Música

Kamankola, el artista cubano que le sostuvo el paso a Alejandro Sanz, y sus ‘Akapelas’ del corazón

El artista cubano Kamankola se ha convertido en la voz de los presos políticos y los jóvenes que protestan en Cuba. Fue invitado a compartir escenario con Alejandro Sanz en su concierto en Miami, y ha colaborado con Willy Chirino, Amaury Gutiérrez, El Radikal, Aldo Rodríguez “El Aldeano” y Aldden Deceiba.
El artista cubano Kamankola se ha convertido en la voz de los presos políticos y los jóvenes que protestan en Cuba. Fue invitado a compartir escenario con Alejandro Sanz en su concierto en Miami, y ha colaborado con Willy Chirino, Amaury Gutiérrez, El Radikal, Aldo Rodríguez “El Aldeano” y Aldden Deceiba.

Para quienes han seguido en las redes sociales a Kamankola, verlo en el escenario con Alejandro Sanz fue uno de esos gustazos que uno siente al apostar por un artista cubano inclasificable.

A Kamankola lo llaman a veces rapero y otras, trovador. Sin embargo, es más preciso decir que su verso es látigo y bálsamo, porque si habla de Cuba tiene ese dejo martiano de ser azote de tiranos y cobardes. Pero si habla de amor, ya sea por su isla o por ‘una historia de amor imposible’ como la que cuenta su tema Tanto gris, hay que quedarse allí instalado, esperando a ver cómo termina, y a la vez cruzando los dedos para que no termine.

Por eso ver a Kamankola con Sanz, el cantor del corazón partío, fue un regalo para los que asistieron la noche del sábado 2 de mayo al Kaseya Center del downtown de Miami.

Kamankola salió a la tarima “nervioso” –así lo confiesa en esta entrevista– y Sanz, con ese espíritu andaluz que lleva tan presente, enseguida lo llamó ‘Giorgio’. El nombre verdadero de Kamankola es Jorge Lian García Díaz.

Se respiró enseguida la química entre los dos artistas, y cantaron juntos ¿Y ahora qué +?, de Sanz, con Kamankola desnudando la letra de todo ritmo para cantarla en una de sus “akapelas”, como las llama. Llegó entonces el que es quizás su tema más emblemático, La Cuba que yo dejé, que capta ese sentimiento contradictorio de tantos cubanos fuera de la isla, que no pueden vivir en Cuba ni sin Cuba.

“La Cuba que yo dejé era un cadáver borroso, un desierto tembloroso, un mar de sangre sin fe. La Cuba que abandoné, había muerto desnuda, el alma vacía y cruda, palideciendo el amor, sin rezo, sin paz, sin flor, enlutada, triste y viuda”, dice el artista.

@kamankola_ A @alejandrosanz … en AKAPELA “La voz que estremece todo El alma como un temblor El amor y el desamor Los mares donde me ahogo Los gritos del desahogo El ocaso de la fe Los días que no seré De las noches que no están Hermano Alejandro Sanz Dime tú … Y AHORA QUE ? Que siga feliz tu gira hermano … Gracias por dejar latir mi arte junto a tu arte en esta ciudad que es también nuestra AYLOVIUS MAYOMI Mayo/2 @kaseyacenter -Y Ahora Que Tour- … aquí les dejo fragmentos hermosos #kamankola #akapela #eljuglar #alejandrosanz sonido original - Kamankola

Kamankola ha colaborado con Amaury Gutiérrez en Yo volveré; con Willy Chirino en No hay Cuba libre; con AL2 el Aldeano en La Papaia, y ahora con Richard Zamora “El Radikal” y Deceiba en Purgatorio con palmeras –no hay manera más precisa de llamar a la Cuba de hoy que “purgatorio con palmeras”.

Kamankola le da voz a los que no pueden protestar porque son encarcelados, a “los chamas” que solo gritan libertad y les echan cuatro años con premura, como cuenta su canción Abajo todo.

Si hubo una “canción protesta” en Cuba, que el gobierno cubano convirtió en vehículo de exportación ideológico, estos jóvenes raperos como Kamankola y El Radikal son cultivadores de la “canción del enojo” porque hay mil motivos para estarlo.

En esta entrevista Kamankola comparte la historia detrás de algunos temas emblemáticos, detalla la estela que dejó Sanz y habla de su proceso creativo.

¿Cómo se dio la oportunidad de cantar con Alejandro Sanz?

Todo fue como la magia de la vida, gracias a dos amigos, Willy Almagro y Roberto Ramos, que son muy amigos de Alejandro, y ellos le pusieron mis versos y le dijeron que si quería invitar a un cubano a cantar por Cuba que lo hiciera conmigo, y así fue. Todavía hoy siento temblores de nervios y emoción.

Sanz es uno de los artistas que es amigo de los cubanos y la causa de la libertad, ¿qué impresión te dejó tratarlo de cerca?

Alejandro me transmitió ternura. Yo llegué al sound check de los nervios, y ahí estaba él, me miró, se acercó a mí con una sonrisota de alma en paz, me abrazó y lo primero que me dijo fue: ‘Giorgio’. Me puso un mote a la primera, el mote que me dice uno de los mejores amigos que aún me queda en Cuba. Ahí comprendí que estaba al lado de un ser humano que lleva la mirada limpia y la única cosa que le importa es hacer feliz al otro. No pude hacer otra cosa que enamorarme.

‘La Cuba que yo dejé’ es uno de esos temas que calan el alma. ¿Cómo era la Cuba a la que dijiste adiós y en qué sentido difiere de la hoy?

Esa canción es una declaración de principios. La única vez que me he sentido libre realmente fue cuando hice ese último viaje a Cuba. Cuando me monté en el avión de vuelta sabía que a Cuba jamás regresaría. A los pocos meses murió mi abuela y La Habana se me fue del alma. Cuba se me fue del alma.

La Cuba que yo defiendo es la Cuba de mi corazón, esa Cuba que solo queda en mis recuerdos porque jamás será la misma, cuando sentí realmente que jamás viví en un país soberano, si no en un país secuestrado por una dictadura, es triste, pero ahora entiendo ese sentimiento de perder para siempre un amor.

Cuba es un país de artistas y creadores secuestrados. Silvio Rodríguez, Leonardo Padura no acaban de ponerse al lado del pueblo. ¿Qué tipo de sentimientos te provoca esta situación?

Hace mucho comprendí que esta lucha era personal, que cargamos no solo con la desventaja de enfrentarnos con arte contra unos asesinos que solo saben de pistolas, sino también tenemos que cargar con un pueblo cobarde y oportunista, con traidores y negociantes y con artistas que vendieron su don y se volvieron cómplices. Pero no me afecta, ya no me afecta, mi arte no depende de la posición de nadie, depende de Dios.

¿Qué es lo que más te ha sorprendido de los cubanos en Miami?

Los cubanos de Miami me dan ternura, cada vez que escucho algunos amigos aquí diciendo que se van en un crucero, que van a un concierto de alguien que siempre han querido ir, que se van de vacaciones a España, me da felicidad.

Son trabajadores, son gente que por primera vez tienen más sueños que comer carne, y los veo como unos ganadores, aunque la inmensa mayoría sigue anclado a Cuba, matándose aquí para alimentar allá, aun sin saber que el único alimento que necesita el pueblo cubano es el fin del comunismo.

Soy muy feliz aquí, y sin miedo digo que soy un cubano de Miami.

¿Cuándo surges como artista y cómo ha sido el proceso para darte a conocer?

Llevo muchos años haciendo lo que hago. Es una bendición de Dios que desde muy niño comprendí que era mi misión en la vida, y la he llevado lo más puro y sincero que puedo.

El arte se mide por la verdad, la verdad es el camino más largo, pero es la única forma de sentirte libre, no tengo más pretensiones que exponer en arte lo que siente mi alma, y poder conectar con algún corazón que transite mi mismo latido.

Eres de esos creadores que logras que parezca fácil hacer versos. ¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Te sientes más poeta que rapero?

Esto siempre lo digo, y no es para que parezca una respuesta fácil, sino para repetir esta verdad, todas las canciones y versos que hago, desde la primera hasta la última, tengo siempre la convicción de que no lo hago yo, es algo de Dios.

Cuando escucho mis canciones y mis versos tampoco entiendo cómo yo pude escribir eso. Mi arte es mucho más que yo, solo soy el que Dios escogió para hacer este arte en la tierra, y le doy gracias cada día. No me siento ni poeta ni rapero ni trovador, me siento como alguien que necesita decir cosas y las hace a través de estas manifestaciones del arte.

Kamankola es un látigo y un bálsamo con sus versos, ¿cómo concilias esas sensaciones?

Las concilio como misión, y soy cada vez más feliz. Todo lo que miro, todo lo que toco, todo lo que escucho y todo lo que siento, se transforma en arte, y ese arte es quien me hace sentirme cada vez más feliz.

¿Eres más de andar solo hablando con tu guitarra o prefieres trabajar con una banda? Y están tus ‘akapelas’, ¿por qué la voz y nada más?

Lo de ir a guitarra y voz me fascina. Tengo un lenguaje muy hermoso con mis canciones y mi corazón, ese tiempo cantando las canciones desde su estado más puro, ese lenguaje y esa complicidad a guitarra y voz lo disfruto mucho. Luego con banda es otra cosa, y otra magia y otra complicidad, es tener la confianza de poner tu arte en las manos de otros seres que sienten como siento, y es otro latido.

Mis Akapelas son versos y móvil, es un homenaje a todos los cubanos que se han defendido con la única arma de su teléfono. Y así he querido exponer estos Akapelas.

Hay un tema tuyo que me ha dejado cautiva, ‘Tanto gris’. ¿Cuál es la historia detrás?

Tanto gris es la historia de un amor, un amor para siempre.

Últimamente, se ha comenzado a hablar de lo impensable para muchos, un regreso a Cuba. ¿En qué circunstancias regresarías?

Solo regresaría a Cuba cuando el comunismo esté completamente prohibido.

Alejandro Sanz invitó al artista cubano Kamankola a compartir escenario en su concierto en el Kaseya Center, de Miami, el 2 de mayo.
Alejandro Sanz invitó al artista cubano Kamankola a compartir escenario en su concierto en el Kaseya Center, de Miami, el 2 de mayo. Captura de pantalla
Sarah Moreno
el Nuevo Herald
Sarah Moreno cubre temas de negocios, entretenimiento y tendencias en el sur de la Florida. Se graduó de la Universidad de La Habana y de Florida International University. @SarahMoreno1585
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