Tradición y sorpresa en la apertura de la New World Symphony
La tradición y la sorpresa se dieron la mano en el concierto de apertura de la New World Symphony en la tarde del domingo. Repetición del de la noche anterior (que fue transmitido en simulcast a la pantalla de 90 pies del exterior), el variado programa no dejó de atraer un abundante público que prefiere el horario de matinée dominical.
Tradición hubo, porque la NWS y su director Michael Tilson Thomas son paladines de la música clásica de todos los tiempos, pero con énfasis en la del siglo XX, que aún espera por ganar un público abundante como el de los amantes de la música de los siglos XVIII y XIX. Stravinsky, Schoenberg y Antheil, tres disímiles pero muy reconocidas figuras del siglo pasado fueron los protagonistas de la tarde.
De Stravinsky fueron las obras que abrieron cada segmento. La primera, la Sinfonía en do, logrado experimento que hace comulgar el clasicismo con el jazz. La segunda, el breve y divertido Scherzo a la russe, en el que los temas autóctonos del país de origen del autor sirven de inspiración para una creación festiva y anticonvencional que resultó el marco adecuado para que los integrantes de la NWS dieran muestras de empatía, afinamiento y acople.
El difícil y sobrio Concerto en re mayor para cello y orquesta, de Schoenberg, completaría la primera parte de la tarde. Concebida para el gran Pablo Casals, esta obra es un reto para cualquier intérprete. El aclamado Tamás Vargas demostró su virtuosismo en los glissandos y en las casi irrealizables exigencias de este tour de force, que sin embargo, no llega a cautivar más allá del exhibicionismo de un astuto juego de formas.
Pero la gran sorpresa de la tarde y lo que puso al público a ovacionar al borde del delirio fue la original creación armada en torno a la monumental Jazz Symphony, de George Antheil, en su versión de 1925. Con coreografía de Patricia Birch, diseño videográfico de Clyde Scott, luces de Luke Kritzeck y vestuario de Dona Granata, el espectáculo fue muy bien recibido por el público desde el inicio. El propio Tilson Thomas, que está dispuesto a sacar el máximo partido a las cinco pantallas cenitales con que cuenta la sala, fue el creador y director artístico (además de musical) de esta performance.
La música de Antheil, nacido en 1900, capta toda la magia y la turbulencia de los años 1920, y tanto las luces y las danzas como las filmaciones y las imágenes con diseños Art Deco servían para amplificar y darle una dimensión más concreta a la música. La ejecución danzaria de las bellas y talentosas Kiva Dawson y Erin Moore fue simplemente deliciosa.
Peter Dugan, al piano, se duplicó como actor en una escena con Dawson, mientras que cuatro violinistas participaron con Moore en un juego como de comedia silente con algo de danza.
En cuanto a la orquesta y Tilson Thomas, sin perder nota, estaban como el público, disfrutando a plenitud de la riquísima música de Antheil. Original comienzo de temporada, esperemos que haya otras sorpresas como esta en los conciertos futuros. •
El próximo concierto de la NWS será el viernes 17 a las 7:30 p.m., en el New Theatre de La Playa con obras de Wagner y Brahms. (305) 673-3331 y www.nws.edu.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de octubre de 2014, 8:00 a. m. with the headline "Tradición y sorpresa en la apertura de la New World Symphony."