Juanse: “Miami siempre fue clave”. El regreso de Ratones Paranoicos a EE.UU
En una industria que cambia constantemente, donde los géneros van y vienen, el rock & roll encuentra en figuras como Juanse una persistencia casi inquebrantable. Líder de una de las bandas más emblemáticas de Argentina, su historia no solo se mide en años, sino en escenarios compartidos, generaciones marcadas y canciones que siguen girando.
“Es una historia muy particular la nuestra”, dice Juanse, recordando los inicios de la banda en Buenos Aires y el salto que los llevó, desde los años noventa, a establecer una conexión profunda con Estados Unidos. “Toda esa década prácticamente la pasamos de gira acá, y Miami siempre fue un punto muy importante”.
No es casual. Para la banda, el sur de Florida ha sido durante años una especie de extensión natural de su público: un punto de encuentro entre la diáspora argentina y una comunidad latina que ha adoptado el rock en español como propio. “Miami fue histórico para nosotros… siempre estamos, tengo muchos amigos ahí, músicos, gente cercana. Es un punto de salida para todo”.
Una parada clave en Florida
Ese vínculo se renueva ahora con su regreso a los escenarios estadounidenses, incluyendo una presentación muy esperada el 1 de julio en el Hard Rock Live, en Hollywood, Florida.
Lejos de ser un ejercicio de nostalgia, el show promete una experiencia que resume la esencia de la banda. “Tenemos un repertorio enorme”, explica Juanse. “La conclusión a la que llegamos es que hay que hacer una especie de retrospectiva… mostrar las canciones que hicieron que estemos donde estamos”.
En ese recorrido no faltarán himnos como “Sigue girando”, “Vicio” o “Rock del pedazo”, temas que no solo definieron una época, sino que siguen encontrando eco en nuevas audiencias. Porque, como él mismo lo describe, hay algo que ocurre en vivo que trasciende generaciones: “Cuando la gente entiende la canción, se arma un feedback… es emocionante. Eso levanta todo el show”.
El escenario y la vida real
Arriba del escenario, Juanse encarna ese espíritu crudo y eléctrico del rock. Pero fuera de él, la historia es distinta. “Un desastre total”, dice entre risas, antes de matizar: “Soy una persona normal. Estoy casado hace 33 años… eso te cambia todo”.
Esa dualidad —entre el mito y la vida cotidiana— ha sido clave para sostener una carrera de más de 40 años. “Hay un momento donde el artista puede creerse algo especial… pero cuando tenés una familia, cambia todo. Ya no estás solo”.
Esa estabilidad contrasta con los momentos casi irreales que ha vivido junto a la banda: compartir escenario con leyendas, girar internacionalmente o incluso convivir con ídolos de infancia. Recuerda, por ejemplo, jugar al billar con miembros de The Rolling Stones como si fuera una escena de película. “Parecía algo que no podía ser verdad”.
Sin embargo, detrás de esas figuras también descubrió algo más humano. “Hay artistas que, en la intimidad, superan lo que uno imagina. Eso te marca”.
Un sonido que no envejece
En tiempos donde lo digital domina y los formatos físicos son casi reliquias, Ratones Paranoicos pertenece a una generación que vivió el auge completo de la industria musical. “Nos tocó la época donde se vendían todos los formatos… eso le da una mística a la banda”, reflexiona.
Pero su vigencia no depende de la nostalgia. Para Juanse, el rock es cíclico. “Está volviendo a tener protagonismo… y a nosotros nos favorece porque tocamos porque nos gusta. No importa si es un estadio o un lugar chico”.
Esa autenticidad —la misma que definió sus inicios— es, quizás, la razón por la que siguen conectando con nuevas generaciones. No hay fórmulas, ni estrategias calculadas. Solo canciones, actitud y una historia que se sigue escribiendo.
El reencuentro
El regreso a Florida no es solo una fecha más en el calendario. Es un reencuentro con un público que ha crecido, migrado y evolucionado junto a su música. Un puente entre épocas, ciudades y emociones.
Porque si algo ha demostrado Los Ratones Paranoicos, es que el rock & roll no entiende de fronteras.
Y mucho menos de finales.