“La Bayamesa” 170 años después
Cuando pensamos en una canción sencilla de perfecta armonía y verso melodioso, que además haya marcado la historia del romanticismo en la música cubana, es inevitable no referirse a La Bayamesa.
Inspirada en la historia de amor de los jóvenes independentistas Francisco Castillo y Luz Vázquez y con la ciudad de Bayamo como escenario, la canción se ha convertido en una veterana de mil batallas que no solo perdura en la memoria colectiva de muchas generaciones de cubanos, sino que continúa inspirándola por su significado épico.
Compuesta por Carlos Manuel de Céspedes y José Fornaris, La Bayamesa comenzó su camino a la inmortalidad en la madrugada del 27 de marzo de 1851 como una serenata en la voz del tenor Carlos Pérez. Años después debido a su popularidad, la canción sería entonada por los mambises como un canto de rebeldía en los campos de batalla de las guerras de independencia.
“Para todos los que amamos la libertad, este tema permanece impregnado en nuestra historia como un reflejo de la valentía y la entereza de los cubanos”, sostiene el destacado cantautor Pavel Urkiza, quien recientemente ha trabajado con la famosa soprano Eglise Gutiérrez en una nueva versión de la icónica canción.
“Aunque la letra no lo dice explícitamente, hay un mensaje metafórico y subliminal en ella que funciona como un resorte para activar nuestros sentimientos más patrióticos”, añade.
El trabajo de ambos artistas deja en evidencia una complicidad que permite al dúo compartir sus propios estilos y posibilidades vocales sin renunciar a la esencia rítmica de la versión original, sin embargo, los excelentes arreglos de Urkiza, con un certero uso de la percusión, son los que concretan la intención de abarcar sonidos mas diversos e innovadores.
“Cuando hice este arreglo me imagine un cuadro enorme donde se mezclaba colores musicales con tiempos y texturas, nos explica el músico, utilice instrumentos antiguos como la viola de gamba, la flauta bajo barroca y una guitarra romántica, y trabajé con instrumentos de percusión de origen judeoárabe español y tambores batá provenientes del mundo africano con el objetivo de lograr crear una atmósfera que reflejara nuestro sincretismo musical”.
Eglise por su lado, se acomoda con astucia a los arreglos aportando un toque lirico a esta nueva versión del clásico. Su voz, clara y poderosa, acaricia la canción en cada frase y contribuye a crear, con flexibilidad, una atmósfera femenina que se integra perfectamente a la de su contraparte.
La soprano nacida en Holguin ha logrado proyectar una solida carrera internacional que la ha llevado a trabajar en los mas importantes teatros de opera del mundo entre los que se encuentran, el Covent Garden de Londres, el teatro Colon de Buenos Aires, el Liceo de Barcelona y el Carnegie Hall de Nueva York.
Con una solida formación que comenzó en Cuba de la mano de la famosa maestra María Eugenia Barrios, Eglise acumula múltiples reconocimientos y premios a través de su carrera y es considerada por la critica como parte de una “nueva ola” de importantes talentos en el mundo del bell canto. “Desde niña tengo una conexión muy especial con La Bayamesa, nos comenta la joven artista, como cubana me identifico profundamente con su letra y con el significado histórico que la canción tiene para todos nosotros. Me siento muy afortunada de que Pavel Urkiza haya contado conmigo para llevar a cabo este proyecto que ha resultado ser una experiencia maravillosa”.
La pieza que va acompañada por un hermoso trabajo audiovisual incluye un video donde Urkiza _siguiendo la tendencia de anteriores trabajos_ juega con los multiplanos y la pantalla dividida para mostrar la labor del resto de los músicos. “Esta vez me auxilio además de la fuerza y la belleza de las obras de Sandra Ramos y Rafael Fornés, dos excelentes artistas plásticos cubanos, residentes en Miami que tengo la suerte de contar entre mis amigos”.
La primera obra, Habana Mirage-Miami, es una hermosa y efectiva instalación de Ramos que motiva la unión de millones de cubanos que viven separados por las bravas aguas del estrecho de la Florida. Para hacerlo la artista acude con maestría a la imagen de un puente metafórico que permita el viaje entre estas dos orillas, tan alejadas y tan cerca entre si. En el caso de Fornés la reinterpretación de la bandera como elemento arquitectónico plasmado en un fondo idílico y apoyado en el escueto mensaje ¡Viva Cuba libre! se transforma en poderoso mensaje.
Para Urkiza La Bayamesa constituye solo un ejemplo de una extensa carrera de colaboraciones que le ha dado la oportunidad de compartir ideas y trabajos con colegas de todas las disciplinas, entre los que se cuentan exitosos proyectos con el artista plástico Alexander Arrechea y una participación especial en el libro Isla en la luz, que reúne obras de la colección de Jorge Pérez y lleva textos de los escritores Leonardo Padura y Wendy Guerra.
Después de vivir un largo periodo en España, Urkiza aterrizó en Miami en 2017 y desde entonces ha convertido esta ciudad en su casa y su espacio de creación. El pasado año durante los largos meses de aislamiento debido a la pandemia del Covid-19, el músico se convirtió en uno de los artistas más activos de la ciudad, utilizando las redes sociales para provocar un diálogo artístico y empatizar con miles de seguidores.
Por otro lado, el incansable creador que no puede ocultar su malestar al hablar de la situación que viven millones de personas en su querida tierra, nos ha dejado en los últimos meses emotivas muestras de un trabajo que revela su compromiso con la libertad de Cuba. “Estamos viviendo un momento histórico y nuestro papel es ayudar desde esta orilla con nuestras ideas y nuestro apoyo incondicional a todos los que dentro de Cuba mantienen una posición vertical a favor de las libertades”.
Bajo esa perspectiva, Urkiza lanzó en las plataformas digitales, El silbido nacional, una hermosa y poética versión del himno nacional cubano a golpe de silbidos, que tiene como protagonista a Luis Manuel Otero Alcántara, líder del Movimiento San Isidro. El montaje, funciona como una instalación que _de forma muy efectiva_ acude a elementos y referentes como los colores de la bandera, un simbólico toque de palmas y el sonido de calderos.
“A raíz de todo lo que esta pasando en la isla trabajé sobre la idea de la represión que están sufriendo estos valientes muchachos y se me ocurrió hacer esta pieza que, partiendo de la humildad y la espontaneidad en el montaje, encierra el poderoso concepto de valentía y la profundidad de criterios que tiene este movimiento”.
Además de su compromiso político y su constante trabajo como compositor, no podemos dejar pasar por alto al Urkiza investigador y emprendedor. La ruta de las almas, una excelente obra, todavía por descubrir, es un trabajo sensible, valioso y apasionado, que incluye un disco y un revelador documental. La entrega muestra _a manera de reflexión_ una interesante travesía en la que el artista se viste de Virgilio en busca de respuestas a su eterna curiosidad musical.
“Este obra fue un proceso muy interesante que viví desde el momento que llegué a España y empecé a conocer las raíces y las conexiones que existen entre la música Latinoamérica, el flamenco y la música folclórica de la península ibérica y toda la zona mediterránea”, nos comenta.
El material lo condujo a indagar y aprender acerca de instrumentos musicales y sus aportaciones en lo que denomina el camino iberoamericano de la música. “Al final el proyecto se convirtió en un hermoso vitral en el que tenemos cabida todos los que entendemos la música como un mundo de raíces comunes, con influencias y particularidades especificas, pero fuera de cualquier categoría comercial”.
El lanzamiento oficial del video de La Bayamesa será el miércoles 3 de febrero en el canal de Pavel Urkiza Music. www.youtube.com/user/Qva3