Música

Miami: ¿Qué pasa cuando roqueros cubanos y un cantante country cubanoameriano unen fuerzas?

Hace poco más de un año, una banda cubana que canta rock en inglés tocaba piezas en un club nocturno retro en La Habana, además de tocar sus propias piezas en fiestas privadas al tiempo que trataba de grabar en un estudio improvisado en un pequeño apartamento.

Ahora la banda, llamada Sweet Lizzy Project, vive en Nashville, poniendo a punto el debut de un álbum y participa en las presentaciones de The Mavericks, una banda de country rock con raíces cubanas.

Este sábado se presentarán en el Olympia Theater en Miami.

Lisset Díaz, de 27 años y la cantante del grupo Sweet Lizzy Project, era definitivamente algo fuera de lo normal en Cuba, la tierra del casino, la timba y el son. Pero cuando consiguió su primera guitarra cuando era adolescente, dijo que se sintió atraída al rock estadounidense. Empezó tratando de imitar solos y escribir sus propias piezas. Ahora canta y habla inglés con fluidez.

La música que escuchaba era de sus amigos de la secundaria. “No teníamos reproductor de CD o cinta, ni computadora”, dice. Pero el rock sencillamente le llegaba. Y cuando estuvo lista para grabar un disco de demostración, para divertirse, se encontró con el productor Miguel Comas.

Lisset Díaz y la banda cubana Sweet Lizzy Project se presentan en el Submarino Amarillo en La Habana el 20 de marzo del 2016.
Lisset Díaz y la banda cubana Sweet Lizzy Project se presentan en el Submarino Amarillo en La Habana el 20 de marzo del 2016. AL DIAZ adiaz@miamiherald.com

Presentaron el demo al Festival Cubadisco y, para su sorpresa, los premiaron. “De repente nos hacía falta una banda para las presentaciones en vivo”, dijo Díaz. Hace unos seis años, a través de amigos de otros amigos, encontraron varios músicos a quienes les gustaba el rock, y así nació el Sweet Lizzy Project.

Aunque la banda era algo fuera de lo normal en la escena musical habanera, comenzaron a disfrutar del éxito con su onda de rock independiente, especialmente después que su versión en inglés de Súbeme la radio, el hit de Enrique Iglesias, empezó a tocarse con frecuencia en la radio cubana. Se hicieron habituales del Submarino Amarillo, un club de rock del gobierno, pero no había muchos lugares para presentar su música.

Varios cubanos disfrutan de una noche divertida en el club nocturno Submarino Amarillo, en La Habana, que tiene un ambiente inspirado en los Beatles.
Varios cubanos disfrutan de una noche divertida en el club nocturno Submarino Amarillo, en La Habana, que tiene un ambiente inspirado en los Beatles. Al Diaz Miami Herald

Pero Nashville no era algo a lo que banda aspiraba, hasta que conocieron a Raúl Malo, compositor, cantante del grupo The Mavericks y dueño de una voz que hace recordar a Roy Orbison. Mientras Malo estaba en La Habana trabajando en “Havana Time Machine”, sus órbitas coincidieron. Sweet Lizzy Project se presentó en uno de los segmentos del especial musical que debutó en PBS en octubre del 2017.

“Él [Malo] tenía muchas ideas. Nos dijo que fuéramos a Nashville a grabar. Pensaba que sería genial incluir una banda cubana en su sello disquero”, dijo Díaz. “Malo es música pura, nos encantó”.

The Mavericks, liderados por el cantane Raúl Malo, en una actuación en el 2016.
The Mavericks, liderados por el cantane Raúl Malo, en una actuación en el 2016. Rachel Parker Special to the Star-Telegram

Malo, músico cubanoamericano nacido en Miami cuya banda no tocaba música típica cubana, podía ver en los cubanos un poco de su recorrido músical híbrido.

Los padres de Malo llegaron a Estados Unidos pocos años después de la revolución en 1959. Su madre tocaba el piano, una tía tocaba la guitarra, y el estéreo en casa de los Malo siempre había música puesta. Pero lo que verdaderamente lo impactó fue It’s Now or Never, la exitosa balada de Elvis Presley en 1960.

“Fue una impresión muy grade, era rock, era country, una combinación hermosa”, dijo Malo, de 53 años. “Ese disco me hizo escuchar de otra manera. Poco a poco he dedicado toda una vida a emular la forma en que ese disco me hace sentir”.

Eso explica —a pesar de sus raíces cubanas y de Miami— que fuera el country rock lo que decidiera que Malo quisiera dedicarse a la música y en lo que se convirtieron en los años 1990 a The Mavericks.

The Mavericks, de izquierda a derecha: Eddie Pérez, Paul Deakin, Jerry Dale McFadden y Raúl Malo.
The Mavericks, de izquierda a derecha: Eddie Pérez, Paul Deakin, Jerry Dale McFadden y Raúl Malo.

Formados en Miami en 1989, la banda tocó en clubes locales con nombres como Cactus Cantina y Island Club, hasta que firmaron un contrato de grabación con MCA y se mudaron a Nashville. The Mavericks colocaron 14 sencillos en la lista de música country de Billboard, ganaron un Grammy con Here Comes the Rain, recogieron numerosos premios de la Academia de Música Country y lograron un disco de platino con What a Crying Shame antes de dispersarse a principios de los años 2000.

Malo siguió una carrera de solista, en la que regresó a sus raíces hispanas y escribió algunas canciones en español. Pero en el 2012 la banda se reagrupó. El fin de semana pasado, el grupo, que su versión actual incluye al baterista fundador Paul Deakin, al tecladista Jerry Dale McFadden (que está con la banda desde 1994), y el guitarrista Eddie Pérez, lanzaron un tour por el 30 aniversario del grupo. Y también lanzaron su propio sello de grabaciones: Mono Mundo Recordings.

The Mavericks, una banda de rock country hispanizado, han desarrollado un estilo muy propio.
The Mavericks, una banda de rock country hispanizado, han desarrollado un estilo muy propio. David McClister Courtesy Mono Mundo Recordings

Malo dijo que The Mavericks están trabajando ahora en un álbum en español que saldrá al mercado el próximo año. “Eso, sin duda alguna, será un cambio para nosotros”, dijo.

Tras conocer al grupo Sweet Lizzy Project, Malo quería ayudarlos de cualquier forma posible. “Lisset es una cantante asombrosa, el grupo es una banda de rock genuina. Son excelentes”, dijo Malo.

“Yo no quería dejar a otro grupo de músicos languideciendo en Cuba”, agregó.

Así que les ofreció espacio de estudio en Nashville y la posibilidad de sacar música al mercado y participar en conciertos con The Mavericks. Tres de los cinco miembros de la banda terminaron viviendo en casa de Malo.

Cuando llegaron a Estados Unidos, tuvieron que cambiar su visa a una que les permitiera trabajar como músicos, lo que significó que no pudieron trabajar legalmente hasta marzo pasado. La primera presentación fue memorable. Abrieron la octava temporada de “Bluegrass Underground”, tocando en una cueva. “Me encantan las cuevas, tienen una reverberación natural. Es como un estudio de grabación”, dijo Díaz.

Desde entonces, la banda ha estado ocupada con presentaciones, grabando en el famoso Blackbird Studio de Nashville y dando los toques finales a su nuevo álbum “Technicolor”, que debe salir al mercado con el sello Mono Mundo el próximo septiembre. “Algunos de los sencillos probablemente salgan en el verano”, agregó.

Cuando termine el tour, Díaz, Comas y Gatell ya no se quedarán en casa de Malo. Ya tienen vivienda en Nashville. Díaz dijo que Malo y su esposa, Betty, han sido como familia desde que el grupo llegó a Estados Unidos, “no sólo debido a la estrecha relación desarrollada por nuestro trabajo, sino porque han sido como mi papá y mi mamá”.

Pero no se alejarán mucho. “Típico de los cubanos, acaban de mudarse muy cerca”, dijo Malo.

Siga a Mimi Whitefield en Twitter: @HeraldMimi

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de febrero de 2019, 3:59 p. m..

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