La variante Richter
Acertada idea del Arsht Center programar música clásica con alternativas viables a fin de ampliar el panorama y espectro de la diversa audiencia local. Entre la notable serie clásica que comienza el 5 de enero y la presentación de exitosos locales como Nu Deco, debutó el laureado compositor Max Richter acompañado por cinco miembros del American Contemporary Music Ensemble para deleite de sus fervorosos adeptos.
Nacido en Alemania, ciudadano británico y residente berlinés, Richter fue “Compositor Europeo del Año” en 2008. De extracción minimalista, este discípulo del gran Luciano Berio (1925-2003), compone, mezcla, reelabora, produce e interpreta música donde la imagen y, en ocasiones, la palabra son factor preponderante; de hecho, sus mayores éxitos residen en el campo del ballet, teatro, ópera y cine además de la reelaboración de Las cuatro estaciones de Vivaldi, expandiendo, absorbiendo, jugando con las fronteras de la música erudita hasta lograr una fusión en instancias fascinante. Su último trabajo es una nana de ocho horas a cielo abierto con centenares de camas a disposición del público alrededor del escenario.
No fue ni Pärt, ni Glass, ni Reich, sino Richter quien demostró su sello propio en el Knight Hall con dos obras, Infra de 2007 y la celebrada The Blue Notebooks de 2003. Ambas revisten un carácter lúgubre, son a su manera requiems y reflexiones sobre tristes sucesos contemporáneos. La primera, los atentados terroristas en el subway londinense y la última, la guerra de Irak. Obvios manifiestos pacifistas, la cualidad hipnótica que campea en ambas, y que es rasgo esencial del músico, es un arma de doble filo que puede funcionar en contra al tornarse excesivamente monocromática.
En Infra (“Subterráneo”) compuesto para el Royal Ballet del Covent Garden, la influencia de Berio se aprecia en las citas a El viaje de invierno de Schubert, es una suerte de road-movie cuyo comentario se asienta en los acordes schubertianos otorgándole vuelo y carácter. La fusión de música electrónica, piano y cuerdas amplificadas creó un crescendo transparente y efectivo en su dramatismo firmemente contenido.
En la segunda parte, textos de Kafka (de los Cuadernos en octavo de 1917) y Czesław Milosz fueron recitados por Laura Hooper (no hubiera estado demás proyectarlos para mejor comprensión) sumándose a este testimonio anti violencia, sirviendo de puente y conexión a los repetitivos patrones musicales de Richter. Plena de tácitas referencias literarias se compone de once movimientos, el núcleo de la velada fue la bellísima On The Nature Of Daylight utilizada en varios filmes. El texto de Kafka refleja la intención de Richter “Cada hombre lleva en sí una habitación. Es un hecho que nos confirma nuestro propio oído. Cuando se camina rápido y se escucha, en especial de noche cuando todo a nuestro alrededor es silencio…”. Es un viaje cuya inmersión sonora apunta, como en otras de sus composiciones, a una experiencia estética no sólo individual sino a la vez comunitaria.
Como propina, el ensamble ofreció piezas de The Leftovers.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de octubre de 2018 a las 10:01 a. m..