Música

‘Un Ballo in Maschera’ con bien ganada ovación

Julie-Anna Hadula con Eric Dobkin y Enrique Estrada en 'Un Ballo in Maschera', de Verdi.
Julie-Anna Hadula con Eric Dobkin y Enrique Estrada en 'Un Ballo in Maschera', de Verdi. Daniel Fernández

A pesar de que se trataba de una versión en concierto, la puesta de Un Ballo in Maschera, de Verdi, por la Miami Lyric Opera (MLO), mereció la larga ovación de pie con que el público premió la función del domingo en el Colony Theatre de La Playa.

Cómo el director de esta organización cultural de limitados recursos, Raffaele Cardone, logró reunir voces de tanta calidad es un misterio; pero lo que sí es una realidad palpable es que el resultado de la producción era encomiable. A mi lado, una señora rusa, que vive al frente del Metropolitan de Nueva York y no se pierde una de las puestas de la famosa casa operística, estaba sorprendida de lo que escuchó esa tarde y fue de las más entusiastas al aplaudir de pie. “No sabía que en Miami se hacía tan buena ópera”, me dijo, y lo triste es que los melómanos miamenses siguen sin enterarse, pues el teatro distaba mucho de un lleno total.

Como casi todas las óperas de Verdi, Un baile de máscaras no es cosa de juego. Exige no solo condiciones vocales de primera sino una creíble intensidad interpretativa. Esta obra intermedia en su carrera tiene elementos sorprendentes como el cuarteto del segundo acto en el que dos personajes encarnan la burla, mientras que otros dos se mueven en la tragedia. Fue este justamente uno de los momentos más logrados de esa tarde. Enrique Estrada y Eric Dobkin casi se roban la puesta como los cínicos Samuel y Tom. La parte trágica de ese famoso cuarteto quedó a cargo de Rosa D’Imperio con su estupenda Amelia (que fue aplaudida en todo momento) y el competente Giancarlo Brunet que encarnó al atribulado Renato.

Otra gran adquisición de esta producción es la magnífica soprano Julie-Anna Hadula, en el rol masculino de Oscar al que ella le supo aportar no solo su voz ágil y bien entrenada, ideal para sus arias que bordean el estilo de la opereta, sino una caracterización chispeante que le daba a su personaje un toque muy particular.

Muy encomiable la Ulrica de Benedetta Orsi, que supo lucirse en su breve papel. Sin desdorar los lauros de D’Imperio que estuvo magnífica, en especial en Morrò ma prima in grazia, la ovacion final es para el tenor Jorge Pita Carreras, que, aun sin trajes ni decorados, supo darle a su personaje el pathos trágico. Pita, un asiduo brillo en las producciones de la MLO, da la impresión de haberse rejuvenecido no solo en lo físico, sino en lo vocal. Ha perdido peso, en cambio su voz ha ganado en proyección y colores. Pianísimos impecables, agudos exactos y dos de pecho clavados fueron algunos de sus logros esa tarde, aunque también hubo detalles a mejorar.

La orquesta, bajo la dirección de Imre Pallo, que ostenta un currículo internacional impresionante, logró lo mejor con sus limitadas fuerzas. Un aplauso especial para el maestro Pablo Hernández que ha sabido llevar al pequeño coro de la MLO a un nivel de envidiable competencia.

Sin pasar por alto algún detalle en las cuerdas, ni que la dirección dramática pudo ser más creativa (por ejemplo, unos antifaces al final hubieran ayudado a la atmósfera, sin mucho esfuerzo ni gasto), la ovación del público fue muy merecida y es de esperar que el triunfo obtenido decida a la MLO a seguir con esta idea de presentar óperas en concierto. • 

La próxima puesta de la MLO será ‘Carmen’, de Bizet, el 8 de noviembre en el teatro de Pinecrest Gardens. Info. y entradas: www.miamilyricopera.org y en (305) 669 6969 y www.pinecrestgardens. org.

daniel.dfernandez.fernandez@gmail.com

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