The Greater Miami Youth Symphony, cuna de músicos
Miami es tierra de músicos gracias a instituciones musicales como The Greater Miami Youth Symphony. Esta auténtica cuna de músicos ha reemplazado temporalmente la magia de las actuaciones en vivo por cursos y clases virtuales musicales, y sin excluir a ningún joven talentoso que emprende esta senda. Y para combatir la pandemia, estas instituciones artísticas musicales siguen agudizando su ingenio y creatividad al máximo.
The Greater Miami Youth Symphony (GMYS), que ha estado formando a jóvenes músicos desde 1958 y es una de las organizaciones sin fines de lucro relacionadas con la música más antiguas del sur de Florida, cuenta con programas de música gratuitos para las comunidades más marginadas de Miami como La Pequeña Habana, Litle Haiti, Overtown y Allaphatah, y, también, diferentes tipos de becas y programas completamente gratuitos para la comunidad, incluyendo conciertos y actuaciones. Y todo gracias a The Children’s Trust y otros patrocinadores locales.
“Ningún estudiante es rechazado del GMYS por ningún motivo. Se aceptan estudiantes de todos los orígenes, habilidades e ingresos en nuestros programas”, asegura la nueva directora ejecutiva Jessica Munch-Dittmar, con más de 10 años de experiencia en organizaciones de arte y de educación artística y musical sin ánimo de lucro. “Hay becas para estudiantes con discapacidades y para familias que enfrentan dificultades económicas. Por lo general, para recibir una beca, las familias deben proporcionar documentación que demuestre que se encuentran en una de estas dos circunstancias. Esto puede ser de todo, desde un plan de aprendizaje individualizado hasta una declaración de impuestos anual”.
Munch-Dittmar llega al GMYS con una importante baja en el número de matrículas pero con nuevas formas ingeniosas y alta dosis de creatividad para afrontar este nuevo reto pandémico que ha causado un fuerte impacto económico en todas las organizaciones artísticas.
“En un año típico, GMYS tiene más de 600 estudiantes provenientes de todo el condado de Miami-Dade, con edades comprendidas entre los 5 y los 18 años. Esta temporada tenemos un poco menos de 200 estudiantes inscritos”, apunta Munch-Dittmar, quien por su gran experiencia insiste en que “debemos hacer preguntas, realizar encuestas a las personas a las que servimos ¿Qué se necesita? ¿Cómo podemos ayudar? ¿Qué recursos ya están disponibles? ¿Cómo abordamos estos desafíos de manera innovadora y accesible? Así es como yo tomo decisiones críticas, con la orientación de la comunidad, y esta misma práctica nos ha ayudado a tener éxito durante la pandemia. Escuche, reflexione, actúe”.
Los diferentes programas del GMYS, al igual que la música en general, ayudan a todos a desarrollarse en cualquier etapa de la vida, especialmente ahora que debido al Covid-19 los estudiantes sufren falta de concentración.
“La música es excelente para el cerebro y su desarrollo. Se han realizado numerosos estudios sobre el impacto positivo de la música en los bebés incluso antes de que nazcan; su relación con el éxito académico como estudiantes. También se utiliza como terapia para adultos con depresión y para mejorar la memoria de aquellos con demencia”, explica la directora.
GMYS basa sus diferentes programas en la conexión entre la música y los sentimientos. “Consideramos que nuestras clases (virtuales o no) son un espacio seguro para expresar emociones de manera creativa. A través de la práctica guiada, los estudiantes pueden expresar cómo les hace sentir la música y por qué, dándoles el lenguaje apropiado para expresarse en otras áreas de sus vidas y desarrollando su bienestar social y emocional. Durante los últimos meses, hemos tenido estudiantes que componen piezas breves inspiradas en la pandemia. Esto ha sido un proceso beneficioso y terapéutico para muchos”, cuenta Munch-Dittmar.
Aunque todos los instrumentos juegan un papel importante en una orquesta y ayudan a todos los estudiantes a enfocarse mejor, “algunos son más terapéuticos que otros. Mis instrumentos principales son el bombardino (un instrumento de viento) y el djembe (tambor de África Occidental). Tocar la batería, en mi caso, es una experiencia mucho más satisfactoria emocionalmente”, agrega Munch-Dittmar.
Para la temporada 2020-2021, las clases de GMYS son virtuales en un pequeño grupo de 9 a 15 estudiantes y, más adelante, ofrecerán un horario híbrido con un máximo de nueve alumnos por maestro. Siguiendo las reglas establecidas del CDC, Centro de Control de Enfermedades, las clases son de una hora de duración, todos pasan por un control de temperatura antes de ingresar en las aulas, uso de mascarilla en todo momento y los músicos y estudiantes de viento llevan una mascarilla especializada y cubiertas de campana para sus instrumentos para una capa adicional de seguridad.
El programa de preparatoria (Preparatory Classes) es para los más jóvenes con poca o ninguna experiencia musical previa desde los cinco años, pero muchos estudiantes comienzan con un instrumento de cuerda desde los dos años.
“Es recomendable que los estudiantes estén en sus últimos años de primaria antes de comenzar con la mayoría de los instrumentos de banda simplemente porque sus pulmones están más desarrollados. Muchos de nuestros maestros utilizan la flauta dulce como preparación para que los estudiantes pasen a otros instrumentos de viento”, dice Munch-Dittmar.
Aunque de momento los diversos programas de cuerdas y percusión, para diferentes edades y años de experiencia, son en línea, todos están enfocados para potenciar y desarrollar las habilidades musicales.
“Cuando pienso en la habilidad musical, pienso en el contexto de la persona en su totalidad: Cabeza, corazón y manos. Desarrolla el pensamiento crítico, la resolución de problemas, la concentración, la música proporciona mejoras académicas comprobadas y la base racional para la creatividad y el cambio (cabeza). Ayuda a cultivar la inteligencia social y emocional y un apego o compromiso expresivo con el arte (corazón). Por último, avanza las habilidades táctiles a través de las intrincadas acciones necesarias para producir el sonido de su instrumento o voz (manos)”, expone Munch-Dittmar.
Todos sabemos que la música transforma vidas más allá del escenario, y especialmente en estos tiempos de pandemia. GMYS es una cuna de músicos en la ciudad de Miami que como la misma música “proporciona comprensión social, emocional, habilidades laborales, trabajo en equipo, resolución de problemas y un sentimiento de alegría simple pero transformadoramente”, concluye Munch-Dittmar.
Si quieres donar para los programas del Greater Miami Youth Symphony (GMYS): www.gmys.org/gmys-donations/ . El próximo 19 de noviembre se celebra el día “Give Miami Day”, organizado por The Miami Foundation, y puedes donar con anticipación en: forms.gle/rkFgdt1JhiTLoA5p9
Twitter: @IsabelOlmos