Música

Violanta, albores del prodigio Korngold

“Su hijo es un genio” decretó Gustav Mahler a su amigo el doctor Julius Korngold, padre del pequeño Erich que impresionaría al maestro con apenas nueve años y su flamante composición, la Cantata Gold. Pese a que al feroz crítico musical de Viena no le caían nada bien las condiciones de su pequeño accedió a que estudiara con el notable Alexander Zemlinsky, al que Mahler ya había robado su enamorada Alma para casarse con ella quien a su vez procedería a abandonarlo por Walter Gropius seguido por Kokoschka y Werfel. Pero esa es otra historia; lo cierto es que en aquella “secesionista” dorada Viena de principios de siglo, efervescente caldo de creación y caos, todo parecía quedar en familia. De hecho, quedaba.

Así Erich compuso su primera ópera a los diecisiete -El anillo de Policrates- y su padre, ya resignado al destino musical del vástago, buscará entonces un libreto complementario y contrastante a esa obra corta un tanto liviana para constatar la versatilidad del muchacho. Ambientada en un sórdido Carnaval de la Venecia del siglo XV, se llamó Violanta y que estrenada por Bruno Walter estampó la primera gloria del compositor de La ciudad muerta y que ahora recibe su estreno mundial -e italiano- en DVD gracias a las representaciones del Teatro Regio de Turin este enero del 2020.

El sonido Korngold se advierte desde el principio, es un sello personalísimo instantáneamente reconocible que conlleva la gran tradición neoromántica, es una amalgama de texturas exquisitas, lujuriosas y decadentes como la época en la que fue compuesta y a la que el venerable director de escena Pier Luigi Pizzi - que ve a la heroína como una pintura de John Sirgen Sargent o Giovanni Boldini - aggiorna para plasmar una Serenisima como salida del cine mudo de Hollywood donde el compositor terminará sus días de exilio como el mas importante creador de bandas de sonido cinematográficas de los 40 y 50.

Amor y muerte y una trama tan intrincada que no vale la pena intentar contar pero que obedece al enredado melodrama de su tiempo; tanto argumento como partitura reflejan la influencia de Tristan e Isolda, drama musical que cambió la historia de la ópera toda, y sus vecindades como la Francesca de Rímini de Zandonai. Si la historia es la excusa, la música vale la pena, anuncia un compositor de raza que morirá relativamente joven, a los sesenta.

Aborda el papel protagónico la soprano holandesa Annemarie Kremer con medios generosos y solvencia para una cantante que tiene en repertorio Norma, Tosca y Salome. Vale destacar que fue Maria Jeritza la que logró estrenarla en el Metropolitan de Nueva York en 1927, la glamorosa diva checa, favorita de Puccini y Richard Strauss, habia hecho su debut en ese teatro para la premiere de La ciudad muerta en 1921. Y que la húngara Eva Marton llevó al disco en 1979 junto a Siegfried Jerusalem dirigidos por Marek Janowski.

En el DVD, Kremer convence en un papel desbordante, midiéndose cada segundo sin perder las riendas. Norman Reinhardt es su víctima de la que se enamorará, otro juego de venganza transformado en pasión al estilo del Tristan wagneriano. El joven tenor americano realiza un trabajo impecable desde todo punto de vista. El barítono Michael Kupfer-Radecki será sin querer el malo de la película, otra labor notable como el marido Simone. Entre los papeles secundarios se destaca Peter Sonn como el pintor.

Este estreno italiano de la ópera contó con la experimentada dirección del israelí Pinchas Steinberg, garantía para esta valiosa adición al catálogo Korngold que se enriquece día a día.

(KORNGOLD, VIOLANTA, STEINBERG, DYNAMIC DVD 37876)

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de septiembre de 2020, 9:41 a. m..

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