Seraphic Fire y su concierto navideño, la gracia de la voz humana
No hay instrumento musical más preciado y maravilloso que la voz humana, pues proviene directamente de la creación de Dios. Una voz puede ser un verdadero milagro, pero una coral de voces maravillosas es simplemente un regalo celestial, una invitación al éxtasis. Y si la música interpretada por esa coral tiene un contenido especialmente espiritual, pues no se puede pedir más.
La coral Seraphic Fire, que tiene su base en Miami, agrupa voces únicas de todo el país, cada uno de sus conciertos es un placer apenas descriptible; pero el de Navidad, por la atmósfera especial, y porque generalmente se celebra en un templo en las distintas ciudades a las que lleva su arte, cobra una resonancia particularmente enaltecedora y emocionante. Detrás de mí alguien lloró más de una vez. Quizá por emoción estética ante una belleza irrepetible y que ninguna grabación puede reproducir cabalmente, o quizá, y con igual mérito, por el poder evocador de una música que nos habla de tiempos más nobles, del espíritu de las navidades pasadas.
Con un programa que abarcaba desde el canto llano medieval hasta obras de extraordinaria belleza compuestas recientemente para este grupo, el concierto celebrado el 13 de diciembre en el templo de la First United Methodist, de Coral Gables alcanzó como siempre un alto nivel de asistencia. Pero nadie salió defraudado. Todos los rostros expresaban una profunda satisfacción que quizá también tenía algo de eso que suele llamarse “espíritu navideño”.
Cantaron en latín, inglés, alemán, español y catalán; clásicos religiosos como Adeste Fideles y villancicos eternos como Silent Night (Noche de paz). No podía faltar un favorito de todos los años Jesus Christ the Apple Tree, de Elizabeth Poston, en el que el director de esa noche, James K. Bass, dispuso a los cantantes alrededor del recinto logrando el siempre gustado efecto de “caja de resonancia” que contribuye no poco al impacto de la bella letra y la no menos bella música.
Bass destacó que Seraphic Fire forma parte del renacimiento de la música coral en el país y en el mundo, donde muchos compositores han vuelto a componer para el “instrumento” coral, sin dejar por ello la composición en otros géneros como las óperas y los conciertos. Esa noche había cuatro hermosas piezas de autores vivos, Particularmente notable Woods in Winter (Los bosques en invierno), de Dominick di Orio, nacido en 1984. Esta obra, al igual que All Beautiful the March of Days (La bella marcha de los días), de James Kallembach, nacido en 1978, no tenían un tema religioso en sí, pero evocaban la época navideña y realmente encajaron muy bien en el repertorio.
La mundialmente famosa Noche de paz, de Franz Xaver Gruber, en inglés y español, cerró el concierto con la exquisita voz de Sara Gutenberg como solista. Ante la ovación de pie, después de la tradicional retirada con velas rojas en las manos y la iglesia a oscuras, el grupo regresó al altar/escenario para regalar como despedida We Wish You a Merry Christmas… que puso el toque de alegría mundana a un concierto que había sido un verdadero derroche de gracia, tanto de la humana como de la divina.
El ‘Christmas Concert’, de la Seraphic Fire se repetirá hasta el 22 de diciembre en distintas ciudades floridanas Información y entradas: (305) 285-9060 y SeraphicFire.otg.