La pasión indivisible de Gabriela Montero
En el panorama de la música actual el nombre Gabriela Montero (1970, Caracas) se inscribe como el de una artista singular. Pianista, intérprete, compositora, improvisadora y fervorosa activista. Flamante ganadora del Premio Beethoven 2018 a los derechos humanos” y primera mujer en ser galardonada. Como no podía ser de otro modo, la niña prodigio que a los cinco años debutó en su Venezuela natal dió paso a esta valiente mujer apasionada que será la solista inaugural de la temporada de la New World Symphony dirigida por Michael Tilson Thomas este 20-21 de octubre.
Desde Barcelona, donde reside, habla sobre su regreso a Miami, donde vivió entre 1978 y 1987, donde pasó infancia y adolescencia, donde tiene familia y amigos y a la que agradece haber acogido a tantos de sus compatriotas.
Teresa Carreño, Martha Argerich, Rosita Renard, Guiomar Novaes, las pianistas latinoamericanas siempre fueron pioneras.
Una fuerza de la Naturaleza, adelantadas y tan instintivas que hasta fueron en contra de la razón enriqueciendo la música, aportando desinhibición y visceralidad. Yo busco interiorizar mi voz y proyectarla, apunto a mi crecimiento como persona y como artista, sea en un gran teatro o un ámbito íntimo, se trata de comunicar humanidad a través de la música.
¿Cuando surge la improvisadora?
Siempre estuvo ahí, indivisible, no puedo ser Gabriela sin ser improvisadora. Lyl Tiempo fue la primera en detectar y reconocer ese talento cuando yo tenía apenas cuatro años. Soy yo y mis vivencias.
¿Te sientes mas cómoda improvisando que restringida a la partitura?
Cuando improviso es mi universo, no hablo el lenguaje de otro. El reto con el repertorio es recrear al compositor respetando sus parámetros. Soy un animal creativo y en esta etapa de mi vida vez me doy más cuenta que mi misión es interpretar, improvisar y componer.
La improvisación sucede rodeada del público, componer es el paso siguiente. Primero fue Ex Patria y luego mi Concierto Latino. En noviembre estrenaré Babel para piano y orquesta de cuerdas. Babel testimonia esa falta de entendimiento que refleja también mi experiencia como activista. Implica una urgencia y necesidad entre demasiado ruido y poca esencia. Describe mi frustración de vivir en esta roca llamada Planeta Tierra, la imposibilidad de escucharnos y comprendernos. Es una composición clásica con inevitables influencias rítmicas, incluso jazzísticas y que apela al humor.
¿Por qué hay tan pocas “improvisadoras”?
No lo sé. Me pregunto que pasó con la música clásica, dónde y cuándo se produjo esa desconexión. Quizás Cziffra fue el último. Es un talento innato, no se puede enseñar. Es otro lenguaje y un arma poderosa de comunicación en esta era de entretenimiento donde se le huye a todo lo que sea compromiso, donde no se trata de tener una voz sino de entretener.
¿Cuando empezó esa grieta entre la música popular y la clásica?
No se en que momento se impusieron ciertas reglas que acarrearon esta falta de oxígeno. Siempre hubo una separación, creo que es un tema de percepción errada, el gran jazz es tan complejo y virtuosístico como Stravinsky o Ravel. No obstante, creo que estamos asistiendo a una apertura y conciliación. De hecho, mis improvisaciones han sido recibidas magníficamente en todos los ámbitos. Y no soy una artista crossover. Vemos un matrimonio de estilos que lentamente va siendo aceptado e incorporado. Por otra parte, es una consecuencia natural. ¿Qué música escribiría hoy Mozart si viviera? La música no puede circunscribirse a una caja de cristal.
¿Cómo negocias tus diferencias políticas con tus colegas?
No es negociable, primero están mis valores y mi amor por mi país. La conciencia de que como artista tengo una responsabilidad al tener voz pública y como persona para denunciar la injusticia. Las actitudes acomodaticias de colegas que se acobijan en la impunidad o niegan la realidad en Venezuela es desesperante. Es imposible no denunciarla, ni denunciar a los que la permitieron. Mantener esta posición ha sido muy riesgosa y difícil pero convengamos que se vive la peor crisis de Latinoamérica. Es mi obligación, mi deber, mi cruzada.
¿Cómo te enfrentas al futuro sin Venezuela?
Es difícil separar las dos cosas. Quiero hacer un video sobre cómo esta situación ha marcado y cambiado mi vida y la de tantos, no puedo ignorar cómo afectó micarrera. Mi solidaridad se impone, soy otra desterrada más. En un punto tuve que decidir hundirme con esto o salir a flote y ayudar a otros a respirar. Un proceso personal dificilísimo.
En síntesis: el piano y tú
Nací para el piano aunque lo dejé varias veces cuando sentí que estaba demasiado inmersa en mi carrera. No hallaba una relación entre ser pianista y aportar a la comunidad. Con el tiempo espero no sólo haber sido la voz disidente sino haber tenido la posibilidad de elevar el nivel de consciencia desde la música porque la música es el oxígeno de la humanidad.
Gabriela Montero se presenta junto a la New World Symphony Orchestra el 20-21 de octubre, 500 17 St., Miami Beach, FL 33139, https://www.nws.edu/events-tickets/concerts/season-opener-with-mtt/