Música

Christine Goerke, una Masterclass de vida


Christine Goerke ofreció una clase magistral durante el Miami Summer Music Festival.
Christine Goerke ofreció una clase magistral durante el Miami Summer Music Festival. Sebastian Spreng

Un huracán azotó Miami y en lugar de sembrar ruina y desolación dejó un inaudito saldo de caras felices. El ciclón como tal tuvo nombre y apellido; se llamó: Christine Goerke. Llegó, dio su clase magistral y partió. Fue un gol de media cancha para el Miami Summer Music Festival y su director Michael Rossi, quien trajo a la solicitada diva para una clase memorable, en especial para las ocho afortunadas jóvenes sopranos que oficiaron de “víctimas” ante tan benéfica sacerdotisa del canto.

Las Masterclasses abundan –más aún despues de la pieza teatral homónima sobre las que dio Maria Callas en Juilliard, en 1971– convertidas en vehículo de uso y abuso para estudiantes, organizadores y sobre todo, cantantes famosos (y no tanto). Son un arma de doble filo y en ciertos casos, un nocivo despliegue de narcisismo por parte del maestro en cuestión que acaba por causar más daño que otra cosa al pichón de artista. Las hay de todo tipo y color, y generalmente son las impartidas por grandes cantantes –en ejercicio o retirados– las que concitan mayor atención. El atractivo es obvio: puede observarse a la diva o divo en acción y con un poco de suerte, oírlo cantar aunque sea dos o tres notas lo que en todo caso constituye un preciado trofeo. En este renglón las hay más o menos intelectuales, solemnes, tentativas, egocéntricas, prácticas, insufribles y las que dejan sabor a nada.

No fue el caso de Christine Goerke en el Thompson Hall de Barry University, quien puso corazón y alma en cada segundo de una cabalgata de tres horas ininterrumpidas de entrega a su vocación. Ejemplar desde todo ángulo y por experiencia ganada literalmente con sangre, sudor y lágrimas. Hoy por hoy, “la” soprano dramática americana por excelencia, ganadora del premio Birgit Nilsson (1997) y Richard Tucker (2001) puede dar cátedra de crisis vocales porque las ha sufrido –y superado–, y de feroces heroínas porque las ha encarnado –desde Fiordiligi, Ifigenia, Agrippina y Donna Elvira a la Tintorera, Elektra y Brunilda pasando por Norma, Eboli, Leonora, Lady Macbeth e Isolda– con una voz inmensa, multicolor y segura, sustentada por técnica y musicalidad excepcionales. El merecido estrellato llegó algo tarde para terminar de enriquecer a la persona que fue y que obviamente sigue siendo, Goerke es la antidiva por antonomasia. Ese fue su mensaje principal y más valioso, la posibilidad de ser uno mismo a través del arte, en este caso el canto, y la práctica denodada para llegar y mantener el más alto nivel posible con el disfrute más absoluto como premisa básica. Y qué disfrute deparó el ventarrón Goerke a sus discípulos apuntalados por el impecable acompañamiento de Caren Levine al piano. En primer término un derroche de humor y alegría que distendió y contagió ganas, respeto, pasión y amor por la ópera.

Obviamente, no se puede hacer mucho en los pocos minutos dedicados a cada joven cantante y su aria respectiva; sin embargo, Goerke obró maravillas no solo interpretativas sino también técnicas. Fue una chef revelando ingredientes secretos de sus mejores recetas, fue una amiga capaz de contener emociones, fue una colega respetuosa regalando experiencia y fue una maestra guiando al principiante para evitar pasos en falso. Más todavía, fue una más entre todas. Los resultados fueron evidentes e inmediatos reflejándose en el asombro de los protagonistas. Y sería injusto mencionar a cada cantante, su material y desempeño, porque todos se lanzaron al ruedo con el mismo entusiasmo ante la irresistible incitación de Goerke de explorar y llegar al fondo de cada aria y personaje.

Todo aficionado debería asistir al menos una vez a una Masterclass, un magnífico ejercicio para comprender el largo y extenuante proceso desarrollado antes de emitir una sola nota, un trabajo de orfebre tan delicado y profundo que inspira la mayor admiración incluso más allá del resultado.

Esta historia fue publicada originalmente el 31 de julio de 2015, 11:25 a. m. with the headline "Christine Goerke, una Masterclass de vida."

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