Música

Eclipses, meteoros y estrellas fugaces

No se trata de astronomía sino de cantantes líricos y un fenómeno que afecta preferentemente a sopranos por exceso de exposición a ciertos papeles, salud, técnica defectuosa o simple y llana mala suerte. Sí, los cantantes líricos son atletas (de la voz), no son máquinas, son seres humanos jugándosela en un escenario después de años de trabajo intensivo; y si una carrera “normal” se extiende dos, a lo sumo tres décadas, sin contar los “anni di galera”, muchas concluyen después de una década de esplendor. La ambición, el arrojo y la excesiva confianza en sí mismas desgastaron en muchos, demasiados casos de las llamadas a ser la “próxima Caballe o Nilsson”. En la jerga lírica se las llama meteoros, lo cierto es que muchas son estrellas fugaces y otros, eclipses. En el camino quedan decenas de nombres olvidados por cada diva cuya voz resistió todo embate -recuérdese a Birgit Nilsson, Joan Sutherland, Zinka Milanov, Leonie Rysanek- para retirarse con su instrumento en condiciones o como bromeaba la legendaria Lotte Lehmann: “Me retiro ahora para que me pregunten por qué se retira en vez de por qué no se retira?”.

Vale recordar a la australiana Marjorie Lawrence (1907-1979) y su carrera truncada por la poliomielitis, su autobiografía fue llevada al cine en 1955 como “Melodía interrumpida” título aplicable a cada mencionada. La espléndida Maria Cebotari (1910-1949) consumida con cáncer en absoluta plenitud al igual que la contralto Kathleen Ferrier (y mas cercanas, las sublimes Lucia Popp, Arleen Auger y Lorraine Hunt Lieberson); la desafortunada Marie Collier (1927-1971) que cayó desde una ventana o la célebre Rosa Ponselle (1897-1981) que se eclipsó apenas pasado el cenit mientras que Gina Cigna fue cercenada por un accidente automovilístico, dedicándose a la enseñanza para llegar a los 101 años.

Emblemática entre los “meteoros” es Ljuba Welitsch (1913-1996), la temperamental soprano búlgara que deslumbró a Richard Strauss con una Salomé soñada que la llevó a la gloria y acabó arruinando su voz en poco tiempo. Asimismo breves fueron las de Stella Roman y Rosanna Carteri. Tristes ejemplos de los cincuenta fueron la imperiosa Anita Cerquetti (1931-2014) y Caterina Mancini (1924-2011), voces intrínsecamente italianas de canto franco y generoso (también debe nombrarse a Maria Pedrini y Carla Gavazzi) entonces rivales de Renata Tebaldi y Maria Callas, asimismo irrepetible meteoro de solo una década de esplendor eclipsada en 1965.Avanzando en el tiempo, la voz de Elena Suliotis (1943-2004), otra supuesta “sucesora” de Callas sucumbió ante la Abigaille de Nabucco de Verdi, feroz asignación que dañó la voz de la Strepponi que la estrenó y que acabaría casándose con el compositor, asimismo la fenomenal Amy Shuard. No sólo Abigaille y Salomé pueden significar “the Kiss of Death” para una soprano sino Elektra, Norma, Lulu, Lady Macbeth, Odabella, Minnie y especialmente Turandot. La princesa de hielo pucciniana y sus extenuantes primas wagnerianas (Brunilda, Isolda y Senta a la cabeza) causaron un tendal de víctimas acortando las carreras de Alessandra Marc, Klara Barlow, Daniza Mastilovic, Linda Esther Gray, Roberta Knie, Jeannine Altmeyer, Ursula Schroeder-Feinen, Olivia Stapp, Elinor Ross, Angeles Gulín, Sharon Sweet, Susan Dunn, Jane Eaglen y otras notables sopranos dramáticas.

En los noventa, Galina Gorchakova fue la máxima embajadora del “deshielo” ruso para luego esfumarse así como la americana Cheryl Studer, la diva mas grabada y versátil de los 80-90, “la Isolda que esperábamos” y que nunca fue. Si la mezzo Maria Ewing también sucumbió con Salomé y Tosca, la ascendente wagneriana Lisa Gasteen debio retirarse por motivos de salud y la fatiga vocal resintió a Deborah Voigt después del Anillo metropolitano. Los fatídicos nódulos obstaculizaron cuando no aniquilaron carreras brillantes, caso Natalie Dessay y problemas de otra índole contribuyeron al ocaso de Kathleen Battle y Barbara Bonney. Saber cómo sonaban, conocerlas, añadirlas a las favoritas, hoy es fácil gracias al aporte de YouTube donde se las encuentra en arias que son auténticas joyas, glorias de un pasado cercano que no debe olvidarse y del que vale aprender.

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