‘Cachao Vive: el alma del contrabajo’, un disco necesario
En palabras del músico cubano Yelsy Heredia, el gran Israel López “Cachao” (La Habana 1918 – Miami, 2008) está vivo en “cada contrabajista que busca sus raíces, en cada descarga donde la música es un diálogo libre, en la tradición, y en la pureza de lo nuestro”.
Bajo ese concepto, Cachao Vive: el alma del contrabajo, la más reciente producción discográfica de Heredia se convierte en una especie de diálogo presencial con el maestro, que parte de la admiración y el respeto.
“Este disco es mi reconocimiento a quien hizo tanto por nuestra música, es una manera de agradecerle a Cachao por abrir el camino que me permite crear y expresarme desde el contrabajo”, afirma Heredia.
El músico, nacido en Guantánamo y asentado en España desde 1997, a sus 47 años ya consolida una exitosa carrera, que incluye dos nominaciones a los premios Grammy Latino por sus álbumes Lo Nuestro (2019) y Los Mismos Negros (2024) y el trabajo con importantes artistas como el legendario Bebo Valdés, Diego “El Cigala”, Niña Pastori, Armando Manzanero, y Chucho Valdés, entre muchos otros.
Se declara un defensor de los valores más auténticos de la música y mantiene una filosofía formada de “lo que creemos haber olvidado, lo que uno expresa con su obra viene siempre de un cúmulo de vivencias y experiencias vividas”.
¿Influencias?
“Como guantanamero, el changüí me viene de cuna; como emigrante, el flamenco se volvió mi segunda lengua; y como músico, el jazz es mi forma de expresión”, se define.
Producto, quizás, de una afortunada casualidad y desde ya considerado un obsequio para los amantes del jazz, su más reciente álbum es el resultado de un cuidadoso y largo proceso de indagación y acercamiento a la obra de uno de los iconos más importantes de la música cubana, un creador indispensable e innovador fundamental del jazz latino.
Con Cachao Vive se da un perfecto equilibrio de energía y espiritualidad, donde la diversidad y ejecución de ritmos irrumpe con audacia y frescura.
Aunque la idea de hacer el disco germinó en 2019, en Madrid, no fue hasta enero de este año que se dieron todas las condiciones para materializar el proyecto en los Estados Unidos. Producido por P&I ArtProject Miami LLC y grabado en los legendarios estudios Criteria, en Cachao Vive se alinea una triada de estrellas: Gonzalo Rubalcaba, en el piano; Roberto Vizcaíno Jr., en la percusión; y Heredia, en el contrabajo y las voces.
En el repertorio hay temas indispensables de Cachao como El Estío, Guajira Clásica, y Canta Contrabajo, donde se preserva la elegancia típica de la música tradicional cubana y la energía efervescente de la descarga.
“Seleccioné algunas piezas de Cachao que habían sido escritas originalmente para charanga típica y las llevé a una atmósfera más íntima”, explica Heredia y aclara que el criterio fundamental fue “que todo fluyera orgánicamente, sin caer en excesos”. “Escogí los temas en función del formato y sobre todo insistí en dar énfasis al contrabajo. Me propuse elevar su presencia a través del sonido”.
De hecho, esa magia se logra, en parte, por la indiscutible maestría del multipremiado ingeniero y productor de sonido Carlos Álvarez.
Otros clásicos revisitados en el disco son Cachita, Ay Mamá Inés y Babalú -este último grabado solo a voz y contrabajo, donde emana la teatralidad de Heredia. “Lo interpreté buscando una conexión espiritual más que la perfección técnica y queda como mi especial homenaje a Cachao que era un gran devoto de San Lázaro”.
Con esta producción, el guantanamero buscó contar el jazz con personalidad propia, a partir de recuerdos y experiencias que cabalgan sobre los ritmos cubanos más conocidos como el son, el changüí, el guaguancó, el danzón y el mambo. Con su impronta, el contrabajo deja de ser acompañante y se convierte en protagonista, abrazando todas las posibilidades tímbricas del instrumento.
La improvisación, que es siempre parte fundamental del éxito en este tipo de proyecto, se da en esta grabación con soltura y virtuosismo. “Fue esencial en nuestro diálogo con Cachao. Es en el momento de improvisar donde cada músico se expresa libremente y con plenitud; es el momento donde nos curamos con la música”.
En este caso, es indispensable destacar la participación del gran Gonzalo Rubalcaba que, con su experiencia, su depurada y exquisita técnica y su genio musical, otorga una categoría jazzística superior al disco, en lo interpretativo y en lo creativo.
“Un proyecto donde aparece el nombre de Gonzalo Rubalcaba siempre invita a escucharlo. Su nombre está asociado a la excelencia y me siento muy agradecido por su dedicación y su entrega”, dice Heredia.
Por otro lado, Roberto Vizcaíno Jr. mantiene en la percusión ese equilibrio perfecto entre moderación y explosión. Su ejecución, de gracia natural y precisión, impregna vitalidad en cada pieza que interpreta.
“Hubo mucha generosidad y mucha camaradería durante el periodo de producción y grabación. Al final lo que más me conmueve del resultado es la frescura, la sinceridad y la espontaneidad que logramos. Rubalcaba y Vizcaíno sacaron lo mejor de mí, y yo les brindé todo el espacio que merecen para brillar”, afirma.
A nuestra pregunta sobre si existe una nueva forma de interpretar a esta leyenda del contrabajo, Heredia responde: “Cachao abrió un camino, y muchos, como yo, lo transitamos y tratamos de enriquecerlo. Ser parte de esa historia es un privilegio”.
Para este discípulo consagrado, cada nueva interpretación de la obra de Cachao representa la oportunidad de hacer “una nueva lectura de su música y una forma de prolongarla, llenándola de tus vivencias, tus lugares y tus afectos”.
“No se trata de cambiar o transformar lo que hizo, se trata siempre de aprender de sus aportaciones”.