Música

Una temporada para reflexionar

Michael Tilson Thomas, con fundador y director de la New World Symphony.
Michael Tilson Thomas, con fundador y director de la New World Symphony.

A la hora del balance riguroso, la temporada musical que acaba de terminar podría definirsela como “decorosa con destellos”. Destellos que, entre otros, fueron acaparados por la New World Symphony y actuaciones como la Orquesta de Chicago más los dos programas de la Cleveland en su residencia invernal hoy reducida al mínimo. Hubo fulgores aislados, esfuerzos convincentes, solistas y ensambles espléndidos así como aciertos indudables no obstante la sensación general fue de estancamiento, hecho que debiera considerarse a fin de capitalizar éxitos y no repetir fracasos.

La última edición del prestigioso Gramophone inglés dedica un gigantesco artículo al “milagro” de la música clásica occidental en China, “ milagro” que no es tal, sino producto de educación y difusión regalando frutos extraordinarios; una explosión que devuelve vitalidad y esperanza al género. En un mundo que hasta cuestiona la vigencia de lo clásico, este vigor reafirma al melómano en sus mas profundas convicciones, música que es soberano producto decantado de la civilización occidental y que en algunos lugares está mas viva que nunca simple y llanamente porque se le presta la atención debida.

Mientras en China es explosión aquí se insinúa una aletargada implosión. Un hecho que no coincide con el impresionante desarrollo urbano y afluentes residentes en Miami, ni con el bienvenido apoyo a otras expresiones artísticas, lo cierto es que todo lo que se hace por mantener este preciso renglón es muy loable pero, no alcanza.

Basta un vistazo general para comprobar que no se está frente a un cronista hipocondríaco sino a menor asistencia de espectadores sea concierto, recital u ópera. Son contadísimos los llenos “ de bote a bote”. Precios, tránsito y estacionamiento son tres causas, asimismo la costumbre de hacer coincidir dos o tres eventos importantes la misma fecha, inconveniente difícil de solucionar cuando se trata de artistas con agendas ajustadas. Detalle a priorizar y solucionar. La falta de espacio en prensa y medios locales es otro factor más allá de la extraordinaria difusión mediante redes sociales actuando como paliativo.

Hoy más que nunca las entidades musicales necesitan apoyo económico, por más que hagan malabares tentando al público, los recursos se agotan y saturados sectores de la audiencia dejan de responder. Pero, si falta dinero, también falta originalidad e imaginación en programaciones así como presencia de artistas nuevos, debuts importantes y no siempre los mismos nombres año tras año, máxime teniendo en cuenta la cantidad de talentos aparecidos en las últimas generaciones que aún no han visitado Miami lo que también contribuye a la falta de interés del público.

Si Miami se ha convertido en un semillero-laboratorio artístico en muchas disciplinas, también parte del público conocedor necesita atención y revitalización por ser mayoría fiel e incondicional. Para contribuir a este declive, algunas comentadas faltas de pago a músicos por entidades mal manejadas han cimentado dudosa fama a nivel nacional. Es otro factor que resta seriedad echando por tierra el esfuerzo denodado y buenas intenciones de aquellos que luchan por evitar caer en un nivel provincial que no coincide con una ciudad desmesurada con aires cosmopolitas. Se necesita solidez, profundidad, compromiso y recordar que la abundancia no garantiza calidad.

Y en esta suerte de provincianismo que parece estar ganando terreno debe mencionarse la creciente costumbre de presentadores e intérpretes de alargar veladas con explicaciones innecesarias. La música debe hablar por si sola. A menos que esté estipulado de antemano es otro el momento para “lectures” o agradecimientos interminables ya impresos en el programa.

Hace tres décadas, la New World Symphony -academia orquestal americana felizmente asentada en Miami Beach- hacía historia despuntando una nueva era. Como entonces, ahora Miami necesitaría una nueva gran noticia en el ámbito de la música clásica, para refrescarla e impulsarla; además, la unión hace la fuerza, aplicable a pequeñas y grandes entidades que dispersas no podrán subsistir resultando en un esfuerzo de todos para ubicarla al nivel que merece para no sólo sobrevivir, sino crecer y afirmarse como faro cultural.

Asi como se está llamando a atender el planeta y la extinción de especies debido al calentamiento global, Miami debería trabajar para que no se extinga la incomparable especie de la buena música en sus costas. Como en lo primero, no le queda mucho tiempo.

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