Lourdes López, sus años prodigiosos con el Miami City Ballet y la necesidad de un cambio existencial
“Cuando regresé a Miami hace trece años, me hice una promesa. Me prometí a mí misma que sólo atendería a dos grupos. Ustedes, nuestro público… Miami. Y los bailarines del Miami City Ballet, nuestros artistas. Me prometí a mí misma que les traería solo lo mejor de la danza”, dijo en el proscenio de la Ziff Ballet Opera House del Arsht Center de Miami una Lourdes López (La Habana, 1958) vestida de rojo, durante su último discurso como directora artística de Miami City Ballet (MCB).
La noche del viernes 25 de abril, el motivo era el estreno mundial de la “Carmen” concebida por Annabelle López Ochoa para MCB, pero la ovación con la que había sido recibida un momento antes era, en realidad, una emotiva muestra de apreciación por las batallas que llevó a cabo para cumplir esas promesas iniciales.
Dos días después, allí mismo, al finalizar la cuarta y última función de la nueva “Carmen” ya establecida como un éxito de público, Lourdes -nuevamente vestida de rojo- recibiría otra ruidosa ovación de pie, flores, globos y gritos de ¡Bravo! mientras una voz en off recordaba a los presentes los principales logros de su gestión.
Una gestión que superó todas las expectativas establecidas cuando la ex bailarina cubana - prácticamente una desconocida para el público de Miami aunque esta era la ciudad donde había pasado su infancia- fue nombrada sustituta de Edward Villella al frente de la agrupación.
En una hermosa tarde primaveral y en la paz de su hogar en Coconut Grove, conversamos con la hoy ex directora artística de MCB, y lo primero que le preguntamos es cuáles han sido para ella los tres grandes momentos de sus años con la compañía.
“En relación a las obras y sin orden de preferencia”, dice, “yo comenzaría con el nuevo “Nutcracker” porque es un ballet que atrae mucho público y todas las compañías tienen una bonita producción, pero la de MCB ya tenía 30 años y se necesitaba algo diferente. Por eso escogí a Isabel y Rubén Toledo [Isabel falleció en 2019] para que crearan un “Nutcracker’ que no hablara del norte sino del sur y eso hicieron”.
“Otro momento importante”, agrega Lourdes, “fue ‘A Midsummer Night’s Deam’, y hasta el día de hoy, yo sigo siendo la única persona a la que The George Balanchine Trust ha dejado reimaginar la obra por completo. La puesta en escena que se ve en Nueva York, es completamente diferente a la que nosotros hacemos aquí. Que me hayan dado la oportunidad y el permiso de hacerlo, representó mucho para mi, porque significa que sabían que yo entendía lo que es el “Midsummer…” de Balanchine y no iba a cambiar su razón de ser o su esencia”.
“Por último, me gustaría mencionar las obras de Alexei Ratmansky y en especial, el ‘Swan Lake’. Solo imagínate lo que representa para una compañía del tamaño de MCB tener el permiso para un montaje como ese, una creación de uno de los grandes coreógrafos vivos a nivel mundial. Tener permiso para bailar ‘El Lago’ completo, no es poca cosa. ¡’El Lago’ es ‘El Lago’!”.
“Yo creo que ‘El Lago’ hace que una compañía sea reconocida como una agrupación digna de mérito”, puntualiza. “Le otorga una marca de calidad. Y eso es lo que yo quería para Miami City Ballet… esa marca que dijera ‘somos una compañía de ballet de verdad’. Y lo logramos”.
Las versiones reimaginadas de Balanchine datan de 2016 (“A Midsummer Night’s Deam”) y de 2017 (“The Nutcracker”). El estreno en Norteamérica del “Swan Lake” de Ratmansky tuvo lugar en febrero de 2022.
Es arriesgado pronosticar la trascendencia histórica de los acontecimientos que ocurren al mismo tiempo en que vivimos, pero podemos celebrar abiertamente que, durante sus años prodigiosos al frente de MCB, Lourdes “reimaginó” el mundo del ballet para los miamenses. No solo las obras de Balanchine.
Además, liberó a MCB del baldón de ser considerado “un satélite más pequeño y sureño del New York City Ballet” (como es calificado en el libro “The Boy from Kyiv: Alexei Ratmansky’s Life in Ballet” de Marina Harss) logrando que la compañía se ubicara entre las diez más importantes de Norteamérica. En la lista “Top 50 U.S. ballet companies” 2020, de Dance Data Project, MCB aparece en la novena posición.
Su gestión se destacó igualmente por su interés en apoyar y promover a coreógrafos poco conocidos, así como por su dedicada atención al desarrollo de cada uno de los bailarines de la compañía como intérpretes versátiles.
Al respecto, asegura que todo es parte de un proceso de aprendizaje. “Las personas hablan de coreógrafos emergentes y hablan de la audiencia, pero para mí no es eso. En este caso, la intención no era tanto crear repertorio como facilitar el proceso creativo a coreógrafos jóvenes, que son el futuro de la danza, y darles también la oportunidad a los bailarines de tener una experiencia única: la de estar en el estudio con una persona que está creando algo nuevo utilizando tu cuerpo. Alguien de tu misma generación, en la mayoría de los casos”.
Cuando le comentamos que algunos criticaron que MCB bailara “Diversion of Angels” de Martha Graham o “La Pavana del Moro” de José Limón, diciendo “sí, pero ellos no son bailarines de danza moderna”, su respuesta es inmediata:
“Es verdad, no son bailarines de danza moderna. Lo entiendo, es una técnica completamente diferente. Pero la razón para bailarlas era darles la oportunidad de hacer algo diferente. ¡Y que la audiencia viera un ballet de Martha Graham y una obra de Limón! Era para que todos entendieran que la danza es mucho más que bailar siempre lo mismo”.
El anuncio de tu partida tomó por sorpresa a todos, ¿por qué irte ahora? “La decisión de irme de la compañía [su contrato con MCB era por 15 años] fue muy difícil. Pero creo que ya cumplí con lo que me pidió la Junta Directiva que me contrató, que era elevar la compañía a otro nivel”.
“Amo esta forma de arte”, proclama. “De todas las artes, la danza es la más perfecta. No creo que le hubiera dedicado 53 años de mi vida, ni hubiera hecho los sacrificios que hice, si no sintiera eso. Y amo a MCB y lo que ha hecho por esta comunidad. Pero el mundo ha cambiado de verdad, y tengo claro que las artes escénicas necesitan un nuevo rumbo. La necesidad de un nuevo paradigma se siente en todas las organizaciones artísticas, y Miami no es la excepción”.
¿Necesitan las organizaciones artísticas un nuevo modelo empresarial? “La respuesta no es tan sencilla, porque no se trata solo de digitalizarse, activar nuevos espacios, confiar en nombres reconocidos, ni siquiera en precios o presupuestos. Lo que se necesita es un cambio existencial”.
Y Lourdes tiene un deseo: “Quiero estar presente, en la mesa de negociaciones, con quienes están pensando en ese cambio, quienes ven lo que yo veo y siento. Quizás este sea el sacrificio final, y el más significativo, que hago por la forma de arte que me dio un propósito, y me gustaría hacerlo en Miami”.
Le preguntamos si ya tiene otro trabajo y su respuesta es un rotundo no, pero tiene varios proyectos en marcha.
Uno de ellos es “The Art of Partnering” en el New World Center con el legendario bailarín principal Peter Martins, ex director artístico del New York City Ballet. Se trata de un archivo de video que explora la evolución de los pas de deux de Balanchine. El proyecto le fue presentado por Barbara Horgan, fideicomisaria fundadora de The George Balanchine Trust, y espera concretarlo este verano.
Ya sea de forma independiente o como parte de otra organización, Lourdes López planea seguir dedicada al mismo objetivo: seguir elevando el nivel cultural de los bailarines y el público. Obviamente, con preferencia por Miami.
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Esta historia fue publicada originalmente el 29 de mayo de 2025, 3:35 p. m..