Música

El Titan original revelado por Les Siecles y Roth

Un padre que debe atender imprevistos asuntos urgentes dejará a su hijo solo sentado en el banco de un parque. Entre aterrado y fascinado, el niño permanecerá inmóvil durante horas absorbiendo su alrededor, los sonidos de la naturaleza, el diálogo de dos pájaros, ese mundo natural que lo cautiva mientras a lo lejos las fanfarrias de las barracas recuerdan los rigores de la civilización humana. El niño es Gustav Mahler y esas horas serán el germen de su primera sinfonía en principio un poema sinfónico en dos partes que estrenará en Budapest a sus 29 años. Cuatro años después lo revisará para emerger como “poema tonal en forma de sinfónica con cinco movimientos” describiendo la vida y final del heroico Titan de la novela de su admirado Jean Paul (Johann Paul Friedrich Richter). Una posterior y última versión en 1896 en Berlín eliminará toda asociación con el título así como un movimiento íntegro para quedar como “Primera Sinfonía en Re mayor”. Ahora el Titán es el mismo Mahler frente a su existencia, se lo ha ganado.

Estas idas y venidas tan típicas del compositor hallan el camino intermedio en la segunda versión, el “poema tonal”, el que Francois Xavier Roth decidió registrar con su orquesta Les Siècles (Los Siglos) en una lectura realizada con instrumentos originales. La aventura fascina, quizás fue ésta la experiencia exacta de los espectadores de 1894 en Hamburgo y Weimar frente a un Mahler que dejaba de ser un joven prometedor para insinuarse como el gran sinfonista de su era.

En Hamburgo este poema dividido en dos partes (“De días de juventud, flores, frutos y espinas” y “La comedia humana”) llevó títulos programáticos para cada movimiento: Primavera interminable, Florcitas, A toda vela, Varado!y Del Infierno. Aquí reside el énfasis del notable director francés y su orquesta, pintando los colores y texturas de la época, reinsertando ese movimiento descartado al que Mahler llamó una “locura de juventud” (que había ofrecido como regalo a su amor no correspondido con Marion von Weber, esposa de su amigo Carl, nieto del célebre músico), pleno de inocencia y ensoñación estas “Florcitas” (Blumine) plasman un mundo al que no quiere volver y dejará atrás.

La orquesta gala cambia a los instrumentos usados en Viena construidos en el área germánica con diferente sonoridad a la de los franceses, más oscuros e incisivos acordes con el estilo austro-húngaro del fin de siglo XIX y que aparecen minuciosamente catalogados y detallados en el texto adjunto. Una atmósfera mas rústica y áspera, tanto mas campechana queda plasmada por la cruda sonoridad de los instrumentos originales obteniendo una expresividad de rara intensidad. Las melodías del ciclo de canciones El cuerno mágico de la juventud (colección que coincidentemente descubrió en casa de los von Weber) y de las Canciones de un compañero de viaje asi como las tempranas Hans und Grete y del poema El trompetista de Säckningen emergen claramente, el evocador solo de trompeta de Blumine preanuncia el de la Tercera Sinfonía, los pronunciados portamentos de las cuerdas de tripa y el clásico “Frere Jacques”, macabra sátira del funeral de un cazador llevado por animales, suena entonces tal como apunta Mahler “Descuartizado por una mala orquesta”.

En esta suerte de palimpsesto musical, la legión de “Mahleristas” identificarán los cambios de la versión final que conocen y apreciarán una orquesta más abierta, menos compacta y monumental como aquellas de las legendarias versiones de Bruno Walter, Rafael Kubelik, John Barbirolli y Leonard Bernstein o más recientemente Claudio Abbado e Ivan Fischer. En última instancia, se enfrentarán con un boceto gigantesco a cara lavada y a la entrada de un sendero sinfónico glorioso, al igual que aquel niño atento que callado en el parque aprehendia el mundo exterior para conjugarlo con su multifacético universo interior.

MAHLER, TITAN, LES SIECLES, ROTH, HARMONIA MUNDI HM 905299

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