Música

Illuminarts, cantando en ausencia de dolor

El barítono Charles Wesley Evans y el pianista-tenor James Davis Jr.
El barítono Charles Wesley Evans y el pianista-tenor James Davis Jr. Foto de cortesía

Si soy parcial frente a cada proyecto que emprende Illuminarts, es porque se hace difícil no serlo frente a esta pequeña entidad bajo la atenta mirada de Amanda Crider, que apuesta a combinar música con artes visuales, pequeños emprendimientos que crecen hasta dejar una impronta grande en la comunidad artística de Miami. Sea una visita cantada por una exhibición o una instalación sonora en alguna galería o museo, siempre reviste interés y lo mejor, siempre sorprende gratamente.

Hace dos temporadas el recital The Dandy Lion Roars, en contexto con la exposición en el Lowe Art Museum marcó un hito para los afortunados asistentes. Este último fin de semana, Illuminarts repitió la proeza con un evento similar que no obstante tuvo rasgos únicos. En conjunción con Dancing in the Absence of Pain, la exposición de fotografías y videos del joven Terence Price II en el ArtCenter/South Florida, presentó en un recital que fue digna celebración del Mes de la Herencia Afroamericana.

El show comenzó con una visita a la muestra, siguió con una insólita jubilosa marcha de artistas y asistentes por Lincoln Road hasta llegar a destino: el Suntrust Pavillion de la New World Symphony. Allí tres impecables intérpretes, secundados por un coro de once ubicados al fondo de la sala, abordaron un programa que hizo del atardecer del sábado una ocasión emocionante. Terence Price II: Here After fue un concierto que combinó varios géneros tan sagazmente que pareció corto, seguramente porque lo bueno si breve dos veces bueno. Cantaron el barítono Charles Wesley Evans, regular de Seraphic Fire, el contratenor John Holiday y el fenomenal -no hay otra palabra- James Davis Jr. pianista y tenor que ya había deslumbrado en The Dandy Lion Roars.

Entre proyecciones de poemas de Langston Hughes y las imágenes de Price, el barítono se abrió paso con One Voice en arreglo de Alvaro Bermúdez y La canción sin palabras, ese callado himno del Harlem Renaissance que no necesita palabras. Invitado de honor, John Holiday mostró que es un contratenor intrépido capaz de negociar altísimas tesituras sin el mínimo temor porque sabe cómo, deslizandose sedosamente entre registros logró que el clásico Over my head I hear music in the air combinado con Amazing Grace sonara tan fresco como el inesperado Fly Me To The Moon sumado a un Summertime inolvidable.

Hubo mucho más, The Wider Viewy The Heart of a Woman de H. Leslie Adams, dos impactantes Someday We’ll All Be Free, clásico de Donny Hathaway, y ese auténtico himno de Nina Simone, To Be Young, Gifted and Black redondearon la intención de la velada que culminó con He Ain’t Heavy, He’s My Brother, aquella balada popularizada por The Hollies y Neil Diamond en los setenta, y un sentido Smile, joyita de y con la que Charlie Chaplin cierra su paradigmática Tiempos Modernos. En el final los tres se unieron en estremecedora armonía para Stories de Bill Withers en exquisito arreglo de James Davis Jr. que volvió a tocar y cantar con una claridad e imaginación de elegido. Si la canción reza Ven a mi casa de gloria y te trataré bien, es obligación constatar que Illuminarts trató a su audiencia mucho más que bien, con un banquete conformado con delicias de unión y reconciliación entre los hombres.

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