusiasmo del público general. Tácticamente, Danis mantuvo hasta hace dos años al valenciano Ramón Tebar, como “Musical Director” (nombrado por el regente anterior, Robert Heuer) responsable por elevar considerablemente el nivel de la orquesta integrada por músicos independientes. Desde el 2015, aduciendo sus múltiples compromisos internacionales, Tebar fue relegado a “Principal Conductor”. En un vistazo a la página web, sorprende que su nombre haya sido eliminado despertando dudas sobre su situación actual, sólo aparece como director de La Boheme en noviembre.

Si el lamentado fallecimiento del crítico Brian Kellow, reciente e importante adquisición para consolidar el débil flanco de relaciones públicas, fue otro inesperado golpe para la compañía, lo peor estaba por venir y no precisamente por hechos ocurridos en FGO, sino una década atrás. El escándalo desatado por las investigaciones del Washington Post avivaron fantasmas del pasado de dos figuras relacionadas con la música local; por un lado, William Preucil, concertino de la Orquesta de Cleveland, cuya residencia invernal en la ciudad se reduce cada año; por otro, al régisseur y empresario Bernard Uzan, asiduo director de escena de FGO y, junto a Diana Soviero, su mujer, directores del programa de jóvenes artistas. Como resultado de las acusaciones, el veterano Uzan decidió retirarse de la profesión en un comunicado de su propia agencia de artistas en el que delega el mando de la misma a su hija Vanessa. Además, renunció al programado Werther y la pareja al Young Artists Program.

De momento, FGO se ha limitado a escuetos partes de prensa en medio de una evidente reestructuración que abarca varios frentes. Mientras la dirección interina fue confiada a Justin Moss, un baluarte de FGO por más de 25 años, prensa y público aguardan ansiosos comunicados oficiales que aclaren minuciosamente cada renglón.

Se espera con justificada inquietud los pasos a tomar en una entidad que no está como para navegar aguas turbulentas y que por el bien de todos no puede siquiera pensar en quedar a la deriva. Sería hora de dar vuelta la página, conservar aciertos e implementar soluciones.

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