Música

Sobrevivientes

Aquellos conciertos celebrados en plena Segunda Guerra Mundial testimoniaron la resiliencia del espíritu humano. En teatros amenazados o en ruinas, audiencias amenazadas o en ruinas asistían devotas. La música sanaba toda herida. Estamos en guerra, una guerra extraña pero guerra al fin, que clama por soluciones tan extraordinarias como novedosas mientras la música, sigue sanando.

Es una guerra al revés, secuestrados por un enemigo invisible que vacía teatros, que angustia a público y todavía más a los artistas, damnificados frente al desafío de luchar mas que nunca para mantenerse a flote. En esta tregua impuesta aparece el delicado tejido que involucra a todos, todos dependen de todos. El apoyo gubernamental y privado es prioridad para que los artistas puedan seguir siendo artistas y no deban hacer otro trabajo. La tecnología brinda insospechadas posibilidades, con pros y contras a tener en cuenta para no marearse o saturarse. Otra vez, la clave es adaptarse.

Si la fenomenal retransmisión de funciones online gratis por parte de las Operas como Munich, Berlín, París y el Met atrajo para este último 30,000 nuevos suscriptores, la mentada “Gala del Met” online no pasó de ser un evento intimista preferentemente para fanáticos del género. A lo sumo un “succès d’estime” corrió peligro de convertirse en un simpático ejercicio de cuatro horas de ensayos caseros con algunos chispazos de grandeza. Afortunadamente no se tuvo la previsible andanada de Nessundormas, Babbinocaros o Brindis pero la elección de programa en términos generales fue cuestionable así como las -inevitables- condiciones acústicas de las respectivas residencias de los convocados, sin contar con que para muchos adictos, la oportunidad de ver cómo viven sus estrellas favoritas añadió interés extra. Se extrañó mayor coordinación artística del proyecto que emergió desordenado y con alarmante exhibición de vibratos prematuros. Quienes salieron indemnes, algunos triunfantes, fueron aquellos que entendieron las limitaciones desde el vamos cantando a capella o acompañándose a si mismos; bellísimo fue el tributo al violista fallecido por COVID-19, algunas jóvenes sopranos coloratura deslumbraron a sus fans, en cambio poco felices resultaron la mayoría de los tenores y los dúos actuados recordaron escenas de películas mudas. Mas redonda fue la participación del coro y orquesta en fragmentos pregrabados y ensamblados milagrosamente al igual que la diva astuta que sin participar de la fiesta envió su colaboración previamente registrada en un teatro. Es que para poder apreciarse, la ópera debe cantarse - y en lo posible experimentarse - en el ámbito para el que fue creado: el teatro, donde el fenómeno de la voz sin amplificación es una de las glorias del talento humano, como lo probó desde Munich al día siguiente Amor de poeta por Jonas Kaufmann quien acotó “sin ustedes, público, no somos nada”. En esta circunstancia excepcional, este experimento quedará como una anecdótica extravagancia, un intento meritorio que debe mejorarse si estamos frente a una tendencia que seguramente se independizará y fortalecerá cuando se levante la cuarentena.

Si la música acudió al rescate del aislamiento, no debe caerse en el mito de la caverna de Platón: todos miran imágenes, creyendo que son la realidad. Un comentarista recuerda que “con este distanciamiento que las tecnologías disimulan, el aura de la obra de arte puede atrofiarse y la significación artística degradarse”. Es un arma de doble filo, en especial cuando los artistas deben actuar gratis así como para audiencias que se malacostumbran a no pagar. Y desde divo a coreuta, tienen obligaciones que pagar. Por otra parte, ya hay señales de saturación por la excesiva oferta sea profesional o amateur desplegada online.

Conjeturas aparte, maravilla y emociona el ingenio y adaptación de los músicos por retomar su actividad a toda costa a la espera de una vacuna que permita regresar al hogar, el escenario para ellos, la butaca para el espectador. Cuando esta guerra termine vendrá la temida postguerra, quienes la vivieron recuerdan un tendal de penurias y privaciones. En todo sentido, esto recién comienza, quizás nada vuelva a ser como antes. Ni banalización ni exceso, algunos estarán listos para volver al ruedo y otros que acataron esta tregua como pausa para reflexionar y replantearse puede que emerjan fortalecidos. Es una oportunidad dorada para salir mejores, mas unidos, merecedores de llevar el título de sobrevivientes.

https://www.youtube.com/watch?v=74PyAy-CO8Q

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